21/05/2026
La sequedad vaginal puede coexistir con ojo seco, boca seca y sequedad de otras mucosas, ya que el cambio hormonal afecta a la hidratación de los tejidos
La sequedad vaginal asociada a la perimenopausia y la menopausia sigue siendo un problema frecuente e infradiagnosticado. El descenso de los niveles de estrógenos provoca cambios fisiológicos en las mucosas, alterando su hidratación, elasticidad y capacidad de regeneración. Este proceso no afecta únicamente a la zona vaginal, sino que forma parte de un cuadro más amplio de sequedad de mucosas que puede implicar también la piel y las mucosas ocular y oral.
Entre los síntomas más habituales se encuentran el dolor durante las relaciones sexuales, la sensación de irritación o escozor, una mayor predisposición a infecciones urinarias y la disminución del bienestar íntimo. “Muchas mujeres normalizan el malestar y no consultan, cuando existen soluciones eficaces y seguras”.
Abordaje de la sequedad vaginal
El manejo debe ser individualizado. Puede incluir hidratantes vaginales con ácido hialurónico y activos reparadores, lubricantes compatibles con el pH fisiológico, estrógenos locales cuando están indicados y, en determinados casos, terapias regenerativas.
Lo primero es identificar el síntoma predominante. Si la mujer refiere sequedad diaria, tirantez, escozor o fragilidad, suele encajar mejor un hidratante vaginal de uso regular. Si la molestia aparece durante las relaciones sexuales, el producto más útil suele ser un lubricante, porque reduce la fricción en ese momento. Si además hay ardor persistente, dispareunia, infecciones urinarias recurrentes o síntomas urinarios, hay que pensar en un síndrome genitourinario de la menopausia (GSM) y considerar derivación o coordinación médica”, explica. “La sequedad vaginal es un fenómeno multifactorial y requiere una visión integral que incluya salud hormonal, cuidado de mucosas y nutrición”.
Cuidado de piel y mucosas
Durante la perimenopausia ya se producen fluctuaciones hormonales que afectan tanto a la piel como a las mucosas. En este contexto, los ácidos grasos esenciales desempeñan un papel relevante en la integridad de las membranas celulares, la hidratación de los tejidos y la modulación de la inflamación.
La farmacéutica subraya la importancia de optimizar el perfil lipídico a través de la alimentación, priorizando el consumo de aceite de oliva virgen extra, pescado azul, semillas de lino y chía, nueces y aguacate. En casos concretos, puede valorarse la suplementación específica con omega-3, aceite de onagra o aceite de espino amarillo (omega-7), siempre bajo recomendación profesional.
El ensayo clínico más citado con espino amarillo en mujeres posmenopáusicas mostró beneficios sobre la salud del epitelio vaginal y lo plantea como una alternativa potencial para la integridad de la mucosa en mujeres que no pueden usar estrógenos. Debe
explicarse como apoyo complementario, no como sustituto del abordaje médico cuando hay atrofia importante o signos de alarma”, especifica.
La sequedad vaginal puede coexistir con ojo seco, boca seca y sequedad de otras mucosas, ya que el cambio hormonal afecta al trofismo y a la hidratación de distintos tejidos. “La sequedad ocular y oral puede aparecer simultáneamente en síndromes secos, y además muchos fármacos de uso habitual contribuyen a la sequedad de mucosas. Por eso, si una mujer refiere sequedad vaginal junto a ojo seco importante, boca seca marcada, necesidad constante de beber, dificultad para tragar alimentos secos o caries frecuentes, conviene revisar la medicación y valorar derivación si la afectación es intensa o generalizada”.
Es importante derivar a la paciente al especialista cuando la clínica no encaja con una sequedad vaginal simple o cuando aparecen signos de alarma, según indica. “El más importante es cualquier sangrado vaginal posmenopáusico, que siempre debe estudiarse. También hay que derivar si hay dolor intenso, lesiones o ulceraciones, secreción anormal o mal olor, prurito muy llamativo, sospecha de infección o ITS, síntomas urinarios importantes, masa visible, empeoramiento progresivo o ausencia de respuesta al tratamiento inicial”, expone.
Normalizar la conversación
Esta situación afecta no solo a la salud física, sino también al bienestar emocional y a la vida de pareja. Durante las relaciones sexuales puede aparecer dispareunia, lo que en algunos casos conduce a una evitación progresiva de la actividad sexual. “La sequedad vaginal no debería ser un tabú ni una causa de deterioro en la vida íntima o de pareja. Hablarlo, informarse y consultar a tiempo cambia radicalmente el pronóstico”.
Consulta Dr.Menjon
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