Mónica Dorado Psicóloga

Mónica Dorado Psicóloga Página dedicada a la actividad que realizo como psicóloga en los diferentes ámbitos en los que trabajo

Centro de Psicología Integral, ubicado en La Palma del Condado en el Condado de Huelva. Ofrecemos servicios de Psicoterapia Infantil, Adulto, Adolescente, Formación, Logopedia y otros servicios psicológicos

20/08/2026
Recomendación de libro: *Ya no seas codependiente*, de Melody Beattie.Un libro que recomiendo especialmente a personas q...
19/08/2026

Recomendación de libro: *Ya no seas codependiente*, de Melody Beattie.

Un libro que recomiendo especialmente a personas que sienten que están demasiado pendientes de los demás, que les cuesta decir que no o que tienden a responsabilizarse de cómo se sienten quienes les rodean.

A lo largo del libro, Beattie invita a revisar una idea muy frecuente: confundir el amor y el cuidado con la necesidad de solucionar, controlar o sostener constantemente a los demás.

Habla de límites, culpa, necesidad de aprobación, dependencia emocional y de algo tan importante como aprender a identificar qué necesitamos nosotros, más allá de lo que necesitan los demás.

No es un libro sobre autoestima en sentido estricto, pero sí puede resultar muy interesante cuando detrás de la inseguridad hay una necesidad constante de agradar, sentirse necesaria o recibir validación.

Como psicóloga, me parece una lectura útil para abrir preguntas y favorecer procesos de autoconocimiento: ¿hasta dónde llega mi responsabilidad? ¿Qué estoy haciendo por elección y qué hago por miedo, culpa o necesidad de aprobación?

Una lectura para reflexionar sobre la forma en la que nos relacionamos con los demás y, sobre todo, con nosotros mismos.

Todos estamos conmocionados.Un incendio de estas dimensiones no solo quema hectáreas de monte. También altera, aunque es...
12/08/2026

Todos estamos conmocionados.

Un incendio de estas dimensiones no solo quema hectáreas de monte. También altera, aunque estemos a salvo, nuestra sensación de seguridad.

Quienes observamos desde la distancia podemos sentir miedo, angustia, rabia, impotencia, tristeza. Podemos estar pendientes de cada actualización, mirar una y otra vez el humo, las llamas, las noticias… intentando hacer algo cuando, en realidad, no está en nuestras manos detenerlo.

Y para quienes han tenido que abandonar sus casas, la incertidumbre es todavía más intensa: salir con lo imprescindible, dejar atrás tu hogar sin saber cuándo podrás volver, preguntarte qué encontrarás al regresar. El cerebro necesita certezas para sentirse seguro, y ahora mismo muchas personas están viviendo precisamente lo contrario.

También está el dolor de ver arder nuestros montes.

Lugares que hemos recorrido, que hemos visitado tantas veces, que forman parte de nuestros recuerdos, de nuestros paseos, de nuestra manera de sentirnos en casa. Verlos desaparecer ante nuestros ojos puede producir una tristeza profunda, incluso aunque no hayamos perdido físicamente nuestra vivienda.

En situaciones así es normal que aparezcan reacciones intensas: dificultad para concentrarnos, necesidad de estar constantemente informados, alteraciones del sueño, irritabilidad, miedo, sensación de irrealidad, tristeza o una enorme necesidad de hacer algo.

No significa que estemos reaccionando mal. Significa que estamos respondiendo a una situación extraordinaria.

Ahora toca cuidarnos, acompañarnos y sostenernos unos a otros. Informarnos por fuentes oficiales, evitar la sobreexposición a imágenes y noticias, respetar las indicaciones de evacuación y, sobre todo, recordar que no tenemos que gestionar solos todo lo que estamos sintiendo.

A quienes están desalojados: ojalá pronto podáis volver a casa.

A quienes están trabajando para contener el fuego y protegernos: gracias.

Y a todos los que hoy miramos nuestros montes arder con el corazón encogido: es comprensible que duela.

Porque algunos lugares no son solamente lugares. También son memoria, refugio, paisaje y parte de nuestra historia.

Hoy estamos conmocionados. Y necesitamos tiempo para asimilar lo que estamos viviendo.

Desde la psicología sabemos que el rendimiento extraordinario rara vez es el resultado de un momento brillante. Es la co...
15/07/2026

Desde la psicología sabemos que el rendimiento extraordinario rara vez es el resultado de un momento brillante. Es la consecuencia de cientos de decisiones invisibles: perseverar cuando no hay resultados inmediatos, sostener el esfuerzo cuando la motivación fluctúa y mantener la confianza incluso en la incertidumbre.

La motivación inspira el inicio, pero es la disciplina la que sostiene el proceso. La resiliencia no consiste en no caer, sino en desarrollar la capacidad de adaptarse, aprender y volver a levantarse con mayor fortaleza. Y la garra no es impulsividad; es la decisión consciente de no abandonar aquello que da sentido al objetivo.

Eso es, precisamente, lo que refleja esta selección española. Más allá del resultado, representa una identidad psicológica basada en el compromiso colectivo, la confianza mutua, la tolerancia a la presión y la convicción de que el éxito se construye mucho antes de que llegue el reconocimiento.

En una sociedad acostumbrada a valorar el resultado, conviene recordar que el verdadero rendimiento nace de los procesos. Nadie desarrolla fortaleza mental el día que gana; la construye en cada entrenamiento, en cada error, en cada obstáculo y en cada ocasión en la que decide seguir adelante.

El triunfo de ayer no habla únicamente de fútbol. Habla de una cultura del esfuerzo, de resiliencia y de carácter. Porque, al final, el talento marca diferencias, pero es la fortaleza psicológica la que permite sostener el talento cuando más se necesita.

Y esa quizá sea una de las lecciones más valiosas: el éxito no es el origen del carácter; es su consecuencia.

Hay días en los que desearíamos poder arrancarnos la cabeza solo para dejar de pensar.No porque queramos desaparecer, si...
01/07/2026

Hay días en los que desearíamos poder arrancarnos la cabeza solo para dejar de pensar.
No porque queramos desaparecer, sino porque estamos agotados de darle vueltas a todo. A la conversación de ayer. Al miedo de mañana. A las decisiones pendientes. A los "¿y si...?" que no dejan de aparecer.
La mente, cuando está sobrecargada, puede convertirse en un lugar muy ruidoso. Y cuanto más intentamos callarla a la fuerza, más fuerte parece hablar.
No necesitamos dejar de pensar. Necesitamos dejar de cargar con todo al mismo tiempo.
Descansar también es un acto terapéutico. Pedir ayuda también. Aprender a observar nuestros pensamientos sin creer que todos son verdades o urgencias, también.
A veces no queremos quitarnos la cabeza. Lo que realmente necesitamos es dejar de pelear con ella.
Tu mente no tiene que estar en silencio para que tú puedas estar en paz.
¿Alguna vez has sentido que tu cabeza no se calla ni un minuto? Te leo. 🤍

01/07/2026

Olivia tiene un sueño gigante: ¡saltar sobre un arcoíris! 🌈
Descubre en este cuento que los sueños más bonitos no siempre se cumplen como imaginamos… ¡a veces son todavía más mágicos! 💫

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**“En el colegio se porta fatal, no sé qué le pasa…”**Y mientras los adultos hablamos de su conducta, el niño intenta de...
24/06/2026

**“En el colegio se porta fatal, no sé qué le pasa…”**

Y mientras los adultos hablamos de su conducta, el niño intenta decirnos algo sin palabras: **“Necesito atención”.**

Esta ilustración refleja una realidad que veo con frecuencia en consulta y que merece una reflexión profunda. Muchas veces etiquetamos a los niños como “problemáticos”, “desobedientes”, “rebeldes” o “maleducados”, cuando en realidad su comportamiento puede ser la manifestación visible de una necesidad emocional que no está siendo atendida.

La conducta es un lenguaje. Especialmente en la infancia. Cuando un niño no tiene las herramientas para expresar con claridad lo que siente, lo hace a través de sus acciones. Detrás de una rabieta, de la oposición constante, de la agresividad, del aislamiento o de las dificultades en el colegio, puede haber tristeza, miedo, ansiedad, inseguridad, frustración, sentimientos de rechazo o simplemente una profunda necesidad de conexión.

Con frecuencia los adultos nos centramos en corregir la conducta:
👉 “Tiene que obedecer.”
👉 “Debe comportarse mejor.”
👉 “Hay que ponerle límites.”

Y sí, los límites son importantes. Pero antes de corregir, necesitamos comprender. Porque cuando solo vemos el comportamiento, corremos el riesgo de ignorar el mensaje que hay detrás.

Muchos niños que parecen “buscar llamar la atención” en realidad están intentando cubrir una necesidad básica: sentirse vistos, escuchados, comprendidos y validados. No buscan atención porque sean manipuladores. Buscan atención porque la necesitan. Porque todo ser humano necesita sentirse importante para quienes ama.

A veces la atención que reciben llega únicamente cuando hacen algo mal. Entonces aprenden, sin querer, que esa es la forma más eficaz de ser vistos. Y así se crea un círculo difícil de romper.

Como adultos, podemos preguntarnos:

✨ ¿Qué estará intentando comunicar este niño con su conducta?
✨ ¿Qué emoción hay detrás de este comportamiento?
✨ ¿Se siente escuchado?
✨ ¿Está atravesando algún cambio, pérdida o dificultad?
✨ ¿Tiene espacios seguros para expresar lo que siente?
✨ ¿Recibe atención y conexión emocional cuando las cosas van bien?

Cuando cambiamos la pregunta de **“¿Qué le pasa a este niño?”** por **“¿Qué le ha pasado a este niño?”** o **“¿Qué necesita este niño?”**, nuestra mirada se transforma. Dejamos de ver un problema para empezar a ver una persona que necesita apoyo.

Los niños no suelen necesitar adultos perfectos. Necesitan adultos disponibles emocionalmente. Adultos capaces de mirar más allá de la conducta y conectar con la emoción.

Porque muchas veces, detrás de un niño que grita, desafía o se porta mal, hay un niño que está diciendo:

**“Mírame.”**
**“Escúchame.”**
**“Ayúdame a entender lo que siento.”**
**“Necesito saber que estoy seguro contigo.”**

La conducta es la punta del iceberg. Nuestra tarea no es quedarnos en la superficie, sino atrevernos a explorar lo que hay debajo.

💙 Cuando un niño se siente comprendido, empieza a cambiar.
💙 Cuando se siente conectado, disminuye la necesidad de llamar la atención.
💙 Cuando se siente seguro, puede aprender nuevas formas de expresar lo que le ocurre.

No siempre hay un niño difícil. A veces hay un niño que está teniendo dificultades y necesita que alguien lo vea más allá de su comportamiento.

Hoy quiero dedicar unas palabras a una mujer extraordinaria que acompaño en terapia. Sin revelar su identidad, puedo dec...
17/06/2026

Hoy quiero dedicar unas palabras a una mujer extraordinaria que acompaño en terapia. Sin revelar su identidad, puedo decir que es una madre amorosa, una hermana incondicional, una hija presente y una amiga que siempre está cuando los demás la necesitan.

Sin embargo, como tantas veces ocurre, quienes más sostienen a otros también atraviesan sus propias tormentas. Hoy está pasando por un momento difícil, de esos que ponen a prueba la fortaleza, la paciencia y la esperanza.

Quiero recordarle —y recordarles a todos— que la fortaleza no consiste en no caer, sino en encontrar la manera de levantarse una y otra vez. Pedir ayuda, llorar, descansar y reconocer que algo duele también son actos de valentía.

A toda mi comunidad: no juzguen las batallas que no pueden ver. Sean amables con ustedes mismos y con quienes los rodean. Hay personas que sonríen mientras libran luchas silenciosas. Si están atravesando un momento complicado, recuerden que no tienen que hacerlo solos.

Los momentos difíciles no definen quiénes somos; son capítulos de nuestra historia, no el final del libro. Confíen en su capacidad para seguir adelante, incluso cuando hoy parezca imposible.

🌷 Sé paciente contigo. Sé compasivo contigo. Y, sobre todo, no pierdas la esperanza.

Poner siempre al alumnado tranquilo con el más movido puede parecer una solución rápida.Y sí, a corto plazo, muchas vece...
19/05/2026

Poner siempre al alumnado tranquilo con el más movido puede parecer una solución rápida.
Y sí, a corto plazo, muchas veces “funciona”.

El grupo se calma.
La actividad sale adelante.
Hay menos interrupciones.

Pero cuando esto se repite constantemente, aparece una carga invisible: convertir a un niño o niña en regulador emocional, apoyo conductual o sostén académico de otro compañero.

Y eso no es inclusión.

La inclusión no consiste en que un alumno compense las dificultades de otro.
Ni en delegar la gestión del aula sobre quienes son más responsables, más calmados o más autónomos.

Porque entonces algunos niños aprenden contenidos…
y otros aprenden que siempre les tocará “tirar del grupo”.

Lo vemos en situaciones muy cotidianas:

— La alumna tranquila que siempre acaba explicando la tarea.
— El compañero responsable que se sienta al lado del alumno impulsivo “para que no líe la clase”.
— El niño que termina el trabajo cooperativo mientras los demás desconectan.
— La alumna empática que acaba mediando todos los conflictos del equipo.

Con el tiempo, muchos de estos estudiantes desarrollan cansancio, frustración o sensación de injusticia.
Incluso culpa cuando no pueden sostenerlo todo.

El aprendizaje cooperativo real no funciona así.

Cooperar no es que unos regulen, persigan o rescaten a otros.
Cooperar implica estructura, equilibrio y responsabilidad compartida.

Y ahí entra el papel del diseño docente:

• Agrupamientos flexibles y no etiquetas fijas.
• Roles cooperativos reales y rotatorios.
• Instrucciones claras y fragmentadas.
• Tiempos cortos y objetivos concretos.
• Normas visibles y entrenadas.
• Seguimiento activo del profesorado.
• Responsabilidad individual dentro del trabajo grupal.

Porque ningún alumno debería cargar con funciones que corresponden al adulto o al propio sistema de organización del aula.

La inclusión educativa necesita apoyos, estructura y justicia pedagógica.
No “niños salvavidas”.





En terapia aprendemos que no todo lo que fuimos tiene que seguir con nosotros.Soltar identidades, creencias o caminos qu...
06/05/2026

En terapia aprendemos que no todo lo que fuimos tiene que seguir con nosotros.
Soltar identidades, creencias o caminos que ya no encajan es un paso necesario para vivir con mayor coherencia y autenticidad.
El cambio también es autocuidado.

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