06/02/2024
Esta enfermedad, bien conocida en la especie canina, supone un reto para su diagnóstico en la especie felina. La patogenia de la enfermedad es debida a la fuerte reacción inmunológica que provocan las formas inmaduras del parásito, es por ello que se observan pocos o ningún adulto en el gato. Este hecho hace que los test para la detección de antígeno tengan poca sensibilidad para esta especie en concreto.
Para el diagnóstico de la enfermedad es de gran utilidad la detección de anticuerpos circulantes frente al parásito de Dirofilaria immitis y parece ser el único método para detectar la exposición en animales asintomáticos (exclusivo de UranoLab®).
Esta prueba junto a las técnicas de (radiografía torácica y ecocardiografía) nos encaminan hacia un diagnóstico precoz de la .
Los signos clínicos son poco específicos o de poca intensidad, y a menudo se confunden con otras patologías de origen respiratorio como el .
El tratamiento recomendando es el uso de lactonas macrocíclicas (avermectinas y milbemicinas) y terapia para paliar los signos clínicos que presenta el animal. Es muy importante prevenir posibles reinfecciones, ya que se podría producir una reacción anafiláctica cuando existe una exposición repetida a este parásito y llegar a provocar la muerte súbita del animal.
Los estudios de prevalencia muestran que es una enfermedad que está en expansión y que está presente casi en toda la península ibérica. Es lógico pensar que en los lugares dónde existe enfermedad en los perros, también va a estar presente en los gatos de la misma zona.
¡Es una enfermedad infradiagnosticada en la especie felina debido a que pocos clínicos la contemplan en su diagnóstico diferencial… no encontraremos una enfermedad si no la buscamos!