16/06/2021
La situación ahora en el mundo es que hay una versión oficial que nadie puede poner en duda o cuestionar sin ser tachado de loco como mínimo.
Estamos divididos, por un lado los que hacen caso sin chistar al “papi estado”, y por el otro, los que dudamos -como mínimo- y vuelvo a las bases para explicar a mi manera, lo que nos pasa a muchos, porque retomando el hilo del último post, la info está ahí cerca, pero… ¿Cómo saber qué es cierto y que no? ¿A quien creer?
¿Se acuerdan del “ ”? Eso con lo que los seres humanos nacemos que es una mezcla de certeza, fuerza, sabiduría, conexión con la naturaleza y con el cosmos al mismo tiempo y que nos vibra por todo el cuerpo pero que se va apagando desde la infancia cuando no tenemos ni un solo adulto que nos valide o habilite. Un adulto que nos diga “Vale, no sientes frío, pero yo te llevo el abrigo por si luego sientes que lo necesitas”; o “Vale, no hace falta que termines la comida si ya no sientes hambre”; o “Te has caído, sientes dolor, está bien que llores, yo te abrazo, ya pasará”; o “Te has asustado, ven aquí conmigo” y otro “Echas de menos a tu madre, esta bien estar triste, yo te acompaño”.
Mil veces invalidaron y reprimieron nuestras emociones porque a su vez, éstas estaban siendo una proyección de las emociones de esos adultos incapaces de sentirse a ellos mismos. Y ahí está la clave. De niños nunca teníamos razón, siempre la tenían los adultos, la autoridad, el que sabe (los niños nunca sabemos nada) 😖, y al final nos acostumbramos 🤷🏻♀️
Hoy somos adultos y muchos no tenemos ni idea de como, cuanto o cuando nos vibra el corazón. De cuando duele, de tan acostumbrados que estamos a escindir.
Hace mucho que dejamos de escucharnos. Hemos aprendido a vivir bajo la mirada externa y a satisfacerla. Nos hemos adaptado y algunos incluso hemos logrado muchas cosas siendo “buenos”.
Ese es el germen de que hoy no tengamos ni idea de a quien creer y a quien no…
Hay que volver a sentir… la respuesta está dentro tuyo, no fuera…
No tengas miedo, mírate, despierta ☀️