04/06/2026
Nos sabemos la teoría: Cuando una relación termina, lo mejor que puedes hacer es contacto cero, pasar página. Archivar fotos, chats y la vida que ya no será. Centrarte en ti, crear nuevas rutinas que, con el tiempo, desactivaran los recuerdos compartidos.
Y es cierto.
Pero la realidad es que no siempre estamos preparadas para esto desde el principio.
Y aunque no suene muy académico, a veces, tienes que tocar fondo para poder salir a flote después.
Te lo digo porque sé que genera mucha culpa el hecho de sentir que “no estás haciendo las cosas bien”, de no estar actuando según lo “correcto”.
Pero algunas conductas pueden sentirse inevitables.
Y también está bien.
Cada uno tiene sus tiempos, su funcionamiento, su historia. Y no hay unos pasos válidos para todos.
Así que… Hazlo.
Lo que sientas que tengas que hacer.
Aunque no sea lo “correcto”.
Porque a veces, solo puedes salir de un lugar cuando entiendes, desde tu propia experiencia, que ya no hay nada para ti ahí.
Y entonces te darás cuenta de que tu sentimiento de amor sigue siendo tan fuerte porque lo estás alimentado con todas esas conductas y pensamientos que mantienen el foco en esa persona y la relación que terminó.
No digo que no le quieras.
Pero quizás estás idealizando una versión de esa persona que no existe en realidad. Puede que la historia que te cuentas solo exista en tu mente.
Y quizás ahí puedes empezar a contemplar la realidad. Tal y como es.
Sin disfrazar.
Sin imaginar.
Sin el “¿Y si...?”
Y ese momento, probablemente será el principio del fin.
💔