04/08/2026
✨ En Corea aprendí que meditar también puede hacerse con las manos.
Mientras elaboraba un yeomju coreano (similar al japa mala), comprendí que la meditación también puede vivirse en acción. Cuenta a cuenta. Respiración a respiración. Presencia a presencia.
Cada una de sus 108 cuentas puede convertirse en un decreto, una intención, una palabra elegida desde el alma.
A veces creemos que meditar es sentarse en silencio absoluto, con los ojos cerrados, pero también puede ser crear, tocar, repetir, respirar y volver al cuerpo mientras las manos siguen un ritmo consciente.
Y ahí ocurre algo maravilloso: la mente baja el ruido, el cuerpo entra en calma,
la energía se ordena y tú vuelves a escucharte estando en el momento presente.
Para mí, este recuerdo de uno de mis momentos favoritos de mi viaje a Corea fue una forma de recordar que la espiritualidad también vive en los gestos simples.
🌿 Si sientes que quieres reconectar contigo, trabajar tu energía y abrir un espacio de calma interior, te guío en sesiones de meditación los miércoles a las 17 H (cada quince días) en presencial. Escríbeme