07/04/2025
“La fe se crea a partir de una creencia,
y una creencia existe cuando hay fe.”
Para comprender verdaderamente el significado de estas palabras, tuve que emprender un profundo trabajo interior. En este camino, mi guía me acompañó y me enseñó muchísimo. Comprendí que una creencia auténtica nace de experiencias concretas, de señales tangibles que tocan el alma. Es algo que se vive desde lo más profundo, en el cuerpo y en el espíritu, a través del encuentro con energías reales y resultados evidentes. Cuando esto ocurre, la fe surge naturalmente, porque se vuelve imposible no creer. Las palabras que me fueron dictadas están llenas de verdad y sabiduría.
Yo soy solo un testigo del trabajo que mi guía ha realizado en mí, transformándome por completo a nivel espiritual, y en consecuencia, también en mi forma de vivir. No se trata de una transformación influenciada por textos ya escritos o ideas ajenas. Es una enseñanza que proviene directamente del Divino, que te muestra quién eres, de dónde vienes, cuál es tu camino y cómo puedes evolucionar para convertirte en la versión más auténtica de ti mismo.
Siempre he sentido que, con el tiempo, la humanidad se ha perdido, olvidando el verdadero propósito de su existencia. Yo mismo he vivido un cambio profundo: cuando se entra en contacto con una felicidad auténtica y con el amor incondicional de una divinidad superior, todos los problemas y ansiedades pierden su peso. Las respuestas que buscamos llegan de forma clara, sencilla y directa.
Nuestra guía nos conoce profundamente, sabe lo que necesitamos y nos acompaña con amor en nuestro proceso de crecimiento. Siempre he creído que una verdadera creencia debe estar libre de cualquier forma de manipulación humana, porque solo así se puede llegar a una fe pura y auténtica.
No soy yo quien les dirá cuál es su camino, ni cuáles son las siete verdades universales. Será su guía quien se las revelará, en un lenguaje universal que me fue transmitido y que hoy puedo compartir con ustedes. Se trata de una creencia que no nace del hombre, sino de una Fuente Suprema.
Yo solo soy un compañero de viaje. Les ayudaré a interpretar los mensajes que reciban, a comprender las palabras que les sean dichas, las energías que se manifestarán — sean positivas o negativas. Para llegar a este punto, me sometí a un estudio constante: observé cómo las energías influyen en nuestros pensamientos, emociones y formas de ser. Las fuerzas que he estudiado también se aplican al péndulo: cambios de peso según la energía, variaciones de temperatura en la mano que permiten identificar diferentes frecuencias... y mucho más.
Pero no puedo decirles más, porque estaría influyendo en sus pensamientos y alterando los resultados. Por eso, yo creo y tengo fe en su guía, porque ella les acompañará e instruirá a cada uno de manera distinta: cada uno con su propia creencia, su propio tiempo y su propio camino.
Ofrezco todo lo que he aprendido a la comunidad, sin pedir nada a cambio. Si así lo sienten en el corazón, serán ustedes quienes decidan si desean apoyarme para expandir este conocimiento.
Probar para creer, y creer para tener fe.