06/06/2026
Esta semana me han escrito varias pacientes preocupadas porque de repente tienen un hambre voraz.
“¿Qué me está pasando, Elisa?”
“¿Por qué tengo hambre todo el día?”
“¿Por qué siento que no me lleno?”
Por eso me he animado a escribiros este carrusel.
Cuando hablo con ellas, nunca empiezo por decirles qué comer.
Empiezo haciendo preguntas.
¿Cómo estás durmiendo?
¿Qué tal vas de estrés? ¿Alguna preocupación?
¿Estás metiendo suficiente proteína?
Y casi siempre llegamos a alguna conclusión que lo explica todo:
✅️A veces era una época de mucho estrés.
✅️Otras, dormir peor.
✅️O llegar a las comidas con demasiada hambre.
✅️O simplemente que el cuerpo estaba pidiendo más de lo que estaba recibiendo.
Cuando entiendes lo que hay detrás… muchas veces el hambre vuelve a regularse.
¿Te pasa esto últimamente?
Hazte estas preguntas. Espero que de verdad te ayuden, sin buscar soluciones rápidas y aprendiendo a escuchar un poco más lo que tu cuerpo te está intentando decir.
Y aquí me tienes si necesitas más... TE LEO!