Espacio Dalia

Espacio Dalia A través de mi programa LOTO, acompaño a mujeres a pasar de sobrevivir la maternidad a renacer como mujeres.

Si estás embarazada o acabas de ser mamá, cuida tu bienestar emocional desde la comodidad de tu hogar. Terapia perinatal online: acompañamiento cercano en cada etapa de la maternidad. ¡Agenda tu sesión hoy!

15/08/2026

"Desde que soy madre no me reconozco".

Muchas madres llegan a consulta pensando que lo que les pasa dice algo malo sobre ellas.

"Me he vuelto insoportable".
"No tengo paciencia".
"Antes no era así".
"Debería poder con esto".

Y cuando no tienes otra explicación disponible, es muy fácil llegar a una conclusión:

"El problema soy yo".

Pero lo que cambia después de ser madre no ocurre solo en tu agenda.

Puede cambiar tu descanso, tu nivel de activación, la carga que sostienes, tu relación de pareja, la forma en la que te ves y hasta la sensación de quién eres ahora.

No siempre significa que exista un problema clínico.

Pero tampoco conviene reducirlo todo a "estoy cansada" o "tengo mal carácter".

Soy Cristina, psicóloga perinatal, colegiada R-00869.

Y durante las próximas semanas voy a hablar precisamente de esto: de lo que puede pasarle a tu cuerpo, a tu cabeza y a tu identidad cuando te conviertes en madre.

Sin adornarlo.
Sin convertirlo todo en autocuidado.
Y sin asumir que el problema eres tú.

Sígueme si llevas tiempo pensando: "Antes no era así".

La carga mental materna no está formada solo por todas las cosas que haces.También por todas las cosas que tienes que ma...
14/08/2026

La carga mental materna no está formada solo por todas las cosas que haces.

También por todas las cosas que tienes que mantener activas en la cabeza para que la vida familiar funcione.

Leer cuarenta mensajes del grupo del cole "por si acaso".

Recordar que hay que pedir cita.

Pensar mientras cenas qué necesitarán mañana.

Acordarte a las once de la noche de esa lavadora que nadie te había pedido poner.

Y luego están esos cinco minutos dentro del coche antes de subir a casa.

No porque tengas nada que hacer allí.

Precisamente porque durante cinco minutos nadie te necesita.

Muchas de estas cosas son tan pequeñas que, vistas una por una, parecen insignificantes.

El problema aparece cuando las sumas.

Y, sobre todo, cuando una parte importante de ellas depende de una sola cabeza.

Por eso una madre puede mirar su día y pensar:

"Pero si hoy tampoco he hecho para tanto".

Mientras su sistema lleva doce horas saltando de una demanda a la siguiente.

Antes de repartir la carga hay un paso que solemos saltarnos: hacerla visible.

Porque es muy difícil pedir que otra persona se haga responsable de algo que ni siquiera hemos contado como trabajo.

13/08/2026

¿Cuándo deberías pedir ayuda psicológica en el posparto?

No necesitas esperar a estar completamente desbordada.

Tampoco necesitas demostrar que estás "lo bastante mal".

Muchas madres aplazan la consulta porque todavía se levantan, trabajan, cuidan, responden mensajes y consiguen que desde fuera todo parezca funcionar.

Pero funcionar no siempre significa estar bien.

Puedes pensar en un semáforo orientativo.

Verde: tienes días difíciles, pero también aparecen alivio, disfrute, descanso emocional y momentos en los que vuelves a reconocerte.

Ámbar: la irritabilidad, la ansiedad, la culpa o la desconexión ocupan cada vez más espacio. Los momentos buenos existen, pero se han convertido en la excepción.

Rojo: llevas semanas o meses sintiendo que estás actuando tu propia vida, no te reconoces o apenas encuentras momentos de alivio.

Este semáforo no diagnostica nada. Sirve para cuestionar una idea muy extendida: que pedir ayuda solo está justificado cuando ya no puedes continuar.

Una evaluación profesional no te obliga a iniciar un tratamiento ni confirma automáticamente que exista un trastorno.

Te permite entender qué está ocurriendo, qué factores lo están manteniendo y qué tipo de apoyo tendría sentido.

Esperar puede ser una decisión razonable cuando hay una evolución clara. Esperar indefinidamente mientras empeoras no es prudencia.

Si necesitas una primera herramienta para poner nombre a lo que estás viviendo, comenta CUCHARA y te envío mi guía.

11/08/2026

Tomar antidepresivos en el posparto no me convirtió en peor madre ni en peor psicóloga.

Lo que me hizo daño fue creer durante demasiado tiempo que, por ser psicóloga, tendría que saber salir sola.

Conocía los síntomas. Conocía la teoría. Sabía explicar qué era una depresión posparto.

Y, aun así, cuando me ocurrió a mí, minimicé lo que sentía, intenté aguantar y tardé en pedir la ayuda que necesitaba.

Porque saber no elimina la vergüenza.

No elimina el miedo a que alguien piense que no puedes con tu propia vida.

Y tampoco elimina esa voz que te dice que quizá no estás tan mal y que deberías intentarlo un poco más.

La medicación no es necesaria en todos los casos ni debe tomarse sin una valoración médica individual. Pero, cuando está indicada, no es una derrota, un atajo ni una forma de dejar de trabajar emocionalmente.

Es tratamiento.

En mi caso formó parte del camino que me permitió recuperar estabilidad y empezar a participar activamente en mi recuperación.

Lo cuento porque todavía hay madres que sufren en silencio mientras intentan demostrar que pueden hacerlo solas.

Pedir ayuda no borra tus capacidades. Te permite utilizarlas sin tener que luchar al mismo tiempo contra algo que necesita atención clínica.

Si estás intentando poner orden a lo que te ocurre, comenta CUCHARA y te envío mi guía como primer paso.

Si discutís por el reparto de tareas en casa y acabáis contando quién puso más lavadoras, probablemente estéis midiendo ...
10/08/2026

Si discutís por el reparto de tareas en casa y acabáis contando quién puso más lavadoras, probablemente estéis midiendo solo una parte de la carga mental.

Porque hacer cosas y ser responsable de que las cosas ocurran no es exactamente lo mismo.

Yo utilizo una separación muy sencilla para hacerlo visible:

La carga DOMÉSTICA.

Comprar, cocinar, lavar, recoger, tender.

Es la más evidente porque tiene principio, final y resultado visible.

La ADMINISTRATIVA.

Las citas, autorizaciones, tallas, cumpleaños, revisiones, seguros, mails, fechas y ese "hay que acordarse de..." que permanece abierto durante días.

Y después está la RELACIONAL.

Saber quién está raro.

Preguntar cómo ha ido algo importante.

Notar que tu hijo lleva dos días diferente.

Recordar llamar a alguien.

Pensar cómo está la pareja mientras intentas averiguar cómo estás tú.

No digo que todas las familias funcionen igual ni que todo esto recaiga siempre en la madre.

Pero cuando ocurre, hablar únicamente de "repartir tareas" deja una parte enorme del problema fuera.

Porque puedes repartir la lavadora y seguir siendo tú quien sabe cuándo hay que ponerla.

Puedes delegar una cita y seguir siendo tú quien detecta que hay que pedirla.

Eso no es exactamente corresponsabilidad.

La pregunta interesante no es solo "¿quién hace qué?".

También es:

"¿En la cabeza de quién vive esto hasta que está resuelto?"

09/08/2026

Este septiembre abro grupo LOTO y algunos huecos de consulta individual. Una a una, online, sin grupo ni fechas fijas: solo tú y yo.
No sé si es tu momento ni si lo necesitas. Si te apetece que lo hablemos, tengo un rato de 45 minutos, gratis y sin compromiso 👉 agenda.espaciodalia.com/llamada

09/08/2026

La carga mental en la pareja no se reparte diciendo "dime qué tengo que hacer".

Porque, si tú tienes que detectarlo, decidirlo, explicarlo y comprobar que se ha hecho, la responsabilidad sigue siendo tuya.

La otra persona participa en la tarea.

Tú continúas dirigiendo el sistema.

Esto ocurre cuando una persona sabe qué alimentos faltan, qué talla toca comprar, cuándo hay revisión, qué necesita la mochila, quién cumple años, cuánto queda de pañales y qué conversación pendiente hay con el colegio.

La otra puede hacer muchas cosas y, aun así, no cargar con la responsabilidad completa de ninguna.

Por eso puedes tener una pareja que "ayuda" y seguir sintiéndote profundamente sola.

La corresponsabilidad en la crianza no consiste en dividir cada tarea al cincuenta por ciento. Consiste en que ambos podáis asumir áreas completas desde el principio hasta el final: detectar, planificar, ejecutar y revisar.

Sin esperar instrucciones.

Sin convertirte en supervisora.

Sin felicitar a una persona por hacer aquello que en ti se da por supuesto.

El objetivo no es llevar una contabilidad perfecta ni demostrar quién hace más.

Es dejar de depender de que una sola cabeza mantenga a toda la familia funcionando.

Si últimamente vives en modo cadena de producción y no sabes cómo empezar a vaciar esa carga, comenta CUCHARA y te envío mi guía.

08/08/2026

Cuidarte después de ser madre no es un premio que tengas que ganarte.

Y tampoco debería convertirse en otra tarea que realizas únicamente para beneficiar a tu bebé.

Los bebés necesitan la regulación de las personas adultas que los cuidan. Perciben el tono de voz, el ritmo del cuerpo, la disponibilidad y la seguridad de quien los sostiene.

Pero esto no significa que debas estar tranquila todo el tiempo.

No existe una madre permanentemente regulada, paciente y disponible. Existen madres reales que a veces se saturan, se desconectan, responden como no querían y después pueden volver, nombrar lo ocurrido y reparar.

El vínculo no depende de que nunca haya momentos difíciles.

Depende de que no tengas que sostenerlos siempre sola y de que exista la posibilidad de reencontraros después.

Por eso cuidar tu salud mental no es egoísmo ni un lujo para cuando termine la etapa exigente. Es reconocer que tú también formas parte del sistema familiar y que tu bienestar no puede ocupar permanentemente el último lugar.

No necesitas justificar cada descanso diciendo que así serás mejor madre.

Necesitas descanso porque eres una persona.

Necesitas ayuda porque nadie puede regularse indefinidamente sin apoyo, sueño, espacio ni reparto.

Y necesitas saber que un día malo no define todo vuestro vínculo.

Si quieres empezar a salir del Modo Madre sin convertir el autocuidado en otra obligación, comenta CUCHARA y te envío mi guía.

08/08/2026

Si explotas por cosas pequeñas desde que eres madre, probablemente el problema no sea esa cosa pequeña.

Es la cuchara en el fregadero.

La pregunta repetida.

El pijama que nadie ha preparado.

La bolsa que vuelve a depender de ti.

Desde fuera, tu reacción puede parecer desproporcionada. Y, cuando te calmas, quizá también te lo parece a ti. Entonces aparece la culpa: "No debería haberme puesto así".

Pero tu enfado no empezó en ese momento.

Empezó en todas las veces que anticipaste lo que faltaba, recordaste lo que tocaba, interrumpiste lo que estabas haciendo, dormiste menos de lo necesario o dejaste tu necesidad para después.

La irritabilidad después de ser madre no siempre habla de falta de paciencia. Muchas veces habla de un sistema cotidiano que depende demasiado de ti y apenas te permite recuperarte.

Eso no significa que gritar no importe ni que no haya que reparar cuando hacemos daño.

Significa que intentar controlar únicamente la explosión no resolverá lo que lleva meses llenando el vaso.

Antes de preguntarte "¿Cómo puedo enfadarme menos?", prueba con otra pregunta:

"¿Qué estoy sosteniendo sin descanso, sin reparto o sin espacio para recuperarme?".

Mi guía se llama "No era la cuchara". porque empieza precisamente ahí.

Comenta CUCHARA y te la envío.

06/08/2026

La depresión posparto no siempre se parece a estar llorando todo el día.

También puede aparecer como irritabilidad, desconexión, ansiedad, sensación de estar interpretando un papel o dificultad para reconocerte en tu propia vida.

Por eso muchas madres no piden ayuda.

Piensan que están cansadas. Que todas las madres se sienten así. Que deberían organizarse mejor. Que será una mala racha y acabará pasando cuando el bebé duerma, cuando termine la lactancia o cuando vuelva cierta rutina.

Pero el cansancio y una depresión posparto no son lo mismo.

Una señal aislada no permite hacer un diagnóstico. Lo importante es observar cuánto tiempo lleva ocurriendo, con qué intensidad aparece y cuánto está afectando a tu descanso, tus vínculos, tu funcionamiento diario y tu capacidad para experimentar alivio o disfrute.

Ponerle nombre a lo que sucede no significa exagerarlo ni condenarte a sentirte así.

Significa dejar de tratar como un fallo personal algo que puede necesitar evaluación, acompañamiento psicológico y, en algunos casos, tratamiento médico.

Yo también tardé en reconocer que necesitaba ayuda. Saber psicología no me protegió del posparto, pero recibir el tratamiento adecuado sí me permitió empezar a salir.

Si necesitas una primera guía para ordenar lo que estás viviendo, comenta CUCHARA y te la envío.

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