29/07/2026
🥲Una agresión como la que hemos visto estos días, protagonizada por niñas de apenas 11 o 12 años, nos impacta profundamente. Y es normal que la primera pregunta sea: ¿cómo puede una menor llegar a hacer algo así?
🌱Desde la psicología, la respuesta rara vez es simple.
🌱Nadie nace disfrutando del sufrimiento de otra persona. La violencia extrema suele ser el resultado de múltiples factores: aprendizajes, dinámicas de grupo, dificultades para desarrollar la empatía, la compasión,falta de límites, experiencias previas de violencia o problemas en la regulación emocional.
🌱Comprender no es justificar.
🌱Podemos condenar una agresión y, al mismo tiempo, preguntarnos qué está ocurriendo para que algunos menores normalicen la humillación, la crueldad o el daño como forma de relacionarse.
🤔Quizá la pregunta no sea solo qué les pasa a esas niñas, sino también qué nos está pasando como sociedad cuando la violencia se convierte en espectáculo, cuando la humillación da liderazgo y cuando mirar hacia otro lado parece más fácil que intervenir.
🌱Proteger a las víctimas es una prioridad. Pero prevenir también implica educar en empatía, en compasión, en respeto, en gestión emocional y en la responsabilidad de nuestros actos, desde la familia, la educación y toda la comunidad.
Porque la violencia no aparece de la nada. Y cuanto antes entendamos cómo se construye, antes podremos evitar que vuelva a repetirse.
🌱La empatía nos ayuda a comprender el dolor del otro. La compasión nos impulsa a no aumentarlo.
🌱Educar en compasión es educar en humanidad. Y quizá esa sea una de las formas más poderosas de prevenir la violencia.