03/06/2026
Vivimos rodeados de tecnologías capaces de informarnos, entretenernos, conectarnos y ayudarnos. Pero también de tecnologías diseñadas para competir por algo muy valioso: nuestra atención.
Cuando entendemos cómo responde nuestro cerebro a las redes sociales y a la inteligencia artificial, dejamos de verlo como una cuestión de fuerza de voluntad y empezamos a verlo como una cuestión de conciencia y hábitos.
La pregunta no es si estas herramientas son buenas o malas. La pregunta es cómo nos relacionamos con ellas y qué lugar ocupan en nuestra vida cotidiana.
Porque cada interacción digital no solo consume tiempo: también moldea nuestras expectativas, nuestra forma de relacionarnos, nuestra atención y, poco a poco, nuestra manera de habitar el mundo.
💬 ¿Hay algún hábito digital que hayas cambiado en los últimos años y que haya mejorado tu bienestar?