Asociación Zen de Gran Canaria

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Elementos de la sala meditación (naitan) del dojo de Luz Serena.PARTE VI:  FRUTA E INCIENSARIO SHOKOA ambos lados del in...
06/08/2026

Elementos de la sala meditación (naitan) del dojo de Luz Serena.

PARTE VI: FRUTA E INCIENSARIO SHOKO

A ambos lados del incensario encontramos dos recipientes con fruta ofrecida al altar.
Su presencia simboliza la vida, la abundancia y los frutos que nacen cuando las condiciones son favorables.
Al mismo tiempo, constituyen una expresión de dāna, la generosidad.
Se ofrece aquello que podría ser disfrutado o conservado para uno mismo, recordando así la práctica del desapego.
Como las flores, los frutos también están sujetos al cambio: maduran, alcanzan su plenitud y finalmente desaparecen. Por ello nos recuerdan que toda vida es un regalo transitorio y precioso.

Continuando nuestro descenso llegamos al incensario de shōkō, destinado a los ofrecimientos ceremoniales de incienso en polvo.
A diferencia de las varillas de incienso del altar, el shōkō consiste en pequeñas porciones de incienso aromático que se depositan cuidadosamente sobre brasas de carbón encendidas.
En las ceremonias cotidianas de Luz Serena suele ser el dōshi, o maestro de ceremonia, quien realiza este ofrecimiento en nombre de toda la asamblea.
En ocasiones especiales pueden participar también otros maestros, responsables de la ceremonia o miembros de la sangha.

Nos queda la tercera y última parte dedicada a los instrumentos del naitan.

Elementos de la sala meditación (naitan) del dojo de Luz Serena.PARTE V:  FLORES, VELA E INCIENSARIO NEGRODependiendo de...
03/08/2026

Elementos de la sala meditación (naitan) del dojo de Luz Serena.

PARTE V: FLORES, VELA E INCIENSARIO NEGRO

Dependiendo de la época del año puede consistir en flores recién cortadas, o incluso una planta viva cuidadosamente dispuesta.
Las flores simbolizan la belleza de la naturaleza, la armonía y la capacidad de florecer que existe en todos los seres.
Su frescura y esplendor son necesariamente efímeros y constituye también un recordatorio de la impermanencia: todo cuanto aparece en el mundo manifestado está sujeto al cambio, y finalmente a la extinción.

A la derecha del altar encontramos una vela.
Simboliza la luz de la consciencia, la capacidad de ver con claridad y despertar del sueño de la ignorancia.
La presencia de la luz en el altar evoca también el segundo de los Cuatro Votos del Boddhisattva.: 煩悩無尽誓願断 Bonnō mujin seigan dan:
“Por numerosas que sean las oscuridades, hago el voto de iluminarlas todas.”
No se trata tanto de combatir nuestras sombras como de iluminarlas; no de rechazar aquello que ignoramos de nosotros mismos, sino de contemplarlo con claridad y comprensión.
La pequeña llama nos recuerda llevar la luz de la consciencia allí donde todavía hay ignorancia, miedo o apego. Ése es el trabajo del bodhisattva y el sentido de la práctica.

Descendiendo por el eje central del altar encontramos el incensario negro.
En su interior se colocan las varillas de incienso durante los distintos ofrecimientos y ceremonias, o antes de zazen.
Su humo ascendente evoca la purificación del espacio y de la mente, disipando aquello que es denso, confuso o perturbador y favoreciendo una actitud de recogimiento e introspección.
Su fragancia se expande silenciosamente en todas las direcciones sin distinguir entre unas personas y otras, simbolizando también la conducta ética y la virtud sin discriminación.
Su aroma no sólo perfuma el espacio; también actúa como una invitación silenciosa al recogimiento, ayudando a que la mente y el corazón entren poco a poco en la disposición adecuada para la práctica.

Elementos de la sala meditación (naitan) del dojo de Luz Serena.PARTE IV:  ALTAR FIGURA MANJUSRI Y BOLA DE CRISTALEn la ...
31/07/2026

Elementos de la sala meditación (naitan) del dojo de Luz Serena.

PARTE IV: ALTAR FIGURA MANJUSRI Y BOLA DE CRISTAL

En la parte superior del altar tenemos la imagen del Bodhisattva Mañjuśrī.
Representa la sabiduría trascendente (prajñā), la capacidad de contemplar la realidad tal como es, libre de las distorsiones y disonancias cognitivas creadas por el apego, la aversión y la ignorancia.
La figura está revestida con un sencillo kesa de monje, sentado en serena meditación.
La sabiduría aparece representada de manera desnuda, silenciosa y humilde.
Mañjuśrī se encuentra sentado sobre un león, representando el dominio de la sabiduría sobre las pasiones y los impulsos compulsivos.
El león está completamente despierto, con las fauces abiertas y la mirada al acecho.
No es un animal derrotado, sino una fuerza plenamente viva.
Cuando hacemos una inclinación ante la figura de Mañjuśrī, nos inclinamos ante la posibilidad de despertar que habita en todos nosotros, la sabiduría inherente que la práctica trata de revelar. En última instancia nos inclinamos ante aquello que ya somos y nos reconocemos a nosotros mismos.

Un escalón más debajo de la estatua, está una hermosa bola de cristal.
No es un objeto que se vea en los altares zen tradicionales.
La esfera que se encuentra en el dōjō de Luz Serena fue un regalo del Lama Denys Rinpoché a Dokushō Villalba rōshi, como testimonio de amistad y reconocimiento mutuo.
En la tradición Dzogchen, la esfera de cristal simboliza la Naturaleza Original de la Mente, luminosa, transparente, ilimitada y siempre presente. Al igual que el cristal, esta naturaleza es capaz de reflejar todas las formas y fenómenos sin quedar atrapada por ninguno de ellos. Todo aparece en ella, pero nada la mancha ni la modifica.

Elementos de la sala meditación (naitan) del dojo de Luz Serena.PARTE III: Haishiki, zafutones y kakemonoEn el suelo, de...
29/07/2026

Elementos de la sala meditación (naitan) del dojo de Luz Serena.

PARTE III: Haishiki, zafutones y kakemono

En el suelo, delante del altar está el haishiki (拝敷), donde el maestro, o dōshi, realiza los sanpai durante las ceremonias.
Presidiendo el haishiki encontramos un pequeño taiko de mano, uno de los diversos instrumentos presentes en el dōjō.

Al entrar en la sala, en la izquierda encontramos los zafutones del jikidō (asistente de dōjō) y del godō (instructor) del dōjō . Ambos se sientan orientados hacia el centro de la sala.
En las paredes laterales del dōjō tenemos las hileras de zafutones alineadas donde toman asiento los practicantes.
La disposición de los puestos de meditación mirando hacia la pared procede de la práctica conocida como menpeki zazen (面壁坐禅), literalmente "zazen frente al muro".
Sus raíces se remontan al concepto de bìguān (壁觀), la "contemplación del muro", mencionado en el Tratado de las Dos Entradas y las Cuatro.
El sentido profundo de bìguān hace referencia a la firmeza de la propia mente cuando deja de correr detrás de pensamientos, recuerdos, deseos y preocupaciones.
La tradición Sōtō (Caodong) conserva la práctica sentada orientados hacia la pared.

Al fondo del dōjō vemos al kakemono que preside la pared del fondo, donde está
representada una de las imágenes más características de la tradición Sōtō Zen: el sanson (三尊), también conocido como la Tríada, los Tres Venerables o los Tres Fundadores: Buddha Shākyamuni, Eihei Dōgen Zenji y Keizan Jōkin Zenji.
La presencia conjunta de estas tres figuras expresa visualmente la continuidad de la transmisión.

26/07/2026
Elementos de la sala meditación (naitan) del dojo de Luz Serena. PARTE II: Asiento del maestro Al entrar en la sala, en ...
25/07/2026

Elementos de la sala meditación (naitan) del dojo de Luz Serena.

PARTE II: Asiento del maestro

Al entrar en la sala, en la derecha encontramos el kōza (高座); el asiento donde el maestro hace zazen, o en algunos casos, donde imparte enseñanzas.
A su lado se encuentra el zafutón y el zafu del jisha, el asistente personal del maestro.

El uso del kōza posee una larga tradición en el buddhismo.
Su origen puede rastrearse hasta los antiguos asientos elevados utilizados por maestros en India y China para impartir enseñanzas públicas.

La palabra japonesa kōza (高座) está formada por los caracteres 高, "elevado" o "alto", y 座, "asiento"; literalmente, “asiento elevado”. Tradicionalmente se entiende que el maestro lo ocupa como portavoz de la enseñanza y del linaje.

La línea imaginaria que une el kōza con el altar no debe cruzarse. Esta consideración se mantiene tanto si el maestro se encuentra sentado en el asiento como si éste está vacío.
Es una forma de reconocer y de simbólicamente preservar (“no cortar”) la línea de transmisión de la enseñanza que nos ha llegado hasta el presente a través de nuestros predecesores.

En la última revista mensual "La Voz del Valle", de la Comunidad Budista Soto Zen, nuestro compañero Carmelo Toledo publ...
22/07/2026

En la última revista mensual "La Voz del Valle", de la Comunidad Budista Soto Zen, nuestro compañero Carmelo Toledo publicó la segunda parte de los elementos que componen el dojo del Templo Luz Serena.
En la primera parte ya compartida, hizo el recorrido por la antesala (gaitan), espacio previo a la sala de meditación (naitan).
Ahora nos adentramos en los elementos que componen el naitan, que iremos publicando.

PARTE I: Listón del umbral y cortina

En la entrada de la sala de meditación, nos encontramos con un listón de madera en el suelo y que, como parte de la práctica de la atención, se atraviesa al entrar con la pierna izquierda, mientras que, al salir, se hace con la pierna derecha.

Cuando cruzamos la puerta de la sala de meditación entramos en otra dimensión, la cual no es un lugar separado del mundo.
La Vía no comienza al otro lado de una puerta ni termina cuando la dejamos atrás.
En realidad, nunca ha habido una puerta por la que entrar ni una puerta por la que salir de la Vía.

EL diseño de la cortina reproduce la misma estructura que encontramos en un zagu desplegado, un elemento tradicional del Zen.
Las cuatro esquinas interiores representan a los Sh*tennō (四天王), los Cuatro Reyes Celestiales de la cosmología budista.
Estos guardianes protegen los cuatro puntos cardinales y velan por la preservación del Dharma. Su presencia simboliza que la práctica se desarrolla en un espacio protegido, custodiado por la determinación, la atención y la aspiración al despertar.

El centro reproduce los antiguos campos de arroz, conocidos en la tradición budista como fukuden (福田) o "campos de mérito". La misma disposición de base puede encontrarse en el kesa y el rakusu

La imagen remite a la idea de cultivo. Del mismo modo que el campesino trabaja la tierra para obtener alimento, el practicante cultiva pacientemente su cuerpo, su mente y su espíritu a través de la práctica cotidiana.

La Vía Suprema no es difícil.Tan solo evita la atracción y el rechazo.Cuando no hay apego ni odiosu naturaleza luminosa ...
16/07/2026

La Vía Suprema no es difícil.
Tan solo evita la atracción y el rechazo.
Cuando no hay apego ni odio
su naturaleza luminosa se manifiesta.
Pero si se crea la menor diferencia,
un abismo separa el cielo de la tierra.
Para que se manifieste ante los ojos
no hay que situarse a favor ni en contra de nada.
La lucha entre el deseo y el rechazo
enferma el corazón.

Canto al corazón de la confianza
(Hsin-Hsin Ming)
Kanchi Sosan (? – 606)

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