14/05/2020
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Los anticuerpos son una de las armas con las que nuestro sistema inmunitario cuenta para defenderse frente a los patógenos, incluyendo por supuesto a nuestro indeseado amigo el coronavirus.
Aunque mucho de lo que hemos oído hablar sobre ellos tiene que ver con la capacidad de bloquear la unión del nuevo virus al receptor que utiliza para colarse en el interior de las células, la realidad es que nuestro ejército inmunitario produce anticuerpos que hacen mucho más que eso. Por ejemplo, los anticuerpos se pueden pegar al coronavirus y ayudar a que otros soldados capturen a este invasor o lo destruyan de una manera mucho más eficiente.
Conocer qué tipo de anticuerpos se producen durante la infección por el coronavirus es de vital importancia para desarrollar una vacuna, o incluso para otro tipo de tratamientos de los que ya os hemos hablado como es la plasmaterapia o, más reciente aún, el uso de anticuerpos monoclonales. ¿Cómo? ¿Nunca has oído hablar de anticuerpos monoclonales? Pues, para hacerlo fácil, se trata de unos anticuerpos que solo reconocen una única porción del enemigo. Estos anticuerpos pueden aislarse de los pacientes, descrifar su secreto en el laboratorio y posteriormente producirlos en grandes cantidades para tratar a enfermos de COVID-19. Tienen la suerte de que podemos producirlos, a diferencia del plasma, que dependemos de donantes, pero también tienen el problema de que son caros, y no están al alcance de todos.
Hoy os dejamos con una infografía sobre lo que actualmente sabemos sobre la respuesta de anticuerpos que los soldados B producen en respuesta al intruso del momento.
➡️ Si queréis saber más sobre soldados B en un lenguaje accesible a todos los públicos, ¡no te pierdas esta entrada!
https://immunonews.org/2017/09/03/presentando-a-los-guerreros-iii-misiles-de-largo-alcance-celulas-b/
¡Buen miércoles!