21/08/2026
Vivo atrapada en una conversación continua con mi mente. Tengo una corriente constante de pensamientos que interpreta, compara, recuerda, juzga y anticipa. Y pensar no es el problema. El problema viene cuando confundo pensamiento con realidad. Pensar también es una de las cosas que más disfruto. Pero no es la única manera de percibir el mundo.
El esclipse fue como un parón. De repente, la luz se fue por un instante y nos dimos un descanso, una pausa.
Cuando medito me doy un respiro para estar en el mundo de otra manera. Sin tener que resolver nada.
El eclipse ocurrió porque la tierra, la luna y el sol coincidieron en el momento adecuado. Y de repente, sucedió! Como mis pensamientos, que también suceden porque mi cabeza no para quieta! Pues la naturaleza tampoco. Todo estaba ocurriendo al mismo tiempo. La tierra giraba sobre sí misma, la luna orbitaba alrededor de la tierra y la tierra viajaba alrededor del sol y el sol continuaba su viaje alrededor de la galaxia.
Todo estaba en movimiento y aún así pudimos percibir una profunda calma.
Quizá la calma no sea ausencia de movimiento. Quizá sea el movimiento sin conflicto.
Mi conclusión entonces es que no necesito una mente tranquila sino una mente que deje de luchar consigo misma.
Gracias Boat rental & sailing experiences ⛵️
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