05/09/2026
Hay trabajos en los que las reglas están bastante claras.
- Qué tienes que hacer.
- Para cuándo.
- Qué se espera de ti.
- Y cuándo algo está bien hecho.
Y luego está tu compañero que te dice:
💬 “Bueno… ya veremos.”
Y de repente toca hacer arqueología social.
🤔 “¿Eso es un no?”
🤔 “¿Está enfadado?”
🤔 “¿Me está pidiendo que lo haga o solo lo está comentando?”
🤔 “¿Era una indirecta y no la he pillado?”
Ahí aparece una contradicción que puede confundir a una persona autista:
Puedes desenvolverte muy bien en un trabajo que exige orden, detalle, precisión o sistematización…
…y pasarlo bastante peor cuando lo importante no está escrito en ninguna parte.
- Una mirada.
- Un tono de voz.
- Un “cuando puedas” que en realidad significa “hazlo hoy”.
- Una broma que no sabes si era realmente una broma.
No porque seas peor en tu trabajo.
Sino porque hacer bien una tarea y descifrar todo lo implícito que ocurre alrededor de ella son cosas diferentes.
🎙️ En este Reel, Jorge Guedes, psicólogo de la Clínica Dra. Teresa Aparicio, explica por qué en algunos autistas adultos, lo estructurado puede convertirse incluso en una fortaleza mientras que lo ambiguo, lo implícito o lo no verbal, genera mucha dificultad.
Que una dificultad no se vea desde fuera no significa que suponga un reto por dentro.
👉 En la clínica estamos preparando un grupo terapéutico para adultos con TEA en Madrid. Si quieres saber cómo funciona, puedes escribirnos un mensaje privado y te damos los detalles.