16/06/2026
Las matronas llevamos años demostrando que la actualización profesional no es un lujo, es una responsabilidad ética. Aun así, seguimos viendo cómo los congresos y espacios formativos dirigidos a nuestro colectivo reciben menos atención, menos apoyo y menos reconocimiento que los eventos médicos tradicionales. Observo a colegas médicos que, con frecuencia, viajan a diferentes lugares para acudir a distintos congresos médicos relacionados con su especialidad. Por supuesto, con días de permiso para ello y con los gastos pagados. Y para que las matronas podamos asistir a alguna formación o a algún congreso, a veces requiere un esfuerzo extra tanto económico como de organización, que en ocasiones no es posible realizar. Es curioso que esto siga siendo así, porque somos nosotras quienes acompañamos a las mujeres en algunos de los momentos más críticos y transformadores de sus vidas. Somos nosotras quienes sostenemos la fisiología, la evidencia y el respeto. Somos nosotras también quienes necesitamos estar al día en investigación, en práctica clínica, en derechos reproductivos, en salud sexual, en innovación y en cuidados centrados en la mujer. La formación específica para matronas no es secundaria, no es complementaria, no es un extra. Es fundamental para una atención segura, actualizada y humana. Y sí: nuestros congresos importan. Importan porque generan comunidad, porque impulsan cambios reales y porque nos permiten crecer como profesionales y como colectivo. Ojalá dejemos de mirar sólo hacia los congresos médicos y empecemos a valorar —de verdad— los espacios creados por y para matronas. Porque cuando el colectivo de matronas se actualiza se refleja claramente en la manera de informar y acompañar.