20/09/2026
Cuando ser amada se convierte en una forma de sentirse valiosa
A las mujeres nos enseñaron a amar.
Pero muchas veces lo que llamaron amor era aprender a ser elegidas: esperar, comprender, cuidar y confiar en que, si éramos suficientemente buenas, alguien terminaría quedándose.
Y cuando alguien se quedaba, parecía confirmar que valíamos.
Una de las contradicciones que bell hooks señala en Comunión es que hemos sido educadas para situar el amor en el centro de nuestra vida, pero no necesariamente para comprender qué es amar.
Y no educa solamente la familia. También lo hacen el colegio, las amistades, la religión, las películas, las canciones, la publicidad, las redes sociales y las primeras relaciones.
Educa lo que se dice, lo que se observa, lo que se premia y lo que parece necesario hacer para resultar querida.
También educa aquello de lo que no se habla: el deseo femenino, los límites, la desigualdad o la posibilidad de querer a alguien y decidir marcharse.
Así, muchas mujeres aprendemos antes a ser elegidas que a elegir; a preguntarnos qué hacer para que alguien permanezca, antes que a observar cómo nos sentimos dentro de la relación.
El amor puede mezclarse entonces con la aprobación, la seguridad, el miedo a la soledad, la dependencia, el sacrificio o la necesidad de sentirse imprescindible.
No significa que no exista amor. Significa que, junto a él, pueden convivir otros elementos difíciles de distinguir.
Podemos comprender las heridas del otro y terminar justificando el daño. Permanecer vinculadas no solo a quien es, sino a quien esperamos que llegue a ser.
Pero amar a alguien no significa convertirnos en su proyecto de reparación ni hacer de nuestra vida una sala de espera.
Amar no es únicamente sentir intensamente. Implica cuidado, respeto, honestidad, responsabilidad, intimidad, libertad y reciprocidad.
Existe una tercera posibilidad entre perdernos dentro del amor y protegernos renunciando a él: estar profundamente vinculadas sin dejar de pertenecernos. Querer a alguien sin tener que abandonarnos para que nos quiera.
Inspirado en:
hooks, bell (2023). Comunión: La búsqueda femenina del amor. Paidós.