30/04/2026
La adolescencia de un hijo no empieza en él o en ella.
Empieza en ti.
En lo que viviste. En lo que te faltó.
En lo que te dolió… y juraste no repetir.
Y ahí es donde, sin darte cuenta, pueden pasar dos cosas:
O te vuelves excesivamente flexible,
porque no quieres ser “ese padre” que no entendía.
O te vuelves rígidx,
porque temes que todo se descontrole como te pasó a ti.
Pero en ambos casos hay algo en común:
no estás respondiendo solo a tu hijx…
estás respondiendo a tu propia historia.
Y eso puede hacer que pierdas de vista lo más importante: qué necesita realmente el adolescente que tienes delante.
Porque no todos los adolescentes son iguales.
Y no todos necesitan lo mismo.
En este fragmento de Psiconversa, junto a la psiquiatra infantojuvenil .beamartinez - abrimos una conversación incómoda pero necesaria:
cómo nuestra propia crianza influye más de lo que creemos en cómo educamos.
Educar no es solo poner normas, es también revisar desde dónde las estás poniendo.
Si esto te resuena, quizá no es solo cosa de tu hijx.
Y eso… también se puede trabajar.