Laura Andrade. Psicoterapeuta

Laura Andrade. Psicoterapeuta Psicóloga y Terapeuta Gestalt
Especialista en Infancia, Duelo y Trauma (EMDR)

Hay despedidas de curso que se escriben con unas pocas palabras.Esta vez, para mí, no podía ser así. No suelo compartir ...
04/08/2026

Hay despedidas de curso que se escriben con unas pocas palabras.

Esta vez, para mí, no podía ser así. No suelo compartir algo tan personal, pero siento que este año merece ser nombrado.

A veces existe la imagen de que la psicóloga/o simplemente la persona que escucha, acompaña y sostiene. Y sí, eso forma parte de nuestro trabajo. Pero detrás de cada sesión hay mucho más de lo que no se ve: horas de estudio, reflexión, supervisiones, dudas, aprendizajes y un compromiso constante con seguir creciendo para cuidar mejor de quienes confían en nosotrs.

Pero este año también ha habido otro recorrido. Antes de sentarme frente a cada uno de vosotrs como terapeuta, he tenido que sentarme frente a mí misma, atravesar mis propias heridas y hacer terapia para poder estar más disponible y presente.

Porque detrás de la terapeuta también hay una persona. Una persona a la que la vida también le ocurre.

Este año perdí a alguien muy querida porque ya no encontraba la manera de seguir viviendo. Hay experiencias que te cambian por dentro y dejan preguntas sin respuesta. Volver a colocarme frente a cada paciente después de eso ha sido, muchas veces, un verdadero viaje.

Algunos días encontraba en vosotrs una fuerza inmensa: vuestra valentía y vuestra luz incluso en medio del dolor. Otros compartíamos la frustración de procesos largos, y entendía que acompañar también es permanecer y sostener la esperanza cuando todavía no puede sentirse.

Por eso quiero daros las gracias. Gracias a cada persona que este año ha compartido conmigo una parte de su historia. Sin saberlo, también habéis sido un aprendizaje para mí.

Ahora llega el verano.

Y esta vez sí me hago una promesa: descansar de verdad, disfrutar, respirar y volver con el corazón disponible.

También me prometo no olvidarme de acompañarme a mí misma. Porque cuidar significa saber detenerse y recordar que, para sostener a otros, primero hay que seguir sosteniendo la propia vida.

Gracias por caminar conmigo este curso.

Nos vemos a la vuelta. 🤍

A veces pensamos que una familia se construye por quienes están sentados a la mesa.En la caja de arena, una niña adoptad...
07/07/2026

A veces pensamos que una familia se construye por quienes están sentados a la mesa.

En la caja de arena, una niña adoptada creó una gran reunión familiar. Había comida, personas y un aparente encuentro. A simple vista, podríamos pensar que hablaba de unión, celebración o pertenencia.

Pero, cuando observamos desde el lenguaje simbólico, descubrimos que no solo importa quién está presente, sino también el lugar que ocupa cada uno. La distancia entre las figuras, las miradas, los vacíos, quién queda dentro y quién parece quedar fuera… Todo ello habla de vínculos invisibles que siguen organizando nuestra experiencia.

Los niños no siempre cuentan su historia con palabras. La ordenan en el espacio.

Y, muchas veces, antes de poder comprender lo que sienten, necesitan representarlo.

Porque toda familia deja una huella que va mucho más allá de las personas que vemos delante. Existen vínculos, presencias y ausencias que siguen teniendo un lugar en nuestro mundo interno, aunque nadie las nombre.

Quizá por eso, la verdadera historia no siempre está en la mesa.

A veces está en el lugar que nadie ocupa.

Hay momentos en la vida en los que aquello que nos había permitido sostenernos deja de funcionar. Las respuestas conocid...
30/06/2026

Hay momentos en la vida en los que aquello que nos había permitido sostenernos deja de funcionar. Las respuestas conocidas ya no alivian, los viejos patrones se resquebrajan y las certezas que nos acompañaron durante años comienzan a desvanecerse.

Desde la mirada del trauma, comprendemos que muchas de esas estructuras fueron, en su origen, estrategias necesarias para sobrevivir. Nos protegieron, nos permitieron adaptarnos y seguir adelante. Pero llega un momento en que aquello que un día nos salvó puede impedirnos crecer.

Jung entendía estas crisis como llamadas del alma: momentos en los que la vida nos invita a abandonar una identidad ya demasiado estrecha para acercarnos a una versión más auténtica de nosotros mismos. La psique, a través de síntomas, sueños, emociones o símbolos, comienza a reclamar transformación.

Quizá por eso, en el Tarot, las cartas que más tememos suelen ser también las que anuncian los cambios más profundos. No vienen a destruirnos, sino a recordarnos que toda muerte simbólica contiene la posibilidad de un nuevo comienzo.

A veces, perder el suelo conocido no es el final del camino, sino el inicio del encuentro con quien realmente somos.

A veces hablamos del trauma como si fuera un recuerdo.Pero el trauma no siempre permanece en la historia que contamos. M...
12/06/2026

A veces hablamos del trauma como si fuera un recuerdo.

Pero el trauma no siempre permanece en la historia que contamos. Muchas veces permanece en la forma en que respiramos, en la tensión que sostiene nuestro cuerpo, en aquello que nos cuesta nombrar, en los impulsos que no entendemos o en el cansancio que aparece cuando ya no sabemos de dónde viene.

El cuerpo recuerda experiencias que quizá no pudieron ser comprendidas, expresadas o acompañadas en su momento. No para castigarnos, sino porque intentó protegernos de la única manera que conocía.

Por eso sanar no consiste únicamente en entender lo que ocurrió. También implica aprender a escuchar cómo vive esa historia dentro de nosotros hoy.

A veces el cuerpo no necesita que le expliquemos nada más.

Necesita que, por fin, alguien lo escuche. Y que unx mismx pueda escucharlo.

Son palabras de posibles futuros padres y madres acogedores, cuando empieza a despertarse el deseo de acoger y conectan,...
03/06/2026

Son palabras de posibles futuros padres y madres acogedores, cuando empieza a despertarse el deseo de acoger y conectan, desde su propia niñez interior, con lo que sienten que puede necesitar un niño, niña o adolescente del sistema de protección.

Ojalá no se nos olvide mirar sus necesidades. Que nuestras propias heridas como adultos no nos nublen la mirada ni nos hagan hacer nuestras sus mochilas, porque a veces no pueden hacer otra cosa que proyectar, “atacar”, esconderse o batallar contra el mundo desde la rabia, el miedo o el aislamiento. Y entonces confunden, agotan, hieren… y puede quedar en segundo plano lo que está sucediendo dentro.

Quizá aprendieron demasiado pronto a estar solos en el mundo. Quizá aprendieron que los adultos abandonan, fallan o traicionan. Quizá no se sienten merecedores de amor, cuidado o pertenencia. Y aunque a veces no nos dejen acercarnos, aunque no puedan recibir todo eso que queremos ofrecer, siempre podemos seguir sembrando.

En acogimiento, a veces no se trata de buscar ese abrazo, sino de abrazar su dolor como ellos puedan. Aunque tiemble el cuerpo. Aunque les cueste mirar. Aunque aún no sepan quedarse. Hay semillas que siempre podemos plantar, corazas que acompañar a romper y heridas desde las que, algún día, también puede despertar algo nuevo.

“Deseo ser feliz”.Ningún niño o niña de 6 años debería tener que pedir eso como deseo.Cuando adoptamos o acogemos, recib...
20/05/2026

“Deseo ser feliz”.

Ningún niño o niña de 6 años debería tener que pedir eso como deseo.

Cuando adoptamos o acogemos, recibimos a una personita que, justo cuando empezó a leer la vida, atravesó algunas de sus experiencias más dolorosas. Papás que no pudieron estar presentes como él o ella necesitaba. No porque no quisieran, sino porque probablemente tampoco pudieron hacerlo mejor.

Y en la piel de estos niños queda grabado algo muy profundo:
“No me eligieron”.
“No soy importante”.
“No soy valioso”.
“No merezco ser amado”.

Mientras otros niños empiezan a gatear, jugar, explorar y descubrir el mundo con seguridad, ellos comienzan a moverse desde el miedo:
“¿Tú también desaparecerás?”
“¿Te quedarás conmigo?”
Juegan para intentar reparar aquello que no entienden de su mundo interno. Les asusta explorar, porque sienten que hay algo diferente en ellos… y aprendieron demasiado pronto que quizás no merecen ser queridos.

Y nadie alcanza a imaginar cómo es ese vacío oscuro, lleno de grietas, que llevan dentro.
Un vacío que no desea grandes cosas.
Solo desea sentir felicidad.

Pero la felicidad para ellos no es solo reír o jugar.
Es sentirse en calma.
Protegidos.
Elegidos.
Mirados.
Sentidos.
Ser la prioridad emocional de alguien.

Y entonces esta pequeña paciente escribió su deseo en un papel. Lo metió en la lámpara mágica. Soplamos…
Y simplemente jugamos.

Yo estuve ahí con ella.
Mi niña interior y la suya.
Sin exigir.
Sin dirigir.
Solo disponible.

Y entonces apareció la magia.

Comenzó a reír y dijo:
“Ohhh… ¡se ha cumplido el deseo! Estoy sintiendo felicidad!” ✨.

03/05/2026

Después de tantos años, elaborando, creando, escribiendo, revisando… lecturas infinitas… vengo con una gran resaca emocional. Me quedo con todo, con los fallos técnicos que fue un regalo para mirarls con más presencia, la entrega de aquells personas que decidieron entrar y abrirse a la escucha, sus apuntes, su emoción, sus abrazos, sus preciosas palabras, ese aplauso que lo dijo todo. Me siento agradecida y llena de amor.
Ya soy miembro titular, ya he presentado mi tesina integrando dos partes importantes de mi vida, la terapia Gestalt y el Tarot. Pero es más que eso, legitimar y dar voz a este trabajo terapéutico y honrar a mi legado familiar materno. Han ido por ellas, por las mujeres de mi familia, las que me han acompañado, las que privaron su voz… y en especial a mi querida Carmen por impulsarme y ayudarme a hacerlo posible. Por mi querida escuela , con cariño a Virginia, que ellas me enseñaron a mirarme, a aceptar mis heridas y curar mi alma. Y sin olvidar, a mi gran amiga que no solo estaba ahí facilitando la lectura, gracias por mirarme con tanto amor tocando el corazón. Y como dije, no es casualidad que fuese en una isla volcánica, porque como la tierra, todo lo que está dentro, necesita emerger. Hoy termina y comienza un nuevo camino. Gracias por habitar este camino conmigo 🙏.

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