Ismael Dorado Psicólogo

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Ismael Dorado Psicólogo Tu "Centro de Equilibrio Personal". Reconocido prestigio infinidad de cursos, programas de radio y televisión.

Centro de Psicología clínica, sanitaria, forense y formación es una página personal del Psicólogo Ismael Dorado con la intención de divulgar la psicología como forma de vida así como la de dar a conocer diversas actividades benéficas, cursos, conferencias y eventos. De igual forma procuro divulgar temáticas relacionadas con la Criminología y la actividad física, Meditación y el Bienestar
La palabra "Centro" hace lugar a un lugar mental y no a un lugar geográfico.

¿Prestaste dinero y esa persona desapareció para siempre?.... tranquilo/a… quizá no has perdido el dinero, has descubier...
09/10/2026

¿Prestaste dinero y esa persona desapareció para siempre?.... tranquilo/a… quizá no has perdido el dinero, has descubierto el precio de conocerla de verdad.

Porque hay personas que cuando necesitan dinero saben perfectamente dónde encontrarte, pero cuando llega el momento de devolverlo parecen haber sido abducidas por extraterrestres. No contestan llamadas, no responden mensajes y, curiosamente, tampoco tienen problemas para subir historias a Instagram.

Lo peor no siempre es el dinero, lo que realmente duele es descubrir que para algunas personas tu confianza tenía un precio y tu amistad, una fecha de caducidad.

Ayudar está bien, prestar también, pero aprender a poner límites está todavía mejor, porque una cosa es echar una mano y otra muy distinta convertirte en el banco personal de alguien que solo se acuerda de ti cuando necesita algo. Y recuerda, si para recuperar tu dinero tienes que perseguir a quien te lo pidió… quizá la próxima vez la respuesta más saludable sea “no puedo ayudarte con dinero, pero sí puedo ayudarte a aprender a vivir sin él”.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños y me gustaría saber si conoces algún caso así....

Hay personas que viven tantos pasos por delante de su propia vida que, cuando llega el momento de vivirla, ya están agot...
08/10/2026

Hay personas que viven tantos pasos por delante de su propia vida que, cuando llega el momento de vivirla, ya están agotadas.

Anticipan conversaciones que todavía no han ocurrido, problemas que quizá nunca aparecerán, respuestas que nadie les ha pedido y finales que solo existen en su cabeza. Intentan tenerlo todo controlado para evitar sorpresas y, sin darse cuenta, convierten cada posibilidad en una preocupación. Quieren evitar equivocarse tanto que terminan equivocándose en algo mucho más importante, complicándose la vida antes de tiempo.

Y es que adelantarse constantemente no siempre es previsión, pues muchas veces es ansiedad disfrazada de control. Das vueltas a lo que podría pasar, imaginas diez escenarios diferentes y acabas hecho un lío intentando resolver problemas que todavía no existen. No necesitas tener hoy todas las respuestas de mañana, ya que a veces, lo más inteligente no es adelantarse, sino esperar, observar y afrontar cada cosa cuando realmente toque. Porque la vida ya trae suficientes problemas reales como para que nosotros fabriquemos otros de mentira.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

A veces no duele tanto la mentira como descubrir que confiabas en alguien que no era quien tú creías.La mentira duele po...
07/10/2026

A veces no duele tanto la mentira como descubrir que confiabas en alguien que no era quien tú creías.

La mentira duele porque rompe la verdad, pero la decepción duele de una manera diferente pues rompe la imagen que habíamos construido de esa persona. Y quizá ahí está el verdadero golpe pues no solo descubrimos que nos han engañado, descubrimos que nuestra confianza estaba depositada en alguien que no la cuidó.

Porque cuando alguien miente, puede intentar justificar sus palabras, sus motivos o sus circunstancias, pero la decepción aparece cuando entiendes que, aunque hubieras esperado otra cosa, esa persona eligió actuar de una manera que jamás imaginaste.

Y entonces toca aceptar algo que no siempre resulta fácil, no podemos controlar la honestidad de los demás, pero sí podemos decidir qué hacemos cuando descubrimos que alguien no merece la confianza que le habíamos dado.

A veces perdonar es posible, pero otras veces, simplemente hay que aprender, poner límites y seguir adelante, porque perder una ilusión también puede ser una forma de encontrarnos con la realidad.

¿Qué crees que duele más: la mentira o la decepción?, me encantará leerte, pero recuerda, no siempre perdemos a una persona, a veces perdemos la idea que teníamos de ella.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

Qué curioso, pues cuando alguien es optimista decimos que «vive en los mundos de Yupi», pero cuando alguien espera siemp...
06/10/2026

Qué curioso, pues cuando alguien es optimista decimos que «vive en los mundos de Yupi», pero cuando alguien espera siempre lo peor decimos que «es realista». ¿Y si ninguna de las dos cosas fuera necesariamente verdad?

El optimismo excesivo puede llevarnos a minimizar los problemas, ignorar riesgos o pensar que todo saldrá bien simplemente porque queremos que así sea. Pero el pesimismo llevado al extremo tampoco es realismo interpretando cualquier posibilidad como una amenaza, anticipar el fracaso antes de intentarlo y convertir cada problema en una prueba de que «ya sabía yo que esto iba a pasar». Uno puede ponerse unas gafas de color rosa y el otro unas de color negro, pero ninguno está viendo la realidad tal y como es.

La clave no está en pensar siempre en positivo ni en esperar siempre lo peor, está en aprender a mirar la realidad completa reconociendo lo que puede salir mal sin olvidar lo que puede salir bien. Porque el optimista ingenuo puede tropezar por no mirar el suelo, pero el pesimista permanente puede quedarse sentado en casa por miedo a encontrar una piedra. No necesitas pensar que todo irá bien, necesitas saber que, pase lo que pase, podrás enfrentarte a ello....o al menos intentarlo.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

Tenemos una costumbre bastante absurda de valorar muchísimo a las personas justo cuando ya no podemos hacer nada por ell...
05/10/2026

Tenemos una costumbre bastante absurda de valorar muchísimo a las personas justo cuando ya no podemos hacer nada por ellas.

Mientras están ahí, damos por hecho sus llamadas, sus abrazos, sus consejos, sus cafés, sus «¿cómo estás?», su paciencia y hasta esas pequeñas cosas que hacen por nosotros sin pedir nada a cambio. Pensamos que siempre habrá otro día para llamar, otro momento para quedar, otra oportunidad para decir «te quiero», «gracias» o simplemente «me alegro de tenerte en mi vida». Y entonces ocurre algo, se van, se alejan, enferman, mueren o simplemente se cansan de esperar nuestra atención. Y es ahí cuando aparecen los recuerdos, las fotografías, los «si hubiera sabido...» y ese doloroso «ojalá hubiera aprovechado más el tiempo».

No esperes a perder a alguien para descubrir lo importante que era pues las personas no vienen con fecha de caducidad, pero nuestra oportunidad de compartir la vida con ellas sí tiene un límite. Llama, pregunta, abraza, agradece, haz saber a quienes quieres que los quieres. Porque hay palabras que, cuando llegan demasiado tarde, ya no sirven de nada, por lo que no dejes para el día del recuerdo lo que puedes hacer hoy mientras esa persona todavía está contigo.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

No te tomes muy en serio la vida ni a ti mismo
04/10/2026

No te tomes muy en serio la vida ni a ti mismo

Ayer celebramos en el centro de Psicología  nuestro taller de Hipnosis con lleno total.  En la imagen no están todos los...
04/10/2026

Ayer celebramos en el centro de Psicología nuestro taller de Hipnosis con lleno total.
En la imagen no están todos los asistentes pero desde luego sí su magnífica participación y compañía.
No sólo fuí yo el que llevó a cabo las hipnosis sino ellos/as mismos/as pues el sentido de todo era ser práctico.
Ya estamos programando la siguiente edición.
Gracias por vuestra compañía.

Hay personas que esperan toda la vida a que la suerte llame a su puerta, mientras otras llevan años construyendo la puer...
04/10/2026

Hay personas que esperan toda la vida a que la suerte llame a su puerta, mientras otras llevan años construyendo la puerta.

La suerte existe, por supuesto, y a veces ocurre algo inesperado, conoces a la persona adecuada, aparece una oportunidad que no estabas buscando o simplemente estás en el lugar correcto en el momento correcto y eso no depende de ti.

Pero hay otra suerte que sí podemos favorecer, la de movernos, aprender, probar, equivocarnos, conocer gente, estar atentos y atrevernos a decir que sí cuando aparece una oportunidad, porque si nunca sales de casa, difícilmente vas a encontrarte con la casualidad.

No puedes controlar el azar, pero sí puedes aumentar las probabilidades de que algo bueno te encuentre. La suerte no siempre consiste en ganar la lotería y a veces consiste en haber trabajado tanto en ti mismo que, cuando aparece una oportunidad, estás preparado para reconocerla y aprovecharla. Y entonces parece que fue suerte cuando en realidad llevabas mucho tiempo poniendo los boletos.

Así que hoy te propongo algo, deja de esperar a tener suerte y empieza a crear las condiciones para que pueda encontrarte. Haz algo diferente, conoce a alguien nuevo, aprende algo, atrévete con eso que llevas posponiendo y luego cuéntame, ¿cuánta de la suerte que has tenido en tu vida crees que fue casualidad y cuánta te la trabajaste tú?... me encantará leerte.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

Hay gente que se ha aprendido todos sus derechos… pero cuando llega el turno de las obligaciones, de repente tiene probl...
03/10/2026

Hay gente que se ha aprendido todos sus derechos… pero cuando llega el turno de las obligaciones, de repente tiene problemas de cobertura.

Quieren respeto, pero faltan al respeto, quieren comprensión, pero jamás comprenden, quieren que les ayudes, pero cuando tú necesitas algo están «muy liados». Reclaman que nadie les juzgue, aunque ellos tienen un doctorado en juzgar a los demás, y, por supuesto, cuando meten la pata, siempre existe una explicación como que la culpa fue de su infancia, de su ex, del jefe, de Mercurio retrógrado o, si hace falta, de la humedad ambiental, por lo que su nivel de responsabilidad propia marca el "agotado temporalmente".

Tener derechos está muy bien y para eso están, pero las obligaciones no son un buffet libre del que puedes pasar porque hoy no te apetece. Si quieres todos los derechos, tendrás que aceptar también todas las responsabilidades, porque hay una diferencia enorme entre defender tus derechos y pensar que el mundo entero está obligado a soportar tus caprichos. Y no, cariño, la vida no es Amazon Prime, no puedes exigir entrega inmediata de todo lo que quieres sin pagar el precio de lo que corresponde.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

Y no, esto no significa que no tengas derecho a quejarte, a sentirte mal o a reconocer que algo te ha hecho daño. A vece...
02/10/2026

Y no, esto no significa que no tengas derecho a quejarte, a sentirte mal o a reconocer que algo te ha hecho daño.

A veces necesitamos parar, desahogarnos y aceptar que la vida no siempre juega a nuestro favor. El problema aparece cuando el lamento deja de ser una expresión puntual del malestar y se convierte en nuestra forma habitual de relacionarnos con lo que nos ocurre, porque mientras permanecemos atrapados en el “¿por qué me pasa esto a mí?”, “qué injusta es la vida” o “no puedo hacer nada”, nuestra atención sigue mirando hacia el problema y no hacia las posibilidades.

Lamentarse puede aliviar durante un rato pero buscar soluciones exige moverse, y moverse implica aceptar algo que no siempre nos gusta pues quizá no podamos cambiar lo que ha ocurrido, pero sí podemos decidir qué hacemos a partir de ahora.

No siempre existe una solución perfecta, rápida o justa, y a veces solo existe el siguiente paso posible, pero ese paso, por pequeño que sea, suele ser mucho más útil que pasar horas dando vueltas al mismo problema.

No se trata de negar lo que sientes, se trata de no convertir tu dolor en tu domicilio, por lo que puedes quejarte, llorar, enfadarte y después preguntarte “bien… ¿y ahora qué puedo hacer con esto?”, y es ahí donde empieza el cambio.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

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