15/07/2026
Hay decisiones que no tomamos… simplemente las dejamos pasar.
A veces seguimos en un trabajo que ya no nos llena, mantenemos una relación que nos hace daño o repetimos hábitos que sabemos que no nos benefician. No porque creamos que son la mejor opción, sino porque cambiar da miedo.
A eso la psicología lo llama sesgo de statu quo: nuestra tendencia a preferir que todo siga igual, incluso cuando el cambio podría mejorar nuestra vida.
Lo conocido nos transmite una sensación de seguridad. Nuestro cerebro prefiere la certeza a la incertidumbre, aunque esa “seguridad” tenga un coste para nuestro bienestar.
La próxima vez que te descubras pensando:
“Mejor no mover nada…”
pregúntate:
¿Estoy eligiendo porque realmente es lo mejor para mí, o simplemente porque me da miedo cambiar?
El cambio no siempre es la respuesta, pero merece la pena valorar si seguir donde estás es una decisión consciente o el resultado de un sesgo cognitivo.
A veces, el primer paso hacia una vida más plena no es hacer un gran cambio, sino cuestionar por qué llevamos tanto tiempo sin hacerlo.
¿Te has descubierto alguna vez actuando por este sesgo? Te leo en comentarios.