Magale Equipo de matronas especializadas en atención al parto en casa (autorizadas por el gobierno vasco)
Acompañamos dilataciones en casa.

Grupos de preparación al parto en equipo multidisciplinar. Consultas
Más servicios en www.magale.eus Magale es un grupo multidisciplinar que ofrece sus servicios a domicilio acompañando a las parejas en su proceso de embarazo, parto y posparto. Magale surge de la necesidad y demanda de las familias que quieren tener la oportunidad de dar a luz en casa. Es la primera empresa que ofrece este servici

o en Gipuzkoa y territorios colindantes a las parejas que buscan una atención personalizada, profesional, íntima y respetada. Nuestro objetivo es ofrecer una alternativa a los servicios actuales, facilitando una decisión libre, informada, con conciencia y responsabilidad. Nuestra forma de trabajar se basa sobre todo en el respeto, tanto a las familias, como al propio proceso de embarazo, parto y posparto, tomando como referencia la evidencia científica que avala nuestra forma de trabajar. Sabemos que para que este proceso se pueda desarrollar de la mejor forma posible, es indispensable un apoyo profesional que brinde seguridad, reafirmando y recordando a las mujeres el poder y la capacidad que tienen para dar a luz, sin renunciar a un entorno íntimo y cálido. Nuestros servicios están dirigidos a toda la familia, involucrando a la pareja y otros hijos si se desea, haciendo de cada servicio, una atención diferente y personalizada.

Las matronas llevamos años demostrando que la actualización profesional no es un lujo, es una responsabilidad ética. Aun...
16/06/2026

Las matronas llevamos años demostrando que la actualización profesional no es un lujo, es una responsabilidad ética. Aun así, seguimos viendo cómo los congresos y espacios formativos dirigidos a nuestro colectivo reciben menos atención, menos apoyo y menos reconocimiento que los eventos médicos tradicionales. Observo a colegas médicos que, con frecuencia, viajan a diferentes lugares para acudir a distintos congresos médicos relacionados con su especialidad. Por supuesto, con días de permiso para ello y con los gastos pagados. Y para que las matronas podamos asistir a alguna formación o a algún congreso, a veces requiere un esfuerzo extra tanto económico como de organización, que en ocasiones no es posible realizar. Es curioso que esto siga siendo así, porque somos nosotras quienes acompañamos a las mujeres en algunos de los momentos más críticos y transformadores de sus vidas. Somos nosotras quienes sostenemos la fisiología, la evidencia y el respeto. Somos nosotras también quienes necesitamos estar al día en investigación, en práctica clínica, en derechos reproductivos, en salud sexual, en innovación y en cuidados centrados en la mujer. La formación específica para matronas no es secundaria, no es complementaria, no es un extra. Es fundamental para una atención segura, actualizada y humana. Y sí: nuestros congresos importan. Importan porque generan comunidad, porque impulsan cambios reales y porque nos permiten crecer como profesionales y como colectivo. Ojalá dejemos de mirar sólo hacia los congresos médicos y empecemos a valorar —de verdad— los espacios creados por y para matronas. Porque cuando el colectivo de matronas se actualiza se refleja claramente en la manera de informar y acompañar.

13/06/2026

Hace unos días acompañamos a una familia cuyo camino hacia el nacimiento de su hija fue mucho más largo de lo que habían imaginado.

Fueron casi tres días de proceso. Tres días en los que estuvimos a su lado, observando que todo siguiera bien, acompañando cada decisión, ofreciendo comida y bebida, pasando las noches en vela junto a ellos y compartiendo también las horas tranquilas del día bajo el sol. En la palpación abdominal pudimos ver que a pesar de las contracciones y su intensidad, estaba siendo complicado avanzar. Hicimos ejercicios para liberar tensiones, favorecer el movimiento del cuerpo y ayudar a que la bebé encontrara el mejor camino para nacer. El progreso fue llegando , pero muy lentamente.

A medida que pasaban las horas, el cansancio fue haciéndose cada vez más presente. Aunque todo seguía dentro de la normalidad y seguía avanzando, llegó un momento en que sintieron que no podían más. Y, aunque la ilusión de parir en casa seguía intacta, también supieron reconocer sus propios límites.
La decisión de trasladarse al hospital no fue fácil. Implicó despedirse de un plan soñado y aceptar que el nacimiento tomaría otro rumbo. Pero también fue una decisión tomada desde la fortaleza, el amor y el autocuidado.

Avisamos al hospital de que íbamos de camino y el recibimiento por parte del equipo fue maravilloso. La familia pudo llegar sintiéndose escuchada, respetada y segura. Sabían que, si eran necesarias intervenciones a partir de ese momento, lo serían porque realmente hacían falta. Habían puesto todo de su parte.

Nos despedimos entre lágrimas, abrazos y emoción por todo lo compartido durante aquellos días. Acompañar un parto no es solo estar presentes cuando el bebé llega al mundo. A veces consiste también en sostener expectativas, acompañar cambios de rumbo y recordar que un traslado no borra todo lo vivido, todo lo conseguido ni toda la fuerza que ha habido en el camino.



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Las parejas de mujeres tienen una capacidad increíble para poner en evidencia algunas contradicciones de nuestro sistema...
10/06/2026

Las parejas de mujeres tienen una capacidad increíble para poner en evidencia algunas contradicciones de nuestro sistema sanitario.

Hablamos de inclusión, de derechos, de igualdad, y resulta que se queda todo en el papel.

Una mujer sana, sin antecedentes de infertilidad, con ciclos normales, acude a una consulta porque quiere ser madre junto a su pareja.

Antes incluso de intentar quedarse embarazada, le realizan una histerosalpingografía para comprobar si las trompas son permeables. ¿Os suena este procedimiento?
La histerosalpingografía es una prueba en la que se introduce contraste por el cuello del útero y se realizan radiografías para comprobar si la cavidad uterina es normal y si las trompas de uterinas están permeables. Puede provocar dolor tipo cólico durante y después de la prueba, sangrado vaginal, mareos...

La justificación es que forma parte del protocolo. Pero claro, hablamos de protocolos hechos para parejas heterosexuales que llevan tiempo intentando concebir sin éxito.

Pero la historia no acaba ahí.

Últimamente estamos acompañando a varias parejas que han conseguido su embarazo mediante reproducción asistida, que sabían EXACTAMENTE cuándo se había producido la concepción, y que sin embargo, en sus ecografías, les han cambiado la fecha probable de parto porque el bebé parecía más grande o más pequeño.

Cuando preguntaron por qué, la respuesta fue que el protocolo era el mismo para todas las parejas.

Cuando no sabemos cuándo se produjo la concepción, utilizamos la ecografía para calcularla.

Pero si lo sabemos, ¿qué sentido tiene?
¿La fecha de concepción es importante o no lo es? Si los protocolos de inducción a partir de la semana 41 no fuesen tan estrictos quizás no tendría tanta importancia, pero es que lo son, y estamos condicionando totalmente el final del embarazo y muy probablemente el parto.

Aplicar el mismo protocolo a todo el mundo no es igualdad. ¿Para qué sirven los protocolos si en lugar de ser una guía que podamos usar para individualizar cuidados se convierte en una norma sin sentido?

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Los pospartos no siempre son ideales desde fuera. Pero muchas veces los relatos que se comparten cuando te encuentras co...
06/06/2026

Los pospartos no siempre son ideales desde fuera.
Pero muchas veces los relatos que se comparten cuando te encuentras con una amiga, conocida, o incluso un familiar, son que todo va de maravilla.

Y es cierto que la mayoría de esas veces eso se dice de corazón. Porque lo más complicado, las horas sin dormir, el cuerpo dolorido, y el cansancio acumulado, quedan en un segundo plano. Porque por naturaleza, nos quedamos con lo bueno y el resto se minimiza.

A esto se le suma la presión social y la educación que hemos recibido. Nos han enseñado a ser agradecidas, a no quejarnos muy alto, a demostrar que podemos con todo y a presentar la maternidad como una etapa que debe disfrutarse plenamente.

Y entonces , cuando te encuentras con alguien, tu relato es el único para el que parece haber espacio. Porque nos pasamos el día escuchando que todo el mundo está bien, que los bebés duermen, que la lactancia va fenomenal y que la adaptación es maravillosa. Y lo complicado pocas veces se cuenta.

La realidad es que un posparto puede ser increíblemente feliz y profundamente difícil al mismo tiempo.
Puedes estar enamorada de tu bebé y sentirte agotada. Puedes sentirte agradecida y necesitar ayuda. Puedes vivir momentos preciosos y, a la vez, desear dormir cuatro horas seguidas.

Que complicada esta dualidad, ¿verdad?
Nos han enseñado que se está triste o feliz, cansada o activa. Y cuando llega todo a la vez, nos explota la cabeza.



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Hoy, saliendo de nuestra sesión con nuestra psicóloga (porque sí, vamos a terapia juntas), me he dado cuenta de todo lo ...
04/06/2026

Hoy, saliendo de nuestra sesión con nuestra psicóloga (porque sí, vamos a terapia juntas), me he dado cuenta de todo lo que llevamos sobre nuestra espalda.

Y no hablo solo del trabajo.

Miraba estas dos fotos, una de hace más de diez años y otra de ahora, y me parecía que entre ellas cabía una vida entera.

En estos años hemos acompañado nacimientos, sostenido familias, celebrado alegrías enormes y atravesado momentos muy difíciles. Hemos tomado decisiones duras, cargadas de responsabilidades que a veces no se aprecian desde fuera, y aprendido a convivir con la incertidumbre y las complicaciones sin dejar de abrir nuestros corazones en cada proceso que acompañábamos.

Pero también hemos hecho un enorme trabajo personal, porque creemos que para sostener a otras personas primero tenemos que aprender a sostenernos entre nosotras. Hemos tenido que mirar nuestras heridas, cuestionarnos, pedir ayuda, reconocer nuestros límites y seguir creciendo. Juntas.

Y esto es parte del cuidado que ofrecemos.

Porque creemos que las familias merecen profesionales que no solo trabajen bien, sino que también se conozcan a sí mismas. Que sean capaces de revisar sus propios miedos, sus creencias, sus prejuicios y sus límites. Que entiendan la exquisitez que se necesita cuando acompañan momentos tan vulnerables de la vida de otras personas.

Todo el trabajo personal que hacemos repercute en la forma en que cuidamos. En cómo escuchamos. En cómo acompañamos sin invadir. En cómo respetamos los tiempos, las decisiones y la autonomía de cada familia. En cómo somos capaces de estar presentes incluso cuando no tenemos todas las respuestas.

Hay quien piensa que Magale es un proyecto. O un trabajo.

Pero Magale también es todas las conversaciones que nadie ve, las lágrimas compartidas, los miedos, las dudas, las horas infinitas, las renuncias, los aprendizajes y el compromiso profundo con aquello en lo que creemos.

Hoy he sentido mucha gratitud.

Por todo lo recorrido, por todo lo que hemos sobrevivido y por todo lo que hemos construido.

Y, sobre todo, por poder seguir caminando al lado de una compañera que, después de tantos años, sigue siendo refugio, espejo y hogar.

Gracias 💜

¿Os han propuesto alguna vez un tacto v@ginal durante el embarazo?  Es algo que a veces os pilla de sorpresa. Otras vece...
03/06/2026

¿Os han propuesto alguna vez un tacto v@ginal durante el embarazo? Es algo que a veces os pilla de sorpresa. Otras veces no sabéis cómo decir que no y en alguna ocasiones, se acepta por curiosidad para saber "como estás".

Si tiene algún beneficio, es el alivio mental que puede producir escuchar que ya has empezado a dilatar. Pero también está el “estás muy verde.” Y esta frase te puede bloquear o condicionar.

Un tacto vaginal NO debería hacerse por rutina. Y mucho menos sin explicar para qué sirve, qué información aporta o pedir consentimiento.
El estado del cuello del útero no predice cuando va a empezar un tacto.
Puedes tener un cuello “cerrado” hoy y parir mañana. Y puedes estar “muy favorable” durante semanas sin que ocurra nada.
Si sientes curiosidad o te da tranquilidad saber cómo está, por supuesto puedes pedir o aceptar que te lo hagan, pero también es importante que sepas que puede tener consecuencias negativas.

🤍 Aumentar la ansiedad y la inseguridad
🤍 Hacer desconectes de tu intuición corporal
🤍 Llevar a cascadas de intervenciones basadas en miedo o prisa
🤍 Resultar molestos e invasivos
🤍Aumentar el riesgo de infección
🤍Existe la posibilidad de fisurar o romper la bolsa de líquido amniótico.

Es una práctica que lleva muchísimos años haciéndose, sin tener ninguna base y además con todos estos riesgos, pero en esta medicina existe una cultura muy centrada en medir, predecir y controlar procesos que en realidad son mucho más complejos y variables.

La autoexploración puede ser una alternativa más respetuosa para algunas mujeres. Lo mismo que cuando nos ponemos la copa, o si hacemos el seguimiento de nuestro ciclo, palpar el cuello se convierte en algo rutinario y nuestro, aquí también puede serlo.
Pero también es importante recordar que no necesitas comprobar tu cuello uterino para confiar en tu capacidad de parir.
Si lo haces, que sea desde el auto conocimiento, no por miedo o dudas.Y por supuesto, recuerda que tu flora es un ecosistema delicado y protector, especialmente durante el embarazo, manos limpias siempre y evita hacerlo si sospechas haber roto bolsa, estreptococo positivo o flora alterada.

¿Os habéis fijado en la forma de la cabeza del bebé? ¿No os parece maravilloso lo que la naturaleza es capaz de hacer? A...
01/06/2026

¿Os habéis fijado en la forma de la cabeza del bebé? ¿No os parece maravilloso lo que la naturaleza es capaz de hacer?

Antiguamente se hacían pelvimetrías, es decir, que se medían los diámetros de las pelvis de las mujeres para saber si serían capaces de parir. Digo antiguamente por referirme a hace a la década de los 50 y 60, pero en realidad, "antiguamente" nunca se dudó de la capacidad de la mujer de parir hasta la industrialización, cuando el cuerpo de la mujer y el proceso del parto se empezó a entender como una simple máquina y un engranaje de piezas.

Por suerte, las pelvimetrías no duraron mucho. Desde hace muchos años se sabe que los huesos de las caderas de las mujeres son capaces de moverse y "abrirse" para dejar paso al bebé. Y a su vez, los huesos de la cabeza del bebé se agalopan unos sobre otros, para dejar esa forma más "cónica", reducir el diámetro y así poder pasar por la pelvis más fácilmente y nacer.

Mujeres, estaba y está todo pensado. Cada poco tiempo aparece una nueva intervención que pone en duda nuestra capacidad de parir y la capacidad de los bebés de nacer.

No os la creáis.

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Esta semana una mujer ha comentado que, en una de las últimas visitas con la ginecóloga del ambulatorio, ésta le hizo sa...
31/05/2026

Esta semana una mujer ha comentado que, en una de las últimas visitas con la ginecóloga del ambulatorio, ésta le hizo saber que ella es muy proparto hospitalario. Ante su perplejidad, en ese momento no supo qué contestar y, no siendo suficiente con ese comentario, también le pidió que por favor acudiera a la siguiente consulta de la semana 40. Me parece importante comentarlo y no pasar esto por alto, porque sólo con dos frases vemos el lugar en el que se posiciona la ginecóloga y su manera de profesar cuidados. ¿Cuál es su miedo? ¿De qué se siente amenazada? Se habla mucho sobre la autonomía del paciente, pero, ¿realmente se tiene en cuenta dentro de las consultas? ¿Dónde está aquello de que las profesionales hemos de informar con veracidad y de acompañar a la persona durante su proceso con la decisión que tome? Me parece curioso que, cuando una mujer no aparece en la consulta de la ginecóloga teniendo cita previa, no se le llame por teléfono porque “es su responsabilidad y no somos madres de nadie”. Sin embargo, no se plantean lo mismo cuando se impone su conocimiento médico sobre ellas como si las embarazadas no tuvieran capacidad de informarse y de decidir respecto a sus cuidados. El hecho de que una profesional nos dé su opinión ya sería motivo suficiente para cuestionar su práctica, porque no necesitamos saber qué es lo que piensa, necesitamos que nos informe bien para que luego podamos decidir y sentirnos acompañadas y seguras por esa profesional, sea lo que sea lo que hayamos decidido. Por situaciones como esta, las mujeres buscan alternativas en el ámbito privado. Mujeres que, a pesar de apoyar un sistema público de salud, también buscan una atención que no reciben en sus ambulatorios y hospitales de referencia. El sistema público de salud es responsabilidad de todas las personas. Y la de las profesionales es, entre otras, el ser humildes, revisarnos con frecuencia y asumir que hemos podido ejercer prácticas inadecuadas porque es la única manera que tenemos de aprender y cambiar.

Para poder acompañar y cuidar sin miedo.

Hay muchas personas que creen que en un parto tiene que haber un ginecólogo. Y no es raro pensarlo, las últimas dos gene...
28/05/2026

Hay muchas personas que creen que en un parto tiene que haber un ginecólogo. Y no es raro pensarlo, las últimas dos generaciones hemos relacionado parir con algo médico, hospitalario, casi quirúrgico. Nada más lejos de la realidad y la fisiología.
El embarazo y el parto, cuando son procesos sanos y sin complicaciones (la gran mayoría de los casos), no son una enfermedad. Son procesos vitales. Como comer, como respirar.

La profesional formada específicamente para acompañarlos de principio a fin es la matrona. Su formación está centrada en la fisiología, en reconocer lo normal, en detectar precozmente lo que se desvía, actuar y en sostener emocional y físicamente a la mujer mientras su cuerpo hace lo que sabe hacer.

El papel de ginecología es imprescindible cuando aparece la patología, cuando hay riesgo. Su papel es fundamental.
Pero en un parto fisiológico, la evidencia muestra que los resultados son mejores cuando el acompañamiento lo lidera una matrona: menos intervenciones, menos instrumentalización, menos cesáreas y, lo más importante, igual o mayor seguridad para madre y bebé. (Esta es la parte que más suele sorprender)
Entonces, ¿por qué muchas personas sienten que “falta alguien” si no hay gine? Porque culturalmente hemos aprendido a asociar seguridad con tecnología, bata blanca y jerarquía médica. Pero eso no tiene nada que ver con parir.
En algunos hospitales privados, a veces está la matrona en la dilatación y gine en expulsivo, ofertando eso como si fuese más seguro, como dando un plus de seguridad a las mujeres. A algunas mujeres eso les da tranquilidad, y la tranquilidad también es importante para poder parir. Pero es importante saber que no tiene evidencia, y que los resultados en general son bastante peores.

Nuestro consejo, es que te informes. La información cambia la mirada y te permite afinar más la búsqueda y encontrar lo que necesitas. Entender quién es cada profesional y qué papel tiene, hace que el parto deje de parecer un acto médico que “te hacen” y vuelve a sentirse como un proceso que tú protagonizas, acompañada por quien realmente es experta en ello.

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Las matronas no "hacemos partos". Lo siento pero no. Decir “yo hago partos” puede sonar normal porque lo hemos escuchado...
26/05/2026

Las matronas no "hacemos partos". Lo siento pero no. Decir “yo hago partos” puede sonar normal porque lo hemos escuchado mil veces dentro del propio sistema. Pero no, los partos no los hacemos las profesionales.

Paren las mujeres. Los cuellos que se dilatan, los huesos que se separan, los úteros que se contraen, las piernas que tiemblan, los cuerpos que empujan, que sienten, que paren, son los suyos. Nosotras no hacemos partos, acompañamos partos. Sostenemos, observamos, cuidamos, protegemos el espacio, velamos por la seguridad. Pero no somos las protagonistas ni las autoras del proceso.

A veces en las formaciones o charlas que damos, alguna matrona o estudiante usa esta expresión, sin ninguna maldad, simplemente porque lo ha escuchado y lo ha interiorizado, y a nosotras se nos cortocircuita el cerebro.
Os entendemos, entendemos por qué o desde donde lo decís.
Esto no es para señalar a nadie, en una invitación a la reflexión.

El lenguaje no es inocente. Las palabras que usamos son el reflejo de la sociedad en la que vivimos. ¿Que queremos construir ? ¿Hacia donde? Tenemos una responsabilidad. Cuando decimos que “hacemos” partos, sin querer, desplazamos a quien realmente está haciendo el trabajo. Y aunque muchas veces se diga por costumbre y no desde la intención, dadle una vuelta por favor.
Porque no es lo mismo asistir que hacer. No es lo mismo acompañar que dirigir. No es lo mismo sostener que apropiarse.

Poneos en el lugar de una mujer que acaba de hacer el mayor esfuerzo de su vida y escucha a la matrona de turno diciendo por teléfono, "acabo de hacer un parto". Tengamos un poco de consideración.
Nombrarlo bien también es una forma de respeto.

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