09/06/2026
Esta semana unos pacientes me han hablado de rupturas, de amistad, de pareja y otros de la pérdida de un ser querido. Heridas muy distintas, pero con algo en común: en un primer momento solo dolían. Y sin embargo, con el tiempo y el trabajo interior de duelo, se fueron convirtiendo en algo inesperado: en una nueva forma de mirarse más honesta, de mirar al otro, de entender la vida.
El dolor, cuando se transita con conciencia, tiene esa capacidad extraña y paradójica de aclararnos. En la pérdida, en lo que se rompe… a veces, algo también se abre, recolocándonos.
Poder acompañar ese camino es algo que me toca muy adentro y que da sentido a mi trabajo y a mi vida cada día.
María Jesús. 🩶🫂
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