22/09/2026
A veces hablamos de la pelvis como si fuera solo una cuestión de movilidad, postura o suelo pélvico.
Pero es mucho más que eso.
Se relaciona directamente con la forma en la que nos movemos, nos colocamos, sentimos y nos relacionamos con nuestro cuerpo.
Y además, está profundamente ligada a la vida.
A través de una pelvis llegamos al mundo.
Desde ella nos sostenemos, encontramos nuestro centro y nace buena parte de nuestro movimiento.
Y en ella también habitan el deseo, el placer, el impulso, las ganas.
Quizá por eso me interesa tanto llevarla a mis clases: no solo para mover mejor las caderas, sino para explorar qué pasa cuando dejamos de estar tan rígidas, tan contenidas, tan pendientes de hacerlo todo bien.
Porque a veces recuperar movimiento también es recuperar ganas.
¿Habías pensado alguna vez en tu pelvis de esta manera?