26/06/2026
¿Comes menos, entrenas más… y esa grasa sigue ahí?
Si tienes lipedema, quizá el problema no sea la falta de fuerza de voluntad.
El tejido adiposo no depende solo de las calorías que comes o gastas. También está regulado por el sistema nervioso.
Los receptores adrenérgicos y noradrenérgicos actúan como “interruptores” que favorecen o frenan la liberación de grasa. Cuando existe una alteración en esa regulación, junto con inflamación, cambios hormonales o estrés mantenido, ese tejido puede volverse mucho más resistente a movilizarse.
Por eso, una dieta cada vez más restrictiva no siempre es la respuesta. En muchos casos, incluso puede empeorar el contexto fisiológico.
Desde la Psiconeuroinmunología Clínica buscamos entender qué está manteniendo ese bloqueo: sistema nervioso, inflamación, hormonas, circulación, metabolismo y otros factores que pueden estar influyendo en el lipedema.
Porque tratar solo el síntoma rara vez resuelve el origen del problema.
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