Lucía Madera del Río. Psicología.

Lucía Madera del Río. Psicología. Lucía Madera Del Río
Psicóloga. Terapia conductual / contextual
Experta TCA y duelos.

02/06/2026

La delegada de Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres, Ana Aragoneses, ha presentado este martes el Programa de Acompañamiento Emocional Grupal `La Morera´ destinado a mujeres que han vivido […]

Quien me conoce sabe lo que es un abrazo para mí.Sabe que los doy fuerte. Que me quedo un rato más de la cuenta.Y que mu...
31/05/2026

Quien me conoce sabe lo que es un abrazo para mí.

Sabe que los doy fuerte. Que me quedo un rato más de la cuenta.
Y que muchas veces son mi forma de decir un montón de cosas para las que no encuentro palabras.

Con los años me he dado cuenta de la suerte que tengo.
Porque no solo hay personas que reciben mis abrazos, también hay personas que me dejan caer dentro de los suyos.

Personas que me sostienen cuando lo necesito y que se dejan sostener.
Que hacen sitio cuando todo aprieta y que se quedan ahí un ratito más.

Gracias a todas las personas que, de una forma u otra, me han abrazado la vida.

Gracias por hacer un hueco, por sostenerme y por dejaros sostener también.

Me gusta pensar que los abrazos son como buenos huéspedes.
Llegan.
Hacen sitio a lo que hay.
Se quedan un ratito.
Y aunque después se marchen, muchas veces nos acompañan durante mucho más tiempo, dejando las cosas un poco mejor de como las encontraron.

Un abrazo fuerte.🫂❤️

Hace tiempo que al publicar no utilizaba mi nombre.Como si ya no me reconociera ahí.O igual como si ya no me reconociera...
29/05/2026

Hace tiempo que al publicar no utilizaba mi nombre.
Como si ya no me reconociera ahí.
O igual como si ya no me reconociera solo ahí.

Como si ocupara un lugar más grande que aquello que simbolizaba.
Para quienes no lo sepáis, tocamadera6 es el título de un texto que escribí cuando mi padre falleció.

Durante años él y su despedida me definieron.
Pero en este tiempo he aprendido a dejar que esa historia esté conmigo y forme parte de mí sin tener que reducirme a ella. 
He aprendido a permitir que conviva con todo lo demás.

Y es que últimamente conecto mucho con la idea de que el dolor suele ser la antesala de algo que todavía no alcanzamos a ver.
No porque el dolor sea deseable, ni porque hubiera que atravesarlo sino porque la vida sigue moviéndose incluso después de aquello que parecía detenerla.

Y cada vez me interesa más mirar con curiosidad qué otras cosas aparecen cuando algo deja de ocuparlo todo.

Hace tiempo que una idea de Rumi me acompaña.
Esa de habitar el mundo dando permiso a que las cosas lleguen, se queden el tiempo que tengan que quedarse y, de una forma u otra, dejen algo a su paso.

Y cada vez me siento más segura viviendo con la puerta abierta.
Bienvenidas a

A veces hablamos de nuestras corazas como si fueran el problema, como si endurecernos hubiese sido un error. Pero muchas...
27/05/2026

A veces hablamos de nuestras corazas como si fueran el problema, como si endurecernos hubiese sido un error.

Pero muchas de esas corazas aparecieron cuando más las necesitábamos.
Después de una herida o de una pérdida.
Después de sentirnos demasiado expuestos o demasiado vulnerables.Demasiado solos.

Y es entonces cuando el corazón hace algo muy humano: protegerse.

La coraza ayuda. Sostiene.
Nos permite seguir adelante cuando quizá no sabemos cómo hacerlo de otra forma.
El problema es que aquello que nos protege del dolor también puede alejarnos del contacto, de la calma, de la intimidad y de la posibilidad de sentirnos realmente vistos.

Porque una coraza puede impedir que nos hagan daño, pero también puede hacer que vivamos con el pecho siempre un poco lejos del mundo, un poco lejos de que te importa.

Y quizá parte del camino no consiste en arrancarnos la armadura de golpe, sino en poder mirarla con compasión. Entender para qué apareció. Agradecer lo que intenta hacer por nosotros. Y preguntarnos, poco a poco, si seguimos necesitándola del mismo modo.

Porque igual sin darnos cuenta, hay corazas que terminan alejándonos también de aquello que más necesitábamos.

🫀🫂

Normalmente, después de lo que mi mente considera error viene el castigo que cree que merezco. Normalmente no viene la t...
12/05/2026

Normalmente, después de lo que mi mente considera error viene el castigo que cree que merezco.
Normalmente no viene la ternura.

De forma automática aparecen el juicio y la vergüenza.
Esa costumbre de volver al pasado para mirar con dureza a la persona que fui.

Deberías haber reaccionado distinto.
Cómo no te diste cuenta.
Por qué hiciste eso y no lo otro.

Y desde el privilegio que me da la conciencia y la distancia ahora, qué injusto me parece tratarme así.

Qué injusto exigirle claridad a una versión de mí que estaba haciendo lo que creía que tenía que hacer.
Intentando sostener cosas que hoy quizá ya ni recuerdo.

Supongo que es fácil mirar hacia atrás desde la orilla en la que estoy ahora.

Desde todo lo aprendido después.
Desde las herramientas que antes no tenía.
Desde la calma que llegó más tarde.

Pero aquella versión de mí no sabía todo esto.
Solo estaba intentando atravesar la vida con las manos que tenía entonces.

Durante mucho tiempo, recordarme eso requería un esfuerzo consciente.

Había que frenar el juicio.
Doblar la atención hacia otro lugar.
Traer casi a pulso una mirada más amable.

Porque lo automático era la culpa.

Pero el otro día pasó algo pequeño y enorme a la vez.

Llevaba un rato rumiando algo que podría haber hecho de otra manera.
Dándole vueltas.
Machacándome en silencio.

Y entonces, sin buscarlo, apareció algo distinto.



Así, fácil.
Y me di cuenta.

Era la primera vez que la ternura aparecía frente al castigo.
La primera vez que una parte de mí acudía al cuidado antes que a la exigencia.

Y no sé explicarlo del todo, pero me sentí cuidada.
Como si una parte de mí hubiera aprendido, por fin, a quedarse a mi lado en lugar de atacarme.

Como si después de tantos años hablándome desde la dureza, algo dentro empezara a aprender otra forma de estar conmigo.

Así que lo dejo aquí como recordatorio.

Para mí. Y para ti también.
Para los días en los que vuelva la culpa o para cuando se nos olvide mirarnos con contexto.

No siempre aparecerá solo.
Pero quizá, poco a poco, podamos aprender a convertir la ternura en un lugar al que volver.

🫂❤️‍🩹

A veces me doy cuenta de que me explico a mí misma desde mi historia.Supongo que tiene sentido.Es todo lo que he vivido ...
01/05/2026

A veces me doy cuenta de que me explico a mí misma desde mi historia.

Supongo que tiene sentido.
Es todo lo que he vivido y todo lo que me ha traído hasta aquí, hasta este preciso momento en el que escribo estas palabras.
Mi historia se hace presente en cómo pienso, en cómo reacciona mi cuerpo, en lo que evito y en lo que busco, en lo que me gusta y en lo que anhelo.
No voy ligera. Voy con todo eso en mi piel.

Por eso creo que es tan fácil caer en la idea de que eso es todo lo que soy.
Como si mi historia no solo explicara de dónde vengo, sino también hacia dónde voy.

Es cierto que no podemos separarnos de lo que hemos vivido.

Pero hay algo que intento no perder de vista.

Y es que este momento en el que estoy ahora no es solo una consecuencia de todo lo anterior.
También es un punto desde el que puedo empezar a moverme.

No de cero, ni dejando atrás lo que he vivido.
Pero sí con un pequeño margen para decidir qué hago con ello.

Cómo respondo. Hacia dónde me acerco.
Desde dónde quiero estar en lo siguiente que haga.

A veces ese margen es mínimo, casi imperceptible. Pero cuando consigo verlo, cambia la posición.
Dejo de estar solo en “esto es lo que soy” y aparece un “qué hago con esto que soy ahora”.

No siempre tengo una respuesta clara.
Pero empezar a hacerme esa pregunta ya es algo.

Porque, aunque mi historia esté presente,
este instante también puede ser un punto de partida hacia algo elegido.

Ha sido el aniversario de la muerte de mi padre.—18 años encontrando maneras y formatos de tenerlo conmigo.—Y como cada ...
22/02/2026

Ha sido el aniversario de la muerte de mi padre.
—18 años encontrando maneras y formatos de tenerlo conmigo.—
Y como cada año, fui con mi madre al cementerio.

Para ella es importante ir.
Para mí es importante acompañarla.

Estando allí, me señaló este pino.
—Mira cómo busca el sol —me dijo.

El pino estaba torcido pero absolutamente orientado.

Y me di cuenta de que allí estábamos las dos,
tocando la tristeza de que él ya no está como nos gustaría
y, aun así, inclinándonos hacia su memoria.

Agradecí estar ahí con ella.
Hacer presente a mi padre de su mano.

Y pensé en la cantidad de formas que tienen
de seguir enseñándome.

Y en la suerte de tenernos,
de una manera o de otra.

𝘿𝙤𝙗𝙡𝙚𝙜𝙖 𝙩𝙪 𝙫𝙤𝙡𝙪𝙣𝙩𝙖𝙙La diferenciaentre atender lo que sientesy vivir a sus órdeneses una cuestión de espacio.Una abre.La ...
14/02/2026

𝘿𝙤𝙗𝙡𝙚𝙜𝙖 𝙩𝙪 𝙫𝙤𝙡𝙪𝙣𝙩𝙖𝙙

La diferencia
entre atender lo que sientes
y vivir a sus órdenes
es una cuestión de espacio.

Una abre.
La otra encierra.

Atender
es hacer espacio
para lo que aparece.

Vivir a sus órdenes
es ir perdiendo suelo.

Cuando cada miedo marca el rumbo,
cuando cada duda fija el límite,
cuando la incomodidad dibuja el borde,

tu mundo se reduce.

La vida se va quedando
sin hueco,
sin aire.

Pequeñas renuncias
perfectamente razonables
van estrechando el territorio.

No de golpe.
Poco a poco.

Y casi sin notarlo
cedes lugares,
experiencias,
libertades.

Hasta que eres tú
quien vive
en el margen del mapa.

La voluntad
no suaviza el terreno.

Pero te permite caminar
incluso cuando el suelo incomoda.

Como una bandera
que no borra el paisaje,
pero marca por dónde avanzas.

Doblegarla
es empezar a recuperar suelo.

Conquistar espacio.
Trocitos donde volver a sembrar.

Caminar
aunque el miedo siga.

Entrar
aunque la duda hable.

Quedarte
aunque incomode.

Y en cada paso
el mapa se ensancha.

No porque el terreno cambie,
sino porque vuelves
a habitarlo.

Y en ese espacio
la vida vuelve a brotar.

🤍

No, no estoy separada de lo que acompaño.Aunque a veces se piense que acompañar es sostener desde fuera,mantener distanc...
27/01/2026

No, no estoy separada de lo que acompaño.

Aunque a veces se piense que acompañar es sostener desde fuera,
mantener distancia o no implicarse demasiado,
yo no sé hacerlo de esa forma.

Para mí, acompañar implica dejarse afectar
desde una presencia consciente y responsable.

Acompañar no es mirar sin tocarse.
No es perderse en el otro,
ni salvar al otro,
ni cargar con su historia.

Es quedarse.
Quedarse al lado de todo eso
con el cuerpo disponible
y con la conciencia despierta y atenta.

Acompañar también es una posición ética y relacional.
Una forma de estar en el vínculo
y, también, una forma de estar en el mundo.

Implicarse no es perder el encuadre.
Es sostenerlo desde una presencia al servicio del proceso.

Porque cuando la implicación es consciente,
no desordena el vínculo: lo hace posible.

“ℕ𝕠 𝕞𝕖 𝕤𝕒𝕝𝕖 𝕕𝕖 𝕗𝕠𝕣𝕞𝕒 𝕟𝕒𝕥𝕦𝕣𝕒𝕝.”Casi siempre quiere decir: 𝙚𝙨𝙩𝙤𝙮 𝙖𝙥𝙧𝙚𝙣𝙙𝙞𝙚𝙣𝙙𝙤.El problema no es ese.El problema es exigir n...
24/01/2026

“ℕ𝕠 𝕞𝕖 𝕤𝕒𝕝𝕖 𝕕𝕖 𝕗𝕠𝕣𝕞𝕒 𝕟𝕒𝕥𝕦𝕣𝕒𝕝.”
Casi siempre quiere decir: 𝙚𝙨𝙩𝙤𝙮 𝙖𝙥𝙧𝙚𝙣𝙙𝙞𝙚𝙣𝙙𝙤.

El problema no es ese.
El problema es exigir naturalidad donde aún hay proceso.

La naturalidad no se descubre.
Se construye.

Dirección

Avenida Emérita Augusta, 6
Mérida
06800

Horario de Apertura

Lunes 08:00 - 20:00
Martes 08:00 - 20:00
Miércoles 08:00 - 20:00
Jueves 08:00 - 20:00
Viernes 08:00 - 20:00

Teléfono

676251189

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Lucía Madera del Río. Psicología. publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir

Categoría