24/01/2022
Padecer terrores nocturnos suena a sufrir algo aterrador, de película de miedo. Sin embargo, es un trastorno psicológico que ocurre con mucha más frecuencia que cualquier thriller.
Suponen una alteración cerebral, visible a través de una electroencefalografía. Es decir, que el órgano fundamentalmente asociado a los terrores nocturnos es el cerebro, no el riñón o los pulmones.
Son un trastorno psicológico del sueño, igual que lo son el sonambulismo, el insomnio y las pesadillas, entre otros. Concretamente, es un tipo de parasomnia dentro de los trastornos del sueño. Y es que por un lado están las disomnias (problemas en la calidad y cantidad del sueño: insomnio, hipersomnia…) y por otro las parasomnias (problemas en la forma del sueño: sonambulismo, pesadillas, terrores nocturnos…).
Sus síntomas aparecen tanto en niños como en adultos, aunque es cierto que de forma más habitual en los pequeños.
Éstos son los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales para diagnosticar Terrores Nocturnos:
✍️Despertares bruscos, durante el primer tercio de la noche, con un grito de angustia.
✍️Miedo y actividad vegetativa intensos
✍️Dificultad para responder a los esfuerzos de los demás para tranquilizarlo
✍️Amnesia del episodio: no recuerda lo acontecido durante la noche
✍️Malestar clínicamente significativo
✍️Esta sintomatología no está producida por la ingesta de sustancias ni por otra enfermedad médica