15/02/2025
Después de 7 años… ayer entregué mi tesis doctoral.
Siete años. Siete años en los que también he construido mi centro, formado un equipo, acompañado a mis pacientes y aprendido más de lo que jamás imaginé. Siete años en los que he crecido y cambiado en todos los sentidos.
Han sido años de investigación, de aprendizaje, de escribir y reescribir cientos de páginas y de muchas pausas por el camino. De equilibrar el trabajo con el estudio, de acompañar a otros en sus procesos mientras atravesaba el mío, de preguntarme si realmente lo lograría.
Y ayer, por fin, le di a enviar.
Más allá de los conocimientos, he aprendido algo que también trabajo en terapia: los procesos no siempre son lineales, y está bien que no lo sean. A veces nos exigimos avanzar sin pausa, cumplir tiempos perfectos, no perdernos ni un paso… Pero el crecimiento real también ocurre en las pausas, en los momentos en los que parece que no avanzamos y, sin embargo, algo dentro de nosotros sigue en movimiento.
Este logro no es solo un título, es el reflejo de cómo veo la psicología: un camino en el que aprendemos a sostenernos, a escucharnos y a seguir adelante, incluso cuando el proceso es más largo de lo que imaginamos. Y aunque a veces parezca que nunca llegará, todo llega.
Y no habría llegado hasta aquí sin todas las personas que han formado parte de este proceso. Mi equipo, que ha remado mientras yo conciliaba todo. Mis pacientes, que sin saberlo han sido también mis maestros. Mi familia y amigos, que han soportado mis bloqueos, mis dudas y mis quejas, y mis directores de tesis que con su guía certera me han cogido de la mano en los cientos de entresijos que ha tenido este proyecto (entre otros muchos agradecimientos 🥰).
Ahora solo queda la defensa. Pero hoy, celebro. Porque no se trata solo de llegar, sino de todo lo que nos transformamos en el camino.