Apellidos y Genealogía

Apellidos y Genealogía Fernando González del Campo Román, Licenciado en Historia, Genealogista profesional

Realizo investigaciones genealógicas en toda España y también estudios generales de Apellidos. Ofrezco asimismo servicios de Asesoría genealógica, interpretación de Análisis de ADN y confección de Árboles genealógicos, y de búsqueda y Transcripción paleográfica de documentos. También preparo Expedientes para ingresar en Corporaciones Nobiliarias y efectúo investigaciones Heráldicas. Otra de mis es

pecialidades es la investigación de linajes Judeoconversos y Criptojudíos hispanoportugueses (Sefardíes).

MEMORIA de los CONFESADOS: un retrato en Cuaresma de las familias de un pueblo burgalés en 1627.El 15 de enero fui al Ar...
06/04/2026

MEMORIA de los CONFESADOS: un retrato en Cuaresma de las familias de un pueblo burgalés en 1627.

El 15 de enero fui al Archivo Diocesano de Burgos a consultar un cuaderno que hacía largo tiempo deseaba ver: el Libro 1.º Mixto de la parroquia de San Adrián de QUINTANA URRIA, un pueblecito que tenía 56 habitantes en 1842 y hoy pertenece al municipio de Carcedo de Bureba, en el centro de la provincia de Burgos. Una cliente mía -que prefiere estar en el anonimato- había solicitado restaurarlo, pues estaba muy deteriorado y no se podía consultar, y el archivero y el párroco autorizaron la operación, que llevó a cabo, en noviembre de 2025, el magnífico restaurador burgalés Pedro Villanueva Riu.

La PRIMERA SORPRESA que me llevé fue que el cuaderno, aunque ha perdido sus primeros 19 folios, tiene una amplitud cronológica un poco mayor de la anunciada: aunque en teoría abarcaba de 1601 a 1655 -con lagunas-, al comienzo hay Bautismos de 1587 a 1590, los Matrimonios no empiezan en 1643, sino que los hay también de 1607 a 1609 y 1627, y a los difuntos, cuyo inicio está en 1640, se añaden dos de 1622.

La SEGUNDA SORPRESA fue que este documento, que consta sólo de 46 hojas, tiene una diversidad documental asimismo mayor de lo esperado: aparte de alguna visita pastoral, incluye una lista de los Confesados en 1572 -rota desgraciadamente-, unas Declaraciones anuales de confesiones y recepción del santo sacramento (Eucaristía) hacia 1577-1592 -sin los nombres de los fieles-, una Memoria de los Confesados para cumplir con la Cuaresma de 1627, otras Declaraciones de haber recibido el sacramento los feligreses en 1654 y en un año posterior, y la carta -rota- de un notario apostólico en 1554 sobre la pérdida de la mayor parte de la cosecha de cereales en Quintana Urria a causa del granizo de ese año (menciona también el matrimonio del príncipe Felipe, que fue con la reina de Inglaterra, María Tudor).

Es decir, además de bautismos, matrimonios y defunciones -por eso se llama libro mixto-, este cuaderno recoge asimismo lo que se llamaba en latín STATUS ANIMARUM, el estado de las almas de los parroquianos que se medía por el cumplimiento pascual -confesarse y comulgar al menos una vez al año- y los curas debían consignar como reflejo de su trabajo y de la salud espiritual de sus fieles.

La Memoria de los Confesados de 1627, muy sencilla, tiene dos virtudes que le dan, a mis ojos, un valor especial. La primera es que, como todas las matrículas de cumplimiento pascual -o sea, por Pascua de Resurrección-, REÚNE POR CASAS a TODOS SUS HABITANTES, lo cual nos da una imagen clara de la composición familiar o social de cada una. Y la segunda, que dado el carácter narrativo y cronológico con que el párroco escribió la memoria, leerla es como entrar en su mente en el instante en que deslizaba la pluma sobre el papel y ver cómo iba confesando, día a día, a todos los miembros de cada casa (sin excepción). Es la magia que tienen los libros parroquiales y la escritura en general: años y siglos después de haber sido escritos, la lectura de sus partidas y relaciones vuelven a la vida en nosotros, por un momento, los sucesos y pensamientos de quien los refirió y de sus protagonistas.

Esta memoria nos permite saber cuántas personas en edad de confesarse vivían en cada hogar, el parentesco entre ellas y si habitaba también en él algún criado o trabajador a su servicio. Las confesiones empezaron el Domingo de Ramos 28 de marzo y finalizaron el Lunes de Pascua 5 de abril. Es decir, se extendieron durante nueve días: toda la SEMANA SANTA -a excepción del 2 de abril de 1627, Viernes Santo, en que se conmemora la muerte de Jesús en la cruz y el sacerdote no confesó a nadie-, más el Lunes de Pascua, que antiguamente era también fiesta litúrgica, como una extensión gozosa de la Resurrección de Jesús.

El Domingo de Ramos 28 de marzo el cura -que por las partidas de aquellos años sabemos que se llamaba Juan Lucas- administró el sacramento de la penitencia a tres feligreses; el Lunes Santo 29 de marzo, a dos; el Martes Santo 30 de marzo, a otros tres; el Miércoles Santo 31 de marzo, a once; el Jueves Santo -día en que se conmemora la Última Cena de Jesús y su institución de la Eucaristía y el Sacerdocio- 1 de abril, a veintiuno; el Sábado Santo -cuando el cuerpo de Jesús estuvo enterrado en el sepulcro- 3 de abril, a tres más; el Domingo de Pascua de Resurrección 4 de abril, a diecinueve; y el Lunes de Pascua 5 de abril, a los últimos tres. O sea, que los días en que el párroco confesó a más fieles fueron el Miércoles Santo (11 personas), el Jueves Santo (21) y el Domingo de Resurrección o de Pascua (19), días éstos dos últimos del Triduo Sacro junto con el Viernes Santo. No se confesaba en este día porque era de luto riguroso y debía dedicarse a venerar la cruz y a meditar en la muerte de Jesús, Hijo de Dios y Redentor de los hombres.

En esta memoria de confesados de 1627 no se menciona la COMUNIÓN EUCARÍSTICA, pero como era obligatoria una vez al año en la Iglesia Católica Romana desde el IV Concilio de Letrán -celebrado en 1215- para todos los fieles que hubiesen recibido la primera comunión del cuerpo de Jesucristo, damos por hecho que muchos de los hijos incluidos en la memoria comulgarían también, probablemente en el Domingo de Resurrección salvo los que se confesaron el Lunes de Pascua (el pastor Martín, un hijo de la viuda María Alonso llamado Juan de Soto y la viuda Magdalena de Río). Además, en las mencionadas declaraciones de confesiones de hacia 1577-1592, se menciona igualmente la recepción del "santo sacramento", la Eucaristía.

Pasemos a ver cómo fue ANOTANDO EL SACERDOTE qué casa empezaba a confesar cada día y qué miembros de ella -padres, hijos, nietos u otros parientes, y rara vez algún criado- iban cumpliendo el precepto hasta acabar esa casa:

“Libro de difunctos [sic, después de los confesados empiezan los difuntos] – [añadido:] 1627 [fol.] 39 /

Memoria de los que se ban confesando para cumplir con la quaresma este año de 1627[.] Son los siguientes[:] domingo de ramos / [1er. Vecino] En 28 de março comenzo la Cassa de Martin Saiz y cumplio / Alonso su criado – en 3 de março [error por abril] cumplio su criada – en 4 cumplio el dicho / y ella - en cinco cumplio Martin su pastor y [a]cavo su cassa – [Nota: vecino Casado al parecer, con dos criados (un varón y una hembra) y un pastor: 5 personas]

[2.º Vecino] La cassa de Juan de la Fuente[,] en 28 de março cu[n]plio Maria su hija (1)[,] en 31 cunplio / el dicho Juan de la Fuente – en primero de abril cunplio su mujer Maria de la Fuente[,] en / quatro cunplio Juan su ijo[,] acavo esta cas[a] - [Casados, con 2 hijos: 4 personas]

(1) Juan de la Fuente el Viejo murió en Quintana Urria el 27-3-1643; y una María Lafuente, mujer de Alonso López, murió el 28-9-1643 (Libro 1.º Mixto [L1M], fols. 39 v. y 40 r.).

Un Juan de la Fuente consta en el padrón de Quintana Urria de 7-7-1639 que se hizo para pagar el servicio de galeotes (Archivo Histórico Provincial de Burgos [AHPBurgos], Prot. 428, Juan Alonso Armiño, 1610-39, Los Barrios de Bureba, fol. 33 r.).

[3r. Vecino] La cas[a] de Magdalena de Rio[,] cumplio en 28 de marzo Maria su nieta – en quatro de abril / Pedro su nieto – en çinco cumplio ella i acavo su casa – [Viuda, con 2 nietos (hembra y varón): 3 personas]

[4.º Vecino] En 29 de marzo cumplio la muger de Juan Benito mozo (2)[,] en 1º de abril su marido[,] acavo esta cassa - [Casados, sin hijos: 2 personas]

(2) Murió el 20-10-1642 (L1M, fol. 39 v.).

[5.º Vecino] En 29 de marzo comenzo a cumplir la cassa de Maria Alonso (3) [,] y cumplio Cassilda su hija[,] en 30 / de marzo cumplio Ysavel su hija - en 4 de abril cumplio su madre - en 5 cumplio Juan / de Soto su hijo y [a]cavo su cassa – [Viuda, con 3 hijos: 4 personas]

(3) Por el citado padrón de 1639 (ibídem), sabemos que María Alonso era viuda de Hernando de Soto y que, como todos los vecinos de la población, era pechera (o sea, no hidalga). Murió en 1648 o 1649 (L1M, fol. 40 v.). Su hija Isabel fue bautizada el 19-6-1612 (L1M, fol. 9 r.).

[6.º Vecino] En 30 de março comenzo la cassa de Juan Benito biexo y cm / plio el dicho - en primero de abril cumplio su mujer Catalina (4) y acabo esta Cassa [Casados, sin hijos: 2 personas]

(4) Catalina, llamada a veces Catalina de Benito, era madrina habitual de bautismo en estos años, sin duda porque -como se afirma en una partida bautismal de Quintana Urria- era partera. Juan Benito el Viejo murió el 24-12-1644 (L1M, fol. 40 r.)

[7.º Vecino] En 30 de março comenzo la Cassa de Juan Martinez de Revilla / y cumplio el[,] en quatro de abril cunplio Maria Diez su muger y acavo esta cassa - [Casados, sin hijos: 2 personas]

Juan Martínez consta en el padrón de 1639 (ibídem).

[8.º Vecino] En 31 de março comenzo Martin dErmosilla y este dia Su muger y [a]cavaron de cumplir - [Casados, sin hijos: 2 personas]

[9.º Vecino] En 31 de marzo comenzo Vicente Saiz y su muger y Maria su ija con que acavo – [Casados, con 1 hija : 3 personas]

Vicente Sáiz consta como vecino y empadronador en el padrón de 1639 (ibídem). Parece el Vicente Sáez que falleció el 27-12-1644 (L1M, fol. 40 r.).

[10.º Vecino] En 31 de marzo cumplio Francisco Diaz y acavo que no tiene mas – [Soltero o viudo, sin hijos: 1 persona]

Un Francisco Diez murió el 31-8-1643 (L1M, fol. 40 r.).

[11.º Vecino] En treinta de março comenzo a cunplir la cassa de Juan Gonçalez y cm / plio el dicho[,] en primero de abril cumplio Juana (5) su muger y Matias su hijo y / Maria Ruiz su nuera del dicho Juan Gonçalez y acavo su casa – [Casados, con 1 hijo y la nuera: 4 personas]

(5) Juana de La Fuente, fallecida en 1640 (L1M, fol. 39 v.).

Juan González figura como pechero y empadronador en el padrón de 1639 (ibídem). Murió hacia el 11-4-1651 (L1M, fol. 41 v.).

[12.º Vecino] En 31 de março comenzo la cassa de Domingo de Ermosilla cumplieron – marido y muger (6) - [Casados, sin hijos: 2 personas]

(6) Casilda Sáiz o García (hija de Adrián García y Magdalena Sáiz). Ella y Domingo de Hermosilla bautizaron cinco hijos entre 1616 y 1632 (L1M, fols. 10 v., 11 v., 13 r., 16 v. y 19 v.). ¿Habrían mu**to los tres primeros, María, Casilda y Juan, nacidos en 1616, 1618 y 1621?

Domingo de Hermosilla consta en el padrón de 1639 (ibídem).

[13r. Vecino] En 31 de março comenzo a cunplir la casa de Andres Gonçalez[,] cun- / plio el dicho – en primero de abril cunplio ella (7) y acavo la Cassa - [Casados, sin hijos: 2 personas]

(7) Parece que su mujer se llamaba María, ya que el 10-5-1640 falleció María González, hija de aquélla y de Andrés González (L1M, fol. 39 v.).

Andrés González consta en el padrón de 1639 (ibídem).

[14.º Vecino] En 31 de março comenzo a cumplir [sic] la casa de Juan Saiz viexo [roto] [cum] / plio Juan Saiz su ijo – en primero de abril cumplio el dicho Juan Saiz [roto] [Viudo, con 1 hijo: 2 personas]

[15.º Vecino] En 31 de março comenzo a cumplir la casa de Juan Saiz m[ozo [roto:] cumplio su] / muger (8 ) – en primero de abril cumplio el dicho[.] En 4 dicho cumplio su [roto] ... [Casados, probablemente con 1 hijo o hija: 3 personas] //

Juan Sáiz o Sáiz de Revilla, pechero, al que se tachó el apelativo de "mozo", consta en el padrón de 1639 (ibídem). Podría ser el Juan Sáiz, padre de dos hijos mayores de edad, que falleció el 5-1-1657 (Archivo Diocesano de Burgos [ADBurgos], Libros Parroquiales [LP], Quintana Urria, Sig. 1, Difuntos de 1656-1762, fol. 83 r.)

(8 ) Si Juan Sáiz el Viejo ya había fallecido en1633, entonces la mujer de Juan Sáiz el Mozo podría ser Catalina de Revilla, mujer de un Juan Sáiz llamado el Viejo en ese año, cuando bautizaron a un hijo cuyo nombre no consta en la partida (ADBurgos, LP, Quintana Urria, Sig. 1, Libro 1.º Mixto, de 1587-1590 y 1601-1653/1657, fol. 20 r., 25-9-1633). Catalina murió en 1652 (L1M, fol. 41 v.).

[Fol. 39 v.] [16.º Vecino] En 31 de marzo [de 1627] comenzo la casa de Pedro Lucas i cunplio el - en 4 de abril cumplio su muger [Casados, sin hijos: 2 personas]

Pedro Lucas, pechero, consta en el padrón de 1639 (ibídem).

[17.º Vecino] En 31 de março comenzo la cassa de Pedro de Salazar y cumplio Ysavel su muger - En primero de abril / cumplio el dicho - en quatro cumplio su suegra[,] [a]cavo esta casa - [Casados, sin hijos y con la suegra del marido: 3 personas]

[18.º Vecino] En primero de abril + [interlineado: comenzo] cumplir [corregido sobre cumplio] la casa de Martyn Lucas[,] este dicho dia cumplio Andres / y Martyn Lucas sus hijos y su muger (9) y Maria su ija[.] En quatro dicho cumplio el dicho / y Adrian su ijo y acavo su cassa – [Casados, con 4 hijos (3 varones y 1 hembra): 6 personas]

(9) María de Guilarte, viuda de Martín Lucas, falleció el 19-8-1650 (L1M, fol. 41 v.).

Los hermanos Martín Lucas el mozo -cuyo apelativo se tachó- y Andrés Lucas constan en el padrón de 1639 (ibídem).

[19.º Vecino] En primero de abril cumplio la casa de Juan de Mobilla – cumplio el y Cassilda / su hija – En 4 ¿Su marido? (10) Maria [?] En 4 de abril cumplio su muger y To / mas su ijo – [Casados, con 2 hijos y ¿un yerno?: 5 personas]

(10) Las palabras "Su marido" parecen corregidas sobre "Su muger", aunque la S parece más bien una Z. Puede que la mujer de Juan de Movilla se llamase María.

En el padrón de 1639 (ibídem) sólo consta un Andrés de Movilla, pechero, que falleció el 27-10-1644. Una Casilda de Movilla murió el 6-12-1647 (L1M, fol. 39 v.).

[20.º Vecino] En primero de abril comenzo a cumplir la cas[a] del familiar (11) Pedro Lopez y cumplio / el y Maria y Ines Lopez sus hijas[.] En 4 de abril cumplio su muger y Tomas su / hijo – [Casados, con 3 hijos (2 hembras y 1 varón): 5 personas]

(11) Familiar de la Inquisición en Quintana Urria. Falleció antes de 1638. Su mujer, cuyo nombre ignoramos, se apellidaba De Soto (ver una venta que hizo el 19-1-1638 a Tomás López en el AHPBurgos, Protocolo 10874/4, escribano Miguel Virués Espinosa, 1638, Poza de la Sal (Burgos), fol. 3 r., roto. Su hijo Tomás López fue también familiar del Santo Oficio y consta como alcalde y pechero cuantioso en el padrón de 1639 (ibídem).

[21.º Vecino] En primero de abril cumplio y acavo la casa de Pedro Gonçalez – [Soltero o viudo, sin hijos: 1 persona]

[22.º Vecino] En primero de abril comenzo a cumplir la casa de Ernando Garçia[,] en 3 cumplio Juan su ijo y Juan su sobrino[,] en 4 cumplio Casilda su muger[,] acavo - [Casados, con 1 hijo y 1 sobrino: 4 personas]

Hernán Garzía consta en el padrón de 1639 (ibídem). Puede ser el que murió el 23-7-1652 (L1M, fol. 41 v.).

[23r. Vecino] En primero de abril comenzo a cumplir la cassa de Marcos Lucas y cumplio el[,] i Ignes (12) / y Maria Lucas sus hijas y [a]cavo su casa – [Viudo, con 2 hijas: 3 personas]

(12) Inés Lucas casó con Pedro de Solas y murió en Quintana Urria hacia el 24-6-1642.

Marcos Lucas consta en el padrón de 1639 (ibídem). Parece el que falleció el 1-5-1643 (L1M, fol. 40 r.).

[24.º Vecino] En 4 de abril cu[m]plio Martin Gonçalez y su muger (13)[,] acavo esta cassa - [Casados, sin hijos: 2 personas]

(13) María Ernáiz, mujer de Martín González, murió el 8-4-1651 (L1M, fol. 41 v.).

[25.º Vecino] En 3 de abril [de 1627] comenzo la casa de Bartolome Saiz y cumplieron sus tres hijas (14) [,] / en 4 cumplio [corregido sobre cumblio] su padre y acavo su casa –” [Viudo, con 3 hijas: 4 personas] / [Nota: siguen unos difuntos de 1640-1642] (Archivo Diocesano de Burgos, Libros Parroquiales, Quintana Urria, Sig. 1, Libro 1.º Mixto, de 1587-1590 y 1601-1653/1657, fol. 39 r. y v.).

(14) Viudo de Casilda de Rojas, su hija María fue bautizada el 16-8-1619 (L1M, fol. 12 v.). Bartolomé consta también en el padrón de Quintana Urria de 1639 (ibídem).

La memoria anterior nos indica un total de 25 CASAS o VECINOS, a los que supongo habría que añadir la del párroco, de quien no se dice que tuviese en su casa ninguna ama o criada ni familiares. Si sumamos todos los miembros de cada casa, tenemos un total de 76 personas, lo cual nos da una media de 3,04 personas por casa -inferior a la de 4 a 5 personas estimada para Castilla en aquellos años-, lo cual se explica porque los hijos que no tuviesen en edad para confesarse no constan en este padrón pascual. Quintana Urria debería tener en realidad entonces entre 100 y 125 almas, de modo que a las 76 personas de la memoria tendríamos que añadir al menos entre 24 y 37 niños más (15), menores de unos 6 años (en las declaraciones anuales de confesados de 1574 o 1579, 1582 y 1592, que no indican los nombres de los fieles, se explicita que se referían a personas de seis años en adelante; ADBurgos, Libros Parroquiales, Quintana Urria, Sig. 1, Libro 1.º Mixto, de 1587-1590 y 1601-1653/1657, fol. 44 r.).

(15) La cifra de 37 resulta de aplicar un coeficiente de 4,5 personas por vecino.

Nada más sabemos del cabeza de familia, Martín Sáiz, de la primera casa en la que empezó a confesar el sacerdote Juan Lucas al final de la Cuaresma de 1627, el domingo de Ramos 28 de marzo, pero dado que tenía un criado, una criada y un pastor -probablemente de ovejas- a su servicio, es probable que fuese el VECINO MÁS PUDIENTE de Quintana Urria. Parece que estaba casado o al menos vivía con una mujer, pues el cura escribió que “en 4 [de abril] cumplio el dicho y ella”. No se le mencionan hijos, aunque hay que recordar que en esta memoria sólo se incluye a los feligreses que tuviesen edad -uso de razón- para confesarse.

De los 25 vecinos seglares, 17 o 18 -dependiendo de que dicho Martín Sáiz tuviese o no esposa- eran VARONES CASADOS, de 5 (a 7) eran viudos -dos de ellos, mujeres-, y otros 2 eran varones solteros o viudos, pues no vivía nadie con ellos en edad de confesarse. La suegra de uno de los vecinos, Pedro de Salazar, vivía con él y su mujer Isabel.

Este número de vecinos, 25, es ligerísimamente superior al del PADRÓN de QUINTANA URRIA que se hizo en 1597 para calcular las alcabalas que debían pagar sus habitantes, que dio la cifra de 24 vecinos (“veynte y dos vecinos y medio contando dos viudas por un veçino”, AGS, Exps. Hacda., 147-8, Alcabalas de Quintana Urria de 1590-1597, fol. 12 v.). Sin embargo, en el citado padrón del pueblo de 7-7-1639 sólo figuran en él 18 vecinos, descenso poblacional -de 7 vecinos- que, aparte de que alguno de los de 1627 pudo morir sin hijos y su casa quedar deshabitada, y de que se pudiera ocultar algún vecino al fisco, probablemente indique también cierta emigración provocada por el aumento de los impuestos, las malas cosechas y los alojamientos de soldados a causa del fin de la tregua en la guerra de Flandes (AHPBurgos, Prot. 428, Juan Alonso Armiño, 1610-39, Los Barrios de Bureba, fols. 32 v. y 33 r.).

De todas maneras, 12 vecinos de 1627 y los hijos -2 y 1 vecinos respectivamente- de otros dos vecinos de aquel año constan asimismo en el padrón de 1639: Juan de la Fuente, la viuda María Alonso, Juan Martínez, Vicente Sáiz, Juan González, Domingo de Hermosilla, Andrés González, Juan Sáiz (de Revilla), Pedro Lucas, Hernán García, Marcos Lucas y Bartolomé Sáiz, y los hermanos Martín y Andrés Lucas -hijos de otro Martín Lucas- y el familiar Tomás López (hijo del difunto Pedro López).

Los 17 o 18 vecinos CASADOS de 1627 se repartían así, en función de que hubiera -o no- hijos en edad de recibir el sacramento de la penitencia en su casa:

- 10 u 11 eran matrimonios sin hijos de confesión en casa (más la suegra del marido en un caso);

- 2 o 3 matrimonios tenían 1 solo hijo consigo (sendos varones y 1 hembra, más un caso -Juan Sáiz el Mozo- en que el nombre y el s**o del probable hijo han desaparecido por rotura del papel);

- 2 matrimonios tenían 2 hijos (1 varón y 1 hembra), más probablemente -en el caso del vecino Juan de Movilla- el marido de la hija;

- 1 matrimonio, encabezado por Pedro López, tenía 3 hijos (2 hembras y 1 varón); y

- 1 matrimonio, encabezado por Martín Lucas, tenía 4 hijos (3 varones y una hembra).

Es decir, la mayoría (10 u 11) de los 17 o 18 matrimonios no tenían hijos en casa en edad de confesión, bien porque no tuvieran ninguno, bien porque fuese(n) demasiado pequeño(s), bien porque hubiesen mu**to, bien porque se hubiera(n) independizado. En casa de uno de los matrimonios -Juan Gónzález y Juana- con 1 solo hijo vivía también su nuera, y en las de otros 2 con 1 solo hijo vivían también sendos sobrinos suyos (cuyos padres es muy posible que ya hubiesen mu**to). O sea, que además de los 17 o 18 vecinos casados, había uno o probablemente dos matrimonios más -seguramente jóvenes- que vivían con los padres de uno de los cónyuges.

· De las 2 vecinas VIUDAS, María Alonso y Magdalena de Río, la primera tenía 3 hijos consigo y la segunda 2 nietos (varón y hembra). Recordemos que había en Quintana Urria otra viuda (“su suegra”), que vivía en casa de su hija, casada. Madalena de Río consta ya como viuda en el bautismo en el pueblo de Madalena, hija de Juan Sáiz y María, de quien fue madrina el 27-8-1617 (ADBurgos, Parroquiales, Quintana Urria, Sig. 1, Libro 1.º Mixto, fol. 11 v.). Parece difícil que sea la misma Madalena del Río que figura como viuda en el citado padrón de 1597 y desde 1590, y que era testigo habitual de bautismos en 1603 (puede, por ende, que ésta fuese partera).

· De los 3 vecinos claramente VIUDOS -Bartolomé Sáiz, Marcos Lucas y Juan Sáiz el Viejo-, el primero tenía 3 hijas en su casa, el segundo 2 hijas y el tercero un 1 hijo (Juan Sáiz).

· Y los otros 2 vecinos SOLTEROS o viudos -Francisco Díaz y Pedro González- o no tenían hijos en casa o éstos no tenían edad para confesarse.

Nada nos dice esta matrícula pascual de los OFICIOS de los vecinos, que en su mayoría serían labradores como era normal en Quintana Urria y otros pueblos de esa zona de La Bureba en aquellos años, pero si nos guiamos por sus nombres y apellidos podemos añadir, por ejemplo, que en la Averiguación de las alcabalas de Quintana Urria de 1590, un Juan Martínez era tejedor, tenía casa propia, poseía cuatro fanegas de heredad y seis obreros de viña (16), labraba con huebras (17) alquiladas y en su casa eran cuatro personas; Juan de Benito no tenía casa propia y vivía de tejer; Juan de Movilla tenía casa propia, una mula para labrar, doce ovejas, cinco fanegas de heredad y seis obreros de viña, y eran dos personas en casa; y la viuda Madalena del Río tenía casa propia, un buey de labranza, cogía de ordinario hasta treinta fanegas de pan y treinta cántaras de vino, y eran tres personas en casa (AGS, Expedientes de Hacienda, 147-8, Alcabalas de Quintana Urria, fols. 5 r. y 6 r.).

(16) Un obrero de viña tenía en Burgos 120 cepas de vid.
(17) Además del espacio que se ara en un día, una huebra era un par de mulas y el mozo necesarios para arar un día entero.

EN DEFINITIVA, esta memoria de los confesados nos pinta un retrato de las familias de Quintana Urria al final de la Cuaresma de 1627, y de cómo su cura párroco llevaba cuenta de quién vivía en todas las casas, e iba anotando qué día ‘comenzaba’ a confesar cada una y cuándo ‘cumplía’ el precepto pascual cada uno de sus miembros hasta ‘acabar’ la casa.

Recordemos que, desde el final del Concilio de Trento en 1563, todos los párrocos de la Iglesia Católica Romana debían anotar en libros los bautismos, matrimonios y defunciones celebrados en sus iglesias, los feligreses que se habían confesado y comulgado cada año y las cuentas de su “fábrica” o administración parroquial. Es lo que se llamó en latín “QUINQUE LIBRI” -los cinco libros-, aunque al principio los bautismos, matrimonios y defunciones -y como vemos también el 'status animarum' por Pascua- se apuntaron frecuentemente en un mismo libro dividido en tres secciones, que recibe por ello el nombre -como dijimos- de libro “mixto” (mezclado). Si bien estos libros incluyen a menudo también listas de confirmados, no sería hasta mucho después cuando se empezó a inscribir las confirmaciones en libros aparte.

Feliz Pascua de Resurrección,
Fernando González del Campo Román

Licenciado en Historia, genealogista profesional, Madrid
https://www.tusapellidos.com/ (sitio web sin actualizar)

¡Santo cielo! No publico un "artículo" de Genealogía desde el 1 de marzo. Ahora que la vorágine de las peticiones de NAC...
08/12/2025

¡Santo cielo! No publico un "artículo" de Genealogía desde el 1 de marzo. Ahora que la vorágine de las peticiones de NACIONALIDAD ESPAÑOLA ha pasado, puedo escribir algunas pinceladas de lo que me han aportado estas investigaciones. He visto desde soldados españoles prófugos que cambiaron de apellido en Cuba, hasta sefardíes de Tetuán protegidos por el consulado de España en Alejandría, pasando por asturianos que falsearon su fecha de nacimiento para no ser llamados a filas antes de emigrar a México.

Por supuesto, también he investigado sobre OTROS TEMAS: militares españoles del XIX exiliados en Francia, antepasados conversos en Canarias, linajes montañeses, familias toledanas, judíos lituanos y ucranianos que emigraron a Estados Unidos...

En muchos casos he podido averiguar los LUGARES de NACIMIENTO de los españoles que viajaron a Argentina, Cuba, México, Puerto Rico, Uruguay…; sobre todo gracias a los boletines oficiales de las provincias, donde a veces constaban como prófugos de sus municipios, o eran mencionados hermanos suyos o sus padres. [También se puede consultar los libros de la Comisión Mixta de Reclutamiento de las diputaciones provinciales, entre 1897 y 1925 aproximadamente, y otras series anteriores y posteriores de estos organismos, pero no suelen estar en línea]. Otras veces eran comerciantes cuyas vacaciones en Asturias recordaban los diarios, o resultaron ser hijos de funcionarios españoles cuyos expedientes de jubilación, y los de pensión de sus viudas, se han conservado.

Me llamó la atención, por ejemplo, un propietario de Holguín que luchó a favor de España durante la Guerra de Independencia de CUBA, alcanzó el grado de coronel y, después de 1898, terminó su carrera militar en la Península Ibérica. Posteriormente volvió con su familia a su tierra natal, donde cobraba una pensión del Estado español.

En la mayoría de los casos no hace falta suerte, sólo SABER BUSCAR y dónde hacerlo, tanto en España -a veces presencialmente- como en América -sea en FAMILYSEARCH y otras plataformas o con la ayuda de colegas-; pero otras veces la fortuna ayuda, por ejemplo con comentarios en redes sociales de personas que comparten ancestros difíciles de localizar. Aunque otras da la espalda, sobre todo cuando los tatarabuelos no inscribieron a sus hijos en el registro civil, y los libros de bautismo del pueblo fueron quemados en la Guerra Civil. Entonces se puede echar mano de expedientes de quintas, padrones, protocolos notariales…, aunque no siempre se conservan y, salvo los testamentos, es difícil que se admitan -como pruebas absolutas- en este caso.

Las dificultades pueden proceder también del propio REGISTRO CIVIL, pues si bien la mayoría de las oficinas ha respondido bien, incluso algunas extraordinariamente, otras -probablemente en colapso- parecen haber contestado por sistema negativamente. Esto me obliga a mencionar que estas LEYES de NACIONALIDAD nunca van acompañadas de un presupuesto que refuerce los registros civiles. [Sin contar con que los genealogistas y los historiadores en general sufrimos una REDUCCIÓN DE DERECHOS que empezó en 2021 y ha sido agudizada por esta crisis de solicitudes, por no considerarse ya un derecho legítimo solicitar la partida de una persona para fundamentar su biografía, hacer una genealogía o reconstruir su historia familiar (aunque en muchos casos son documentos con más de 50 y 100 años de antigüedad). Es decir, en vez de aumentar los presupuestos y dotar de más medios a los registros civiles para atender el aumento de las peticiones, lo que se ha hecho es quitar derechos a los ciudadanos].

[Esto es aún más hiriente en el caso de los aspirantes a la nacionalidad española a quienes han negado buscar la partida de nacimiento de su antepasado por no poder demostrar su "INTERÉS LEGÍTIMO" -léase, por no tener una copia de dicha partida que demuestre su filiación y naturaleza-, aunque haya, por ejemplo, una declaración oficial de prófugo o un registro de extranjería o un pasaporte que afirma que su abuelo nació allí en un año concreto, y a veces indica los nombres de sus padres. Es una pescadilla -por no decir pesadilla- que se muerde absurdamente la cola: no te doy la partida de nacimiento que necesitas para demostrar tu filiación, porque no puedes demostrar tu filiación con una copia de dicha partida.]

[Además, la obligación de solicitar las partidas a través de la SEDE ELECTRÓNICA del Ministerio de Justicia de España y la exigencia de aportar una fecha exacta de nacimiento, matrimonio o defunción -dato que como es lógico a menudo se desconoce o es incorrecta-, en muchos casos, y no digamos a un extranjero, en vez de facilitar el trámite lo dificulta, ya que priva al ciudadano por sistema del derecho a tratar directamente con el registro civil por teléfono, por email o por carta, como se hacía antes. Hasta hace poco se solía considerar razonable buscar una partida de nacimiento en un intervalo de cinco años. Ahora me han llegado a decir que sólo miran en un mes, y a veces -deduzco de la respuesta- solamente en el supuesto día exacto de su nacimiento (que no tiene por qué ser el de la inscripción). Por cierto, ¿cuándo piensan digitalizar los libros más antiguos de los registros civiles, poner las imágenes a disposición del público, y llevar los originales a los archivos históricos provinciales? Y ¿por qué no dan validez legal al registro civil antiguo, el de 1841-1870, que existía en poblaciones de más de 5.000 habitantes?].

Y no son pocos los registros civiles que, ante el desconocimiento de la fecha de nacimiento, derivan a las parroquias y archivos diocesanos para buscar los BAUTISMOS. Con lo cual estas instituciones, que [no tendrían en sí por qué suplir el trabajo de las oficinas del Registro, y] en algunos casos me consta han realizado un esfuerzo ímprobo, también acaban saturadas y a menudo con largas listas de espera.

Otra parte del problema procede de que estas leyes de nacionalidad son leyes de manga ancha, es decir, en la práctica no sirven sólo para los casos que las justifican -aquí, emigrados de la Guerra Civil y la Dictadura-, sino también para cualquier extranjero que descienda de españoles que se fueron en la segunda mitad del siglo XIX o a principios del siguiente. Y lo mismo pasó con la de los SEFARDÍES desterrados en 1492, pues en la práctica la mayoría de quienes solicitaron la nacionalidad no descendían de ellos, sino de los judíos que se bautizaron y permanecieron en España o en Portugal antes de emigrar a América.

Otro problema, grave y penoso, es que muchas personas que quieren emigrar por vivir en DICTADURAS o economías depauperadas, o en zonas de gran violencia, no tienen dinero ni para pagar la búsqueda de una partida de nacimiento. Es más, en sus países -estoy pensando en Cuba- los trámites para aceptar sus expedientes son más exigentes -innecesariamente- que en los demás.

Por otro lado, entiendo que ante la avalancha de solicitudes los consulados tienen que poner unas exigencias documentales, pero me ha parecido lastimoso que muchas personas cuyo origen español prueban otros documentos -en especial los [citados] registros de extranjería, [pasaportes] y DECLARACIONES de PRÓFUGOS- se queden sin la nacionalidad española por no poder presentar el nacimiento del bisabuelo. Y no digamos los casos en que les han negado seguir adelante porque su antepasado español es una mujer y no un hombre (me han contado un caso así en México [y me aseguran que también ocurre en Cuba]).

En resumen, ha sido una experiencia interesante, gratificante a veces, agridulce otras, que además me ha dado de comer -a mí y a mi familia- durante muchos meses. He aprendido mucho con ella, he conocido a personas valiosas -no sólo clientes, también colegas, archiveros y funcionarios- y he podido poner mis conocimientos a su servicio. Ahora sólo queda seguir adelante, mientras Dios me dé fuerzas.

Un cordial saludo,
Fernando González del Campo Román

Licenciado en Historia, genealogista, Madrid (España)
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