02/09/2026
El otro día, hablando con una persona, me empezó a decir cosas de mí que admiraba.
Decisiones que había tomado.
Cosas que había construido.
Momentos en los que había seguido adelante aunque estuviera cansada.
Esfuerzos que, vistos desde fuera, parecían enormes.
Y yo pensaba: “bueno… lo hago sin más.”
Y ahí me di cuenta de que quizá nos acostumbramos muy rápido a nuestras propias conquistas.
Lo que un día te dio miedo, hoy forma parte de tu rutina.
Lo que te costó años construir, termina pareciéndote “lo normal”.
Lo que exigió renuncias, constancia, incertidumbre o muchísimo trabajo… un día deja de impresionarte porque ya vives dentro de ello.
Y quizá por eso necesitamos, de vez en cuando, mirarnos con un poquito de distancia.
No para inflarnos el ego, sino para no olvidar todo lo que ha hecho falta para llegar hasta aquí 🙏🏻
Porque tú conoces una parte de tu historia que nadie más conoce.
Las veces que dudaste.
Las que pensaste en dejarlo.
Lo que tuviste que aprender.
Lo que sacrificaste.
Lo que hiciste incluso sin tener ninguna garantía de que fuese a salir bien.
A veces estamos tan ocupados mirando lo siguiente que queremos conseguir, que dejamos de admirar a la persona que ha conseguido llegar hasta donde estamos ❤️