21/09/2020
➡Conciliación real
Nos seguimos preguntando si realmente existe una conciliación real para la mujer, una vez que es madre, y creo que la respuesta es clara.
Desde que somos niñas, tratamos de alcanzar el ideal de mujer que nos muestra la sociedad y que no implica otra cosa que romper con la parte más femenina de nuestro ser, con nuestros instintos y necesidades más básicas, para poder convertirnos en lo que el hombre siempre fue, y sentir que hemos triunfado laboralmente hablando, y que contamos con el reconocimiento de los demás.
De alguna forma, sacrificamos nuestra libertad laboral, maternal o emocional por conseguir ese extraño objetivo instaurado de forma ancestral en nuestra sociedad.
La libertad de sentirnos realizadas profesionalmente y no ser madres.
La libertad de sentirnos realizadas siendo madres.
La libertad de sentirnos realizadas profesionalmente siendo madres.
Cada noche, en un ratito de lectura de las redes me hace comprender que, en la situación de una mujer que DECIDE ser MADRE hay un patrón muy marcado: Retrasar hasta que podemos el hecho de ser madre, para no fallarnos a nosotras mismas, porque algo tan maravilloso como tener un hijo, echará por tierra todo el esfuerzo que hicimos por llegar donde estamos y ser triunfadoras.
Pero cuando llega el momento, con un miedo atroz, nos involucramos en la aventura de la maternidad, sin poder soltar del todo, nuestra carga laboral. Sentimos culpabilidad por darnos de baja y miedo por si perderemos nuestro trabajo o nuestro estatus, con lo que mantenemos un hilo de conexión que hace que dividamos nuestra mirada entre el bebé que acurrucamos y el trabajo que en unas semanas nos espera.
Cuando llega nuestro bebe, todas las miradas de nuestro entorno están fijas en nuestras decisiones: Sentimos laa necesidad de cuidar, de amar, de consolar, de crear, tan innatas en la mujer. Pero al mismo tiempo deseamos volver a ejercer nuestra profesión, como si esa criatura no existiera, como si no hubiera ll