18/07/2026
El peligro de la ignorancia con micrófono: El auge del “experto” de red social
Vivimos en la era de la democratización de la palabra, un logro maravilloso que, desafortunadamente, ha traído consigo un efecto secundario alarmante: la democratización de la osadía. Hoy en día, basta con tener una cuenta en redes sociales, buena iluminación y un tono de voz inquebrantable para subirse a un estrado digital —o incluso al escenario de un congreso— a dictar cátedra sobre materias que jamás se han estudiado a fondo.
El intrusismo ya no es solo una falta de respeto hacia quienes han dedicado años de su vida a la academia, la investigación o la práctica profesional rigurosa; se ha convertido en un problema de salud pública intelectual. Nos enfrentamos a una legión de “opinólogos” y creadores de contenido que, armados con tres videos de un librito y un artículo mal digerido, se autoproclaman maestros.
> El verdadero peligro no es que no sepan; el verdadero peligro es que no saben que no saben, y aun así, se atreven a enseñar.
El resultado de esta ecuación es catastrófico: el ciego guiando al que no quiere ver. Personas sin ninguna base técnica simplifican conceptos complejos hasta desfigurarlos, vendiendo soluciones mágicas y datos falsos a una audiencia que, al saber aún menos que ellos, carece de las herramientas críticas para detectar el engaño. Se genera así una preocupante pirámide de desinformación donde la ignorancia se contagia y se normaliza.
Ya es hora de recuperar el valor del rigor. Tener carisma no es tener un título, tener miles de seguidores no te otorga la razón, y saber hablar bonito no te convierte en experto. Antes de aplaudir en un congreso o dar like a un video explicativo, haríamos bien en preguntarnos: ¿quién habla?, ¿desde dónde habla?, y lo más importante, ¿de verdad sabe de lo que habla o solo tiene buena conexión a internet?
¿Qué te parece?