25/01/2022
Ayer hablaba con una amiga sobre la mentira. Sobre el por qué mentimos y, sobre todo, el para qué. Llevo unos días en lo que yo llamo “jornadas de reflexión”. Mi cabeza tiene tendencia a analizar todo desde mil puntos de vista diferentes, siempre intentando entender el por qué la gente actúa de una manera determinada, sus motivaciones, etc. Esto es algo maravilloso para mi vida profesional, pero afortunadamente, en este último año, he amordazado a la psicóloga que comparte cuerpo conmigo para que esto no lo haga en mi vida personal. Durante mucho tiempo, mi YO PSICÓLOGA, cada vez que me hacían daño o me mentían, intentaba ponerse en el lugar del otro, intentaba entender, comprender y perdonar…porque así era yo, tenía una paciencia infinita y todo lo entendía, porque claro…y aquí viene lo verdaderamente significativo: yo siempre me preguntaba qué podía haber hecho yo para que la otra persona tuviera que mentirme. Como si el que la otra persona me mintiera o me tratara mal fuese culpa mía. He perdido la cuenta de la cantidad de veces que me han dicho a lo largo de la vida frases como “tienes que ser más desconfiada”, “te falta picardía”, “eres muy inocente”, “eres demasiado buena” …Como si la culpa de que me engañasen, hiciesen daño o traicionasen fuese mía y no de la persona que lo hacía. Al final, en un intento de justificar lo que la persona que es significativa para nosotros hace mal, nos vemos metidos en un bucle en el que nos machacamos, culpamos y creemos que hay algo malo en nosotros para que nos hagan eso. Pues no, no es así. La responsabilidad del que miente, hace daño o engaña SIEMPRE es de esa persona y no del que lo sufre, porque con sus acciones está evitando algo que seguramente le cuesta más que mentir, como es el hecho de enfrentarse a algo que le cuesta decir o ha hecho mal y asumir las consecuencias.
Y tú, ¿por qué y para qué crees que las personas mienten/mentimos?