22/01/2026
TU ESPALDA PESA 15 KILOS DE MÁS
Ayer mi compañera del colegio me escribió: “Inés, no puedo más con la lumbalgia”.
Le pregunté cuánto pesa. Silencio incómodo. Ahí está tu lumbalgia, cariño.
Mira, yo tuve el mismo problema.
Lumbalgia brutal después de 12 horas diarias sentada estudiando el MIR.
Hasta que entendí algo que nadie me había explicado bien: el reposo NO cura la lumbalgia. El movimiento sí.
Los médicos del siglo XIX mandaban reposo absoluto para todo. Neumonía, reposo. Lumbalgia, reposo y sangrías. El resultado: gente que moría en la cama más rápido que fuera de ella.
Florence Nightingale revolucionó la medicina con una idea radical: mover a los pacientes. Ventilación y ejercicio suave. La mortalidad cayó en picado. Pero seguimos mandando reposo para el dolor de espalda como si viviéramos en 1850.
Desde aquella lumbalgia del MIR, el deporte forma parte de mi vida. Un antes y un después. Y aquí viene la paradoja que nadie espera: cuanto más me duele la espalda, más bicicleta hago. Más corro. Más me muevo.
Porque los músculos de la espalda son como empleados vagos: si no les das trabajo, se atrofian y te dejan todo el marrón a las vértebras.
Mi compañera ahora lo entiende. Perder peso no es estética. Es quitarle 15 kilos de equipaje extra a una columna que ya está pidiendo la baja por burnout.
Tu espalda no necesita reposo. Necesita que dejes de castigarla con sofá, peso extra y excusas.
Necesita movimiento, aunque duela. O precisamente porque duele