08/05/2026
Hay un momento en el proceso personal del que casi no se habla… y es profundamente incómodo.
Sucede cuando empiezas a reconocerte.
Cuando, por primera vez, te permites ver algo bueno en ti sin justificarlo, sin restarle importancia.
Y lejos de sentir calma… aparece ruido, dudas, incomodidad.
Una sensación extraña, como si no encajara del todo.
Te escuchas pensando:
“Igual estoy exagerando…”
“Tampoco es para tanto…”
“No quiero parecer creída…”
Y casi sin darte cuenta, te vuelves a hacer pequeña.
No porque no sea real lo que ves en ti sino porque no estás acostumbrada a sostenerlo.
Durante mucho tiempo aprendiste a exigirte, a compararte, a sentir que siempre faltaba algo.
Y ahora que empiezas a mirarte diferente… una parte de ti intenta devolverte a ese lugar conocido.
Pero no, no te estás creyendo más, estás haciendo algo mucho más valiente:
Estás aprendiendo a mirarte con respeto, a reconocerte sin miedo, a sostener tu valor sin esconderlo.
Y eso, aunque incomode, es un punto de inflexión.
Si estás ahí, no retrocedas.
Porque justo ahí es donde empieza el cambio de verdad.
Cuéntame… ¿en qué momentos sientes que te haces pequeña sin darte cuenta?
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