Alba Camacho - Psicóloga

Alba Camacho - Psicóloga Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Alba Camacho - Psicóloga, Psicólogo, Jaén.

Entrena tu poder personal para sentirte segura al relacionarte(al ritmo de tu sist.nervioso)
+1000 mujeres🫁Terapia Somática
Reserva tu sesión aquí 👇🏼

https://calendly.com/albacamacho/primera-sesion?back=1&month=2024-09

A veces creemos que una amistad se mide por quién aparece cuando estás rota.Y sí, importa.Pero últimamente me fijo mucho...
25/08/2026

A veces creemos que una amistad se mide por quién aparece cuando estás rota.

Y sí, importa.

Pero últimamente me fijo mucho en otra cosa: quién sabe quedarse cuando estás creciendo.

Quién te pregunta por ese proyecto del que llevas meses hablando. Quién recuerda que hoy tenías algo importante. Quién se alegra de que estés enamorada sin llevar rápido la conversación hacia otro sitio.

Y también al revés.

Porque quizá para ti ahora lo más grande sea tu nueva pareja, tu boda o ese proyecto que te tiene con los ojos encendidos; y para tu amiga lo importante sea que le preguntes cómo está su perro.

Parece pequeño. No lo es.

Querer a alguien también es aprender dónde tiene puesto el corazón.

Y acercarte alguna vez hasta allí.

Porque relacionarse es un verbo que necesita más de una persona.

No basta con estar cuando todo se rompe. También importa quién sabe sentarse a tu lado cuando algo empieza a salir bien. Quién recuerda. Quién manda un mensaje porque vio algo y pensó en ti. Quién no necesita bajar el volumen de tu alegría para quedarse cerca.

Hay una soledad muy particular en contar algo que te importa y notar que cae al suelo entre dos personas.

En volver a casa pensando que quizá hablaste demasiado. En empezar a quitarle importancia tú antes de contarlo. En descubrir que con alguien te resulta más fácil compartir una desgracia que una alegría.

Y ahí hay información.

A veces la pregunta es otra:

¿Hay curiosidad por mi mundo aquí?

¿Puedo traer lo que me duele y también lo que me da vida?

Celebrar a alguien no es aplaudirle constantemente. Es dejarte afectar un poco por lo que le importa. Acercarte. Preguntar. Hacerle sitio.

Y hay vínculos en los que, para seguir perteneciendo, empiezas a dejar ciertas partes tuyas en la puerta.

Parte de construir seguridad interna es poder notarlo y elegir dónde quieres seguir poniendo tu energía.

Eso está muy dentro de La Constante: volver a ti lo suficiente como para reconocer quién quiere conocer el mundo que llevas dentro, y a quién también quieres acercarte tú.

Si quieres mirar tus vínculos desde ahí, escríbeme al correo ✉️ 🦉 [email protected] y te cuento cómo entrar en La Constante. 🤍

Veo demasiado a menudo a personas que vienen conmigo para rehabilitar su sistema nervioso y reconstruir seguridad intern...
24/08/2026

Veo demasiado a menudo a personas que vienen conmigo para rehabilitar su sistema nervioso y reconstruir seguridad interna cargando, además, con un peso que no les corresponde: hacer también la parte del otro.

Intentar explicarse mejor para que el otro entienda. Pedir de otra manera. Tener más paciencia. Revisar si están siendo demasiado sensibles, demasiado exigentes, demasiado lo que sea.

Y llega un punto en el que parece que, si una relación no se siente segura, todavía queda algo más que trabajar en una misma.

Pero hay vínculos en los que tú ya estás haciendo tu parte.

Y la otra persona también tiene que venir.

Tiene que preguntar. Escuchar. Recordar. Tener curiosidad. Reparar cuando hace daño. Poder recibir un límite sin convertirlo en una guerra. Hacer espacio para algo que a ti te importa aunque no lo entienda exactamente igual.

Relacionarse es un verbo que necesita más de una persona.

Mientras escribía esto, un amigo me mandó mi canción favorita de la banda sonora de La llegada, tocada a piano.

No sabía que estaba escribiendo sobre reciprocidad. Simplemente la escuchó, se acordó de mí y me la envió.

Y, c**o, me llegó más que mil tips para sentirme mejor.

Porque alguien había prestado suficiente atención como para saber que aquello podía emocionarme.

Y no hizo nada enorme. Vino hacia mí.

Creo que por eso en Her Theodore deja de sentirse tan solo con Samantha. No porque ella le dé constantemente soluciones, sino porque existe un ida y vuelta. Ella pregunta, recuerda, propone, juega, se interesa, comparte su mundo y quiere entrar en el suyo.

Hay alguien al otro lado.

Y en mi experiencia, para sentirnos segurxs y satisfechxs al relacionarnos no necesitamos una cantidad infinita de apoyos. Necesitamos más y mejor reciprocidad.

Puedes aprender a estar contigo, comunicarte mejor, escuchar tus necesidades y sostener mucha más incomodidad.

Pero nunca vas a poder hacer tú sola una relación de dos.

Esto también está en el corazón de La Constante; construir suficiente seguridad interna para escucharte, sí.

Y también para reconocer algo igual de importante: quién viene hacia ti cuando tú dejas de hacer todo el camino. 🤍

Nos vemos: 28/08/26 🌒

22/08/2026

Para recibir la invitación escríbeme al correo: [email protected] ✉️🦉y hablamos un poquito antes para ver juntxs si este apoyo y tribu es lo que necesitas o buscamos otrxs.🤍

Darte cuenta de que llevas mucho tiempo esperando a que algo o alguien cambie para poder estar tú un poco mejor es una c...
20/08/2026

Darte cuenta de que llevas mucho tiempo esperando a que algo o alguien cambie para poder estar tú un poco mejor es una combinación dura y, a la vez, liberadora.

Dura porque empiezas a ver cuánto llevas esperando. Liberadora porque también empiezas a ver que no tienes por qué seguir haciéndolo de la misma manera.

Lo incómodo es que después de darte cuenta no aparece automáticamente el camino.

Para mí se parece más a caminar como una funambulista sobre una cuerda que va apareciendo debajo de tus pies.

No ves diez metros por delante. Apoyas un pie y solo cuando bajas el peso del cuerpo aparece el siguiente trozo de cuerda.

Hay decisiones importantes que funcionan así.

Esperas que alguien te tenga más en cuenta. Que entienda que necesitas espacio. Que puedas decidir más. Que algo entre vosotros cambie.

Y claro que hay cosas que necesitas del otro. Una relación se construye entre personas y hay movimientos que no puedes hacer por las dos.

Pero mientras descubres qué hará el otro, también puedes descubrir qué ocurre cuando te mueves tú.

Cuando dices lo que quieres. Cuando dejas de explicar durante veinte minutos una necesidad que cabía en dos frases. Cuando te tomas esa tarde. Cuando decides algo. Cuando permites que al otro no le encante.

Cuando haces un poco más de sitio para ti y observas qué ocurre dentro de ti, en el otro y entre los dos.

Ahí aparece información que no podías tener quieta.

Y puedes no tener ni p**a idea de si quieres irte y saber perfectamente que así no quieres seguir.

Hay certezas que llegan pensando. Y otras aparecen cuando empiezas a poner el pie en el suelo.

Este fin de semana, en Marmolejo, quiero que demos espacio precisamente a eso: a necesidades que quizá llevan demasiado tiempo esperando y a experimentar qué ocurre cuando empiezas a tenerlas en cuenta tú.

Y el 28 seguimos online dentro de La Constante. 🏡

Puedo acompañarte, darte apoyos y caminar contigo un tramo.

Pero la cuerda de tu vida aparece debajo de tus pies.

Y hay cosas que solo vas a saber cuando apoyes el siguiente. 🤍

Ayer os contaba que estar bien sola (que yo prefiero decir soltera) no significa dejar de necesitar conexión. Pero, ¿cuá...
19/08/2026

Ayer os contaba que estar bien sola (que yo prefiero decir soltera) no significa dejar de necesitar conexión. Pero, ¿cuánta conexión necesitas tú?

Antes de desarrollarte esta reflexión quiero recordarte que esto es algo súper reduccionista en comparación con lo complejo que es cada ser humano y con la de matices que tiene cada situación, cada sensación, cada persona.. y un largo etcétera.

Hay personas que necesitamos mucho espacio. Y pocas interacciones.

Otras necesitan más presencia, más conversación, más contacto.

Hay días en los que quieres estar sola de verdad.

Y otros en los que te apetece sentarte con alguien, comer, hablar de cualquier tontería y pensar: qué gusto estar aquí contigo.

Cada una tenemos una medida.
Y esta medida también cambia, y también depende de muchos factores. Aprender a reconocerla es importante para volver a ti, para no perderte.

En mi experiencia, la reciprocidad se siente. Es ese movimiento de ida y vuelta. Tú vas y también vienen hacia ti. Tú preguntas y también quieren saber de ti. Tú escuchas y también quieren escucharte. Cuidas y también puedes (y quieres) dejarte cuidar.

No tiene que ser exactamente simétrico. Ni igual todos los días. No somos un Excel con patas.

Pero hay algo muy distinto cuando al otro lado también existe alguien con ganas de encontrarte.

Hay una escena de La llegada que para mí simboliza esto (entre mil cosas más)🎥

Ella pone la mano en el cristal. Al otro lado hay un ser que no habla su idioma. No sabe quién es. No sabe qué quiere. No puede entenderle todavía (ni siquiera si conseguirá entenderlo “del todo”), y aun así acerca la mano. Y la otra mano responde. No se entienden. Pero quieren saber quién hay al otro lado.

Y eso, para mí, es reciprocidad.

Nuestra necesidad de conexión no tiene nada que ver con estar incompletas es algo mucho más sencillo: queremos encontrarnos. Queremos conocer otros mundos, dejarnos sorprender, formar parte, contar quiénes somos, descubrir quién es el otro, reírnos,tocarnos. Construir un idioma propio.

Y necesitamos que exista un movimiento hacia nosotras. (Sigo en comentarios)

Siento que algo hemos hecho regular para que tantas personas crean que estar bien contigo misma/o y querer a alguien son...
17/08/2026

Siento que algo hemos hecho regular para que tantas personas crean que estar bien contigo misma/o y querer a alguien son cosas que se contradicen.

Como si estar bien sola significara que ya no necesitas a nadie.

Como si querer que alguien te conozca, que te pregunte, que quiera saber de ti realmente, reírte hasta llorar, cuidar y dejarte cuidar…fuera una especie de fallo en el sistema.

Como si todavía te faltara algo por trabajar. Y no, no te falta nada, bueno sí: quizás recordar que eres humana. No solo tienes una relación contigo. Tienes una relación con el mundo. Y lo necesitas: conexión, pertenencia, vínculos (en distintas dosis, formas y momentos).

El problema, en mi experiencia, es que hemos estirado tanto el discurso de la autonomía, los límites y el “no depender de nadie” que a veces hemos acabado confundiendo cosas: autonomía con autosuficiencia, fortaleza con dureza e independencia con desconexión.

Y en ese camino se nos ha olvidado algo importante: la ternura. El gusto de compartir (a tu ritmo, y siempre con quienes te sientas segura). La belleza de necesitar a alguien sin dejar de pertenecerte.

Hoy necesitaba compartirte algo sagrado: “The Leftovers”, mi serie favorita. Es de esas series que te dejan un poco rota. Es dura, incómoda, profunda, incomprensible, emocionante, a veces casi insoportable.

Habla de pérdida, de lo inexplicable, de seguir viviendo cuando la vida ya no encaja.

Y debajo de todo eso, una y otra vez, aparece lo mismo: el amor, en su más amplio, delicado y enorme sentido; de la necesidad de encontrarse. De pertenecer. De seguir buscando a alguien. De dejarse afectar.

De intentar construir algo con otros (familia, comunidad, amistad, vínculos especiales) aunque no haya ninguna garantía de que no se rompa.

Y, en parte, por eso me gusta tanto.

Porque me recuerda algo que olvidamos cuando hablamos de seguridad: la seguridad no es no necesitar a nadie.

También puede ser poder elegir a quién dejas entrar. (Respiremos esto juntas 🫂🫁).

Poder estar sola y estar bien… y que eso no te cierre el deseo de compartir la vida cómo, cuándo y con quienes tú elijas.

Y por eso existe La Constante. Nos encontramos el 28/08/26.

Ayer lo hablaba con un amigo que se dedica a la arquitectura (porque ya quiero empezar a quitarme de mi boca el decir qu...
14/08/2026

Ayer lo hablaba con un amigo que se dedica a la arquitectura (porque ya quiero empezar a quitarme de mi boca el decir que “es arquitecto”, “es psicóloga, “es [insertar profesión]”, que luego hay muchos problemas de identidades).

A lo que iba, hablaba con él del coraje que da cuando tienes una racha creativa y luego se va, él me dijo que era normal y que justo él estaba ahora en una “bajada”, por lo visto, (o algo así lo llamó) yo la llamo “momento cueva” y, aunque lo entienda en la cabeza, en el cuerpo se queda algo huérfano, como “a medias”. Como cuando estás en el mar 🌊 y ves que viene una ola preciosa, la ves de lejos, la sientes en tu cintura como un imán que te tira para adentro porque está cogiendo impulso para llegar a ti y romper y llenarte de frescura y lucidez y nutrirte con la sal 🧂 y luego.. nada. (Pero no es la nada, es el espacio necesario para todo lo demás, para mí, para mi vida).

Y es difícil a veces para mí transmitirte desde aquí tantísimo y más cuando la maraña de tanto me atrapa y me quita el don de “explicarlo bien”. Pero lo voy a intentar:

Este Instagram es la forma del siglo XXI para comunicarme contigo (y porque no me sé la dirección de cada una de vosotras para ir a tu casa, tocar a tu puerta y decirte de la forma más humana, más amable y más humilde que puedo que soy y seré muy feliz si decides darme la mano un rato y venirte conmigo a darte por un rato un poco de todísimo lo que tú das cada día a todo dios, aunque sería un poco raro e invasivo quizás, por eso te dejo aquí mi correo ✉️ [email protected] para que me escribas tú a mí si quieres que te invite yo a ti a alguno de los espacios que he creado para ti).

Mientras tanto, seguimos integrando.

(La música es de la película 🎥 que he visto hoy: “Parthenope”, una belleza, como tú).

Hay algo que me cuesta muchísimo reconocer y que, quizá por eso, siento que necesitamos hablar más de ello.A veces, cuan...
13/08/2026

Hay algo que me cuesta muchísimo reconocer y que, quizá por eso, siento que necesitamos hablar más de ello.

A veces, cuando una madre o un padre lleva mucho tiempo sin poder mirar lo que necesita, sostener lo que siente o pedir ayuda para sí mismo, ocurre algo muy sutil dentro de la familia: el hijo empieza a mirar hacia sus padres antes de poder mirarse a sí mismo.

Empieza a mirar gestos de su madre para ver cómo está, luego con su padre, empieza a sentir que tiene que estar cerca por si discuten, “por si pasa algo”, por si están tristes. Y ahí empieza a pensar qué puede hacer para que estén mejor y empieza a creer que esa es su misión.

Y sin que nadie se lo haya pedido explícitamente, empieza a cuidar. Sin que nadie se lo haya pedido, sin apenas ser consciente de ello. A veces tanto que sus propias necesidades quedan fuera.

Lo hace para pertenecer. Y eso, en mi experiencia, no sería tan “dramático” si tuviéramos más de una vida si de mayor no tuviera consecuencias. Pero las tiene.

En mi experiencia, y mucho tiempo después de hacer su propia terapia, seguirá teniendo la tendencia de adelantarse a resolver, de cuidar de toda la humanidad antes que de él y, en el peor de los casos, de sentir una profunda soledad por la falta de sostén hacia él (o ella, hoy uso el pronombre masculino pero sirve para todxs).

Acompaño adultos/as que saben perfectamente cómo cuidar a todo el mundo pero cuando alguien le pregunta:

“¿Y tú qué necesitas?”

no saben qué responder.

No tengo una varita mágica para esto. (Ojalá) Además, muchas veces tú también has aprendido a vivir así.

Quizá nadie te enseñó a escuchar tus necesidades.

Quizá tú también llevas años sosteniendo demasiado.

Quizá ni siquiera te habías dado cuenta de cuánto espacio ocupaban tus propias necesidades en tu relación con tu hijo.

Lo que creo es que no necesitas más culpa, necesitas espacio.

Espacio para ti.

Para poder empezar a preguntarte qué te pasa, qué necesitas, qué te está faltando. A tu ritmo, con apoyo adulto para ti, con un grupo donde puedas apoyar un rato la cabecita y sentirte parte, porque hay vacíos que no le corresponden llenar a un hijo.🫂

(Sigo en comentarios)

12/08/2026

La Constante es un espacio de acompañamiento y práctica para volver a ti.

Es como un “programa”, pero no funciona como un programa que tienes que seguir de principio a fin.

Es una casa digital a la que accedes desde el móvil u ordenador, donde encuentras psicoeducación, prácticas somáticas y recursos para comprenderte mejor, regularte y acompañarte en diferentes momentos de tu vida.

No tienes que hacerlo todo. No tienes que ir en orden. No tienes que estar “al día”.

Puedes entrar, buscar lo que necesitas y volver cuando lo necesites.

Y para entrar no tienes que decidirlo a ciegas: primero hablamos tú y yo, vemos qué estás buscando, qué necesitas y vemos si somos compatibles y si nos sentimos seguras juntas (si nuestros sistemas nerviosos se sienten seguros y más apertura que cierre).

Y si no es el lugar adecuado para ti, también podemos mirar juntas otras opciones. 🤍

El correo para solicitarme acceso lo tienes en mi biografía de Instagram (de este), pero te lo dejo aquí también: [email protected]

Si sigues teniendo dudas después de ver este vídeo y de leer hasta aquí también escríbeme al mismo correo con tus dudas, okey makey?👉🏼✉️🦉

Dirección

Jaén

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Alba Camacho - Psicóloga publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Atajos

Compartir

Categoría