Centro de Atención Psicológica

Centro de Atención Psicológica Consulta de Psicología infancia, adolescencia y adultos en el centro de Málaga. Tristeza, estrés, ansiedad, miedos, fracaso escolar, pareja...

En el Centro de Atención Psicólogica, trabajamos desde un enfoque Cognitivo-Conductual, haciendo a la persona partícipe de su proceso terapeútico. Pensamientos, emociones y conductas se relacionan entre sí a través de patrones de aprendizaje que adquirimos a lo largo de nuestra experiencia. En ocasiones, estos pensamientos generan emociones negativas e interfieren con nuestra vida cotidiana y es,

en este punto, donde la Psicología, como una rama más de las Ciencias de la Salud, ayuda, orienta y gestiona los conflictos de carácter psicológico contribuyendo a dotar a la persona de las herramientas de afrontamiento necesarias.

Muchas personas retrasan la decisión de pedir ayuda porque piensan:“Todavía puedo aguantar.”“No estoy tan mal.”“Hay pers...
11/08/2026

Muchas personas retrasan la decisión de pedir ayuda porque piensan:

“Todavía puedo aguantar.”
“No estoy tan mal.”
“Hay personas que están peor que yo.”

Y entendemos que aparezcan estos pensamientos.

A veces creemos que acudir a terapia solo está justificado cuando el malestar es muy intenso, cuando ya no podemos seguir funcionando o cuando sentimos que hemos llegado al límite.

Pero la necesidad de apoyo psicológico no se mide únicamente por cuánto duele lo que estás sintiendo.

También importa cuánto tiempo llevas así, cuánto está interfiriendo en tu vida diaria y cuánto espacio está ocupando en tu bienestar.

Porque a veces sigues funcionando “más o menos”.

Sigues trabajando, estudiando, cuidando de otras personas o cumpliendo con tus responsabilidades.

Pero duermes peor.
Te cuesta concentrarte.
Estás más irritable.
Disfrutas menos.
Te sientes sin energía.

O quizá has empezado a hacer tu vida más pequeña.

Evitas planes.
Te aíslas.
Pospones decisiones.
Dejas de hacer cosas que antes sí hacías.
Organizas tu vida intentando no sentir determinadas emociones.

Y aunque desde fuera parezca que “todo sigue igual”, por dentro puede estar costándote cada vez más sostenerlo.

Pedir ayuda no es solo para las grandes crisis.

También es una forma de cuidarte cuando notas que algo lleva demasiado tiempo acompañándote, cuando tu malestar empieza a limitarte o cuando sientes que tus recursos ya no son suficientes para afrontarlo en soledad.

No hace falta tocar fondo para empezar terapia.

A veces, pedir ayuda a tiempo es precisamente lo que evita llegar a ese límite.

¿Alguna vez has pensado que todavía no estabas “lo suficientemente mal” como para pedir ayuda?

Soledad y Fabiola, tus psicólogas en Málaga 💜

04/08/2026
Hay conversaciones que terminan… pero siguen dentro de nosotras.A veces, después de un conflicto, un comentario inespera...
13/07/2026

Hay conversaciones que terminan… pero siguen dentro de nosotras.

A veces, después de un conflicto, un comentario inesperado o una situación tensa, el cuerpo continúa en alerta aunque el momento ya haya pasado. Podemos notar tensión, inquietud, enfado, ganas de llorar o la necesidad de repasar mentalmente cada palabra.

Esto ocurre porque nuestro sistema nervioso necesita tiempo para recuperar la sensación de seguridad. No siempre podemos pasar de una situación emocionalmente intensa a la calma de forma inmediata.

Por eso, regularnos no significa ignorar lo ocurrido ni hacer como si no nos hubiera afectado. Significa crear un pequeño espacio entre lo que sentimos y lo que decidimos hacer después.

Volver al cuerpo puede ayudarnos a reducir la activación. Nombrar lo que sentimos nos permite ordenar la experiencia. Separar nuestra responsabilidad de la de la otra persona evita que carguemos con todo. Y detener el repaso mental nos ayuda a no quedarnos atrapadas en lo que dijimos, en lo que no dijimos o en cómo podría haber sido la conversación.

A veces necesitamos responder, poner un límite, retomar el tema o reparar algo. Pero no tenemos que hacerlo necesariamente mientras seguimos activadas:

•Podemos parar.
•Respirar.
•Tomar agua.
•Mover el cuerpo.
•Escribir lo que sentimos.
•Y preguntarnos: ¿Qué necesito ahora para poder afrontar esto de una forma más consciente?

Regularte no significa que lo ocurrido deje de importar. Significa cuidarte para no responder únicamente desde la tensión, el miedo o el enfado.

¿Sueles quedarte repasando una conversación mucho después de que haya terminado?

Soledad y Fabiola, tus psicólogas en Málaga 💜

¿Y si el problema no fuera la falta de confianza?En consulta es frecuente acompañar a personas que practican deporte y q...
09/07/2026

¿Y si el problema no fuera la falta de confianza?

En consulta es frecuente acompañar a personas que practican deporte y que viven con una enorme presión por rendir. No porque les falte capacidad, sino porque sienten que no pueden permitirse cometer errores.

Poco a poco, el deporte deja de ser un espacio donde disfrutar, aprender y crecer para convertirse en una prueba constante de su propio valor.

Aparecen pensamientos como:

• «No puedo fallar.»
• «Tengo que hacerlo perfecto.»
• «Si me equivoco, decepcionaré a los demás.»

Y cuanto más intentan controlar el error, más ansiedad sienten.

Paradójicamente, esa presión que pretende mejorar el rendimiento suele conseguir lo contrario: dificulta la concentración, reduce la confianza y hace que desaparezca el disfrute.

Por eso, uno de los objetivos del trabajo psicológico no es eliminar la exigencia.

Es aprender a relacionarse con ella de una forma más flexible, más realista y más saludable.

Porque mejorar no significa ser perfecto.

Significa poder equivocarte, aprender de ello y seguir adelante.

Y este mensaje no sirve solo para el deporte.

También puede aplicarse a los estudios, al trabajo, a la música o a cualquier ámbito en el que sintamos que nuestro valor depende únicamente del resultado.

La confianza no nace de no fallar, nace de descubrir que puedes equivocarte… y aun así seguir siendo suficiente.

Soledad y Fabiola, tus psicólogas en Málaga 💜

Transitar el malestar es un proceso complejo.A veces pensamos que deberíamos tener claro lo que necesitamos, pero no sie...
11/06/2026

Transitar el malestar es un proceso complejo.

A veces pensamos que deberíamos tener claro lo que necesitamos, pero no siempre es así.

Hay momentos en los que una parte de nosotras quiere sentirse segura.

Otra intenta comprender lo que pasó, encontrar respuestas o dar sentido a la experiencia.

Y otra simplemente está cansada y necesita descansar.

Cuando aparecen estas contradicciones internas, es fácil pensar que estamos exagerando, que no avanzamos o que algo va mal.

Pero muchas veces no es así.

A veces esas distintas necesidades reflejan que nuestro sistema emocional ha pasado demasiado tiempo intentando adaptarse, protegerse o sobrevivir.

Quizá no se trate de elegir cuál de esas partes tiene razón.

Quizá se trate de escucharlas con curiosidad y compasión.

💬 ¿Con cuál de estas necesidades conectas más últimamente: seguridad, comprender o descansar?

Te leemos 👀

Soledad y Fabiola, tus psicologas en Málaga 💜

"No siempre echamos de menos lo que perdimos. A veces echamos de menos la seguridad que nos daba."Cuando algo importante...
02/06/2026

"No siempre echamos de menos lo que perdimos. A veces echamos de menos la seguridad que nos daba."

Cuando algo importante cambia en nuestra vida, solemos pensar que lo que duele es la pérdida.

Pero muchas veces el dolor tiene más que ver con lo que aquello representaba para nosotros.

Una casa.
Una rutina.
Una relación.
Un trabajo.
Una etapa de nuestra vida.

Nuestro cerebro está diseñado para buscar seguridad y previsibilidad. Por eso lo conocido suele sentirse más seguro que lo desconocido, incluso cuando ya no nos hace bien.

En terapia vemos con frecuencia cómo algunos cambios activan emociones muy parecidas a las de un duelo: tristeza, miedo, incertidumbre, enfado o sensación de desorientación.

No porque estemos haciendo algo mal.

Sino porque estamos dejando atrás una forma de vivir, de relacionarnos o de entendernos.

Y cuando esas emociones aparecen, es habitual intentar eliminarlas cuanto antes: buscando respuestas inmediatas, aferrándonos al pasado o evitando aquello que nos recuerda el cambio.

Sin embargo, la regulación emocional no consiste en dejar de sentir.

Consiste en poder acompañarnos en lo que sentimos sin que esas emociones tomen el control de nuestra vida.

Reconocer el miedo sin que nos paralice.

Reconocer la tristeza sin que nos atrape.

Reconocer la incertidumbre sin exigirnos tener todas las respuestas.

Y seguir avanzando, paso a paso, incluso cuando todavía no nos sentimos completamente preparadas y preparados.

A veces, la regulación emocional también consiste en permitirnos echar de menos algo sin convertir esa emoción en una orden para volver.

Porque extrañar no siempre significa que fuera bueno para nosotros.

A veces echamos de menos la compañía.
La costumbre.
La esperanza que teníamos.
O la versión de nosotros mismos que existía allí.

Podemos sentir tristeza por una pérdida y, al mismo tiempo, reconocer que volver no nos haría bien.

Madurar emocionalmente también consiste en sostener esa contradicción.

Echar de menos sin regresar.

Recordar sin idealizar.

Agradecer lo aprendido sin volver a quedarnos donde ya no podemos crecer.

Aceptar un cambio no significa que no importe.

Tampoco significa que no duela.

Significa aprender a integrar lo vivido sin quedarnos atrapadas y atrapados en ello.

La resiliencia no consiste en volver a ser quienes éramos antes.

Consiste en descubrir quiénes podemos llegar a ser después.

Soledad y Fabiola, tus psicólogas en Málaga 💜

Hay veces en las que pensar mucho sobre algo no ayuda a entenderlo mejor.Solo hace que el dolor permanezca más tiempo de...
22/05/2026

Hay veces en las que pensar mucho sobre algo no ayuda a entenderlo mejor.

Solo hace que el dolor permanezca más tiempo dentro de nosotras/os.

La rumiación aparece cuando la mente intenta encontrar respuestas, controlar lo que ocurrió o sentirse segura otra vez.

Por eso podemos pasar horas: repasando conversaciones, imaginando escenarios, buscando explicaciones, intentando entender cada detalle... Y aun así... seguir perdidas y perdidos.

Pensar constantemente sobre algo no siempre significa que lo estemos procesando.

A veces significa que nuestro sistema nervioso sigue intentando encontrar seguridad.

Por eso sanar no siempre necesita más análisis.

A veces necesita: descanso, tiempo, apoyo emocional, conexión con el presente y dejar de sostenerlo todo en soledad.

En este carrusel hablamos sobre: qué son las rumiaciones, cómo identificarlas, por qué nos atrapan y qué puede ayudarnos a salir poco a poco del bucle mental.

Si últimamente sientes que tu cabeza no para, queremos que recuerdes algo: No todo pensamiento necesita una respuesta inmediata.

Y no todo lo que duele se resuelve desde la cabeza.

Soledad y Fabiola, tus psicólogas en Málaga 💜

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