02/11/2026
No desees suerte. Provoca buena suerte.
La suerte es efímera, caprichosa y azarosa. Llega sin avisar y se marcha sin despedirse.
La buena suerte se crea. Se forma desde dentro y se extiende hacia afuera.
Primero habitando ciertos valores como: la generosidad, la empatía, la asertividad, la preparación y la perseverancia.
Después, convirtiéndolos en virtudes mediante la práctica constante. Ya que, un valor que no se practica es solo una declaración vacía o una idea bonita.
Como acertadamente citó William Shakespeare: el azar reparte las cartas pero nosotros las jugamos.
Nunca pudimos evitar que nos tocaran ciertas cartas. Ahora bien, sí podemos intentar jugar lo mejor posible nuestra partida (vida).
Abandonemos la mentalidad víctima y generemos la mentalidad protagonista.