04/09/2026
Hay historias que uno entiende muchos años después.
Mi abuelo era curandero. Trabajaba con sus manos, con las articulaciones, con las dolencias del cuerpo y también con aquello que tradicionalmente llamaban el mal de ojo.
Durante mucho tiempo no pensé demasiado en esa conexión. Pero hoy, después de años trabajando también con mis manos, estudiando osteopatía, masaje y acompañando a tantas personas, siento que hay algo de él que sigue presente en mí.
Quizá algunas cosas se aprenden, otras se estudian… y otras también se heredan.
Me gusta pensar que parte de este camino comenzó mucho antes que yo.