15/06/2026
El enrojecimiento ocular después de un día de piscina es habitual, pero no siempre es inofensivo. El cloro de las instalaciones altera de forma severa el pH de la superficie ocular y disuelve la capa lipídica de la lágrima. Esta vulnerabilidad es la puerta de entrada perfecta para patógenos que causan conjuntivitis infecciosas. Si tú o tus hijos presentáis síntomas como lagrimeo constante, sensibilidad extrema a la luz o hinchazón palpebral que no cesa al día siguiente, evitad aplicar colirios de farmacia sin prescripción.
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