16/06/2026
Días largos. Aire libre. Verano.
Y un invitado que muchas veces preferiríamos evitar 🦟
Este bálsamo nació con una idea sencilla: acompañarnos tanto antes como después.
Antes, porque algunos aceites esenciales contienen compuestos aromáticos volátiles que ciertos insectos perciben como señales poco atractivas. La citronela es probablemente la más conocida, gracias a moléculas como el citronelol, el geraniol o el citral, que ayudan a dificultar que mosquitos y otros insectos se orienten igual de bien hacia nosotros.
Pero aquí la fórmula no se queda solo ahí.
El árbol del té aporta una acción especialmente interesante dentro de este tipo de producto y se combina con lavanda aspic para crear una sensación fresca y agradable sobre la piel.
Y después aparecen dos ingredientes que para mí hacen muy especial este bálsamo.
La manzanilla romana, que aporta esa sensación de calma que tanto apetece cuando la piel ya se ha alterado.
Y el incienso, una resina utilizada desde hace siglos y que aquí aporta ese punto más envolvente y reconfortante a la fórmula.
Todo ello en una base nutritiva de sésamo y cera de abeja que ayuda a que el producto permanezca sobre la piel y acompañe más tiempo.
Úsalo antes de salir en las zonas expuestas.
Y si ya has llegado tarde… aplícalo sobre la zona y deja que la piel vuelva poco a poco a la calma 🌿