Ismael Dorado Psicólogo

Ismael Dorado Psicólogo Tu "Centro de Equilibrio Personal". Reconocido prestigio infinidad de cursos, programas de radio y televisión.

Centro de Psicología clínica, sanitaria, forense y formación es una página personal del Psicólogo Ismael Dorado con la intención de divulgar la psicología como forma de vida así como la de dar a conocer diversas actividades benéficas, cursos, conferencias y eventos. De igual forma procuro divulgar temáticas relacionadas con la Criminología y la actividad física, Meditación y el Bienestar
La palabra "Centro" hace lugar a un lugar mental y no a un lugar geográfico.

Si a mi profesión de psicólogo le sumo que he nacido en una familia de "locos", el resultado es sin duda mi tendencia a ...
20/08/2026

Si a mi profesión de psicólogo le sumo que he nacido en una familia de "locos", el resultado es sin duda mi tendencia a tomarme la vida con dos cubitos de hielo y la mejor de las sonrisas.

Hoy podría ser un día muy "jodid0" y algo lo es, pero también es un día donde mi padre y mi madre tomarán el bus del cielo para bajar con nosotros a soplar la tarta de cumpleaños con una "I" no de D. Ismael, sino de "inmortal o inolvidable".

Hoy, en unas horas, esta familia de "tronados" por convicción se juntará a comer, a brindar, a recordar mil y una anécdotas con el corazón pleno de esas personas que pasan por tu vida para convertirla en especial. Hoy no "sería" el cumpleaños de mi padre, hoy "es" su cumple y hoy hay fiesta, por lo que prometo que seremos ruidosos, irreverentes, con toques de copla, reggaeton, Lady Gaga o Marujita Díaz, con visitar frecuentes a la tienda del Pakistaní si se nos acaba el hielo.

Hoy la corbata me sirve para atar la sombrilla si hay viento y para agradecer a mi padres que me inculcaran una forma de ver la vida en la que casi todo lo que a los demás les parece tan importante para mí no lo es. Hoy celebro mi familia, hoy agradezco a la vida podernos juntar a brindar llenando nuestras almas de momentos que no necesitan de fotografías para ser recordados.

Lo mejor del tiempo es que él y yo hemos acordado que siga pasando mientras le interrumpo para perderlo con toda la voluntad en cosas irrepetibles. Disfruten de ser políticamente incorrectos, que hoy el "dress code" exigido es de bañador y chanclas.

Y no lo olviden, la importancia nunca la da el cargo sino el corazón.... el resto no son más que "superiores" en el escalafón que nada tiene que ver con la vida.

¡Al cielo mi brindis!.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

El ser humano tiene una extraordinaria capacidad para adaptarse, y gracias a ella superamos pérdidas, cambios y momentos...
19/08/2026

El ser humano tiene una extraordinaria capacidad para adaptarse, y gracias a ella superamos pérdidas, cambios y momentos difíciles. Sin embargo, esa misma capacidad puede convertirse en una trampa cuando empezamos a acostumbrarnos a aquello que nos hace daño. Hay personas que terminan viendo como "normal" vivir con ansiedad constante, sentirse menospreciadas, pedir perdón por todo, caminar sobre cáscaras de huevo para evitar discusiones o levantarse cada día sin ilusión. El problema no es solo el sufrimiento, sino llegar a creer que esa forma de vivir es la única posible.

Cuando el malestar se instala poco a poco, deja de llamar la atención, igual que dejamos de percibir un ruido constante al cabo de unos minutos, podemos dejar de reconocer el daño emocional cuando se repite durante meses o años. Normalizar el sufrimiento no lo hace menos doloroso, simplemente hace que tardemos más en reaccionar. Y cuanto más tiempo permanecemos en esa situación, más difícil resulta recordar cómo era vivir con tranquilidad, autoestima y sensación de seguridad.

Cuidar de la salud mental empieza por hacerse una pregunta incómoda: ¿esto que vivo me ayuda a crecer o me está apagando poco a poco?, pues no todo lo que soportas demuestra fortaleza, ni todo lo que has aprendido a tolerar merece seguir formando parte de tu vida. A veces, el primer paso para sanar no consiste en cambiar a los demás, sino en dejar de llamar "normal" a aquello que, en realidad, lleva demasiado tiempo rompiéndote por dentro.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

Quien amenaza constantemente con irse, muchas veces ya ha convertido la relación en un lugar inseguro.Hay personas que, ...
18/08/2026

Quien amenaza constantemente con irse, muchas veces ya ha convertido la relación en un lugar inseguro.

Hay personas que, cada vez que aparece un conflicto, anuncian que se marchan, que la relación ha terminado o que no pueden seguir así. Lo dicen una y otra vez, pero rara vez dan ese paso, y mientras tanto, la otra persona vive instalada en la incertidumbre, con la sensación de que cualquier conversación puede convertirse en una despedida. Poco a poco deja de expresar lo que siente, evita los desacuerdos y empieza a comportarse movida más por el miedo a perder que por el deseo de compartir. La relación deja de construirse desde el afecto para sostenerse desde la amenaza.

En algunos casos, estas conductas nacen del miedo al abandono, de una forma desadaptativa de pedir atención o de una escasa regulación emocional, y en otros, terminan convirtiéndose en una estrategia de control, consciente o inconsciente, que desgasta profundamente el vínculo. El problema no es querer marcharse cuando una relación deja de ser saludable, el problema es utilizar la posibilidad de irse como una herramienta para mantener al otro en tensión permanente.

Las relaciones sanas necesitan seguridad, no incertidumbre constante, por lo que si alguien quiere quedarse, lo demuestra construyendo, dialogando y afrontando los conflictos. Y si realmente decide irse, también puede hacerlo con honestidad y respeto, porque amenazar continuamente con abandonar no fortalece el amor sino que desgasta la confianza hasta el punto de que, cuando finalmente uno de los dos se marcha, muchas veces ya no lo hace por falta de amor, sino por agotamiento emocional.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

Estoy muy contento de comunicar que me han nombrado CEO de dos sombrillas y tengo carro para transportar sillas de empre...
17/08/2026

Estoy muy contento de comunicar que me han nombrado CEO de dos sombrillas y tengo carro para transportar sillas de empresa.
Y seguramente será signo de la edad, pero he comprendido la diferencia entre urgente e importante.
Hoy al desayunar muy temprano caí en la cuenta de que llevaba varios días sin consultar el correo electrónico... y me importó un pimiento, pues lo importante es disfrutar de tu familia, de la tranquilidad y del silencio cuando es menester.
He ascendido tanto que ya tengo dos sombrillas pero no sé cómo se dirá ese cargo en inglés.
En un rato tengo una reunión con mi esposa para analizar un par de cervecitas mientras dejamos que nuestra salud mental sea lo prioritario.
Si "ser importante" te hace perderte la vida... de verdad, no merece la pena por mucho que abulte tu cartera.

Lo más negativo que podemos hacer es convertir el paso de los años en un enemigo y la juventud en un ideal inalcanzable....
17/08/2026

Lo más negativo que podemos hacer es convertir el paso de los años en un enemigo y la juventud en un ideal inalcanzable. Hemos aprendido a asociar la juventud con la belleza, la energía o las oportunidades, mientras que el envejecimiento suele ir acompañado de mensajes sobre pérdidas y limitaciones. Sin embargo, esa comparación constante solo consigue que dejemos de valorar la etapa que estamos viviendo, pues cada edad tiene sus renuncias, pero también sus privilegios, y ninguno de ellos debería pasar desapercibido.

La juventud ofrece fuerza e ilusión, pero también incertidumbre, impulsividad e inseguridad. Con los años, en cambio, solemos ganar experiencia, criterio, serenidad y una mayor capacidad para distinguir lo importante de lo accesorio. No se trata de decidir qué etapa es mejor, sino de comprender que cada una aporta recursos diferentes. Idealizar una y rechazar la otra solo alimenta la insatisfacción y nos hace vivir con la sensación de llegar siempre tarde a nuestra propia vida.

Aceptar que cumplimos años no significa resignarse al paso del tiempo, sino aprender a aprovecharlo. Envejecer es un privilegio que no todo el mundo tiene, y vivir lamentando cada cumpleaños es desperdiciar precisamente aquello que los años nos regalan: la posibilidad de seguir creciendo. La verdadera juventud no depende de la fecha que aparece en el documento de identidad, sino de la curiosidad, la capacidad de aprender y las ganas de seguir construyendo una vida con sentido.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

No todas las compañías protegen del sufrimiento, pues hay relaciones que desgastan más que la propia soledad, esas en la...
16/08/2026

No todas las compañías protegen del sufrimiento, pues hay relaciones que desgastan más que la propia soledad, esas en las que tienes que medir cada palabra, justificar constantemente quién eres o conformarte con migajas de atención y afecto. Permanecer en ellas tiene un coste silencioso que rara vez aparece de un día para otro, se paga poco a poco, perdiendo tranquilidad, autoestima y libertad.

Con el tiempo descubres que la soledad no siempre significa ausencia, sino también espacio para recuperarte, conocerte y volver a elegir desde la calma y no desde el miedo. Porque el verdadero vacío no es sentarse solo a la mesa o dormir sin alguien al lado. El verdadero vacío es compartir la vida con una persona que hace tiempo dejó de compartir el corazón, y cuando entiendes esa diferencia, dejar de estar mal acompañado deja de parecer una derrota para convertirse en una de las decisiones más valientes que puedes tomar.

Buen día amigos/as, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

Sonreír no siempre significa que todo vaya bien, pero dejar de hacerlo durante demasiado tiempo suele ser una señal de q...
15/08/2026

Sonreír no siempre significa que todo vaya bien, pero dejar de hacerlo durante demasiado tiempo suele ser una señal de que algo dentro de nosotros necesita atención.

La sonrisa es mucho más que un gesto social, es una forma de comunicación que nos conecta con los demás y también con nosotros mismos. Cuando sonreímos de manera espontánea, el cerebro activa circuitos relacionados con el bienestar, favoreciendo la liberación de neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y las endorfinas, sustancias que contribuyen a regular el estado de ánimo y a disminuir la percepción del estrés. No se trata de obligarnos a sonreír cuando estamos sufriendo, sino de comprender que la sonrisa auténtica es el reflejo de un equilibrio emocional que merece ser cuidado.

Sin embargo, vivimos en una sociedad que, en ocasiones, exige sonrisas incluso cuando el dolor es profundo. Se espera que aparentemos estar bien, que ocultemos el cansancio, la ansiedad o la tristeza detrás de un gesto amable, y esa sonrisa impuesta puede convertirse en una máscara que nos aleja de nuestras emociones reales. La necesidad psicológica no es sonreír para agradar a los demás, sino recuperar la capacidad de hacerlo porque volvemos a sentir ilusión, tranquilidad o esperanza. La diferencia entre ambas sonrisas es enorme, una es una obligación, la otra, una consecuencia del bienestar.

Quizá por eso la mejor pregunta no sea "¿por qué no sonríes más?", sino "¿qué ha ocurrido para que hayas dejado de hacerlo?". Detrás de una sonrisa que desaparece suelen esconderse pérdidas, preocupaciones, agotamiento o heridas que necesitan ser escuchadas y no juzgadas. Cuidar la salud mental no consiste en perseguir una felicidad permanente, sino en crear las condiciones para que la sonrisa vuelva cuando tenga sentido. Porque una sonrisa sincera no es el objetivo del camino, es la evidencia de que, poco a poco, estamos volviendo a encontrarnos con nosotros mismos.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

Hay personas que han desarrollado una habilidad extraordinaria para encontrar culpables fuera, pero muy poca capacidad p...
14/08/2026

Hay personas que han desarrollado una habilidad extraordinaria para encontrar culpables fuera, pero muy poca capacidad para preguntarse qué parte de responsabilidad tienen ellas en aquello que les ocurre. Si una relación fracasa, fue culpa del otro, si alguien se aleja, es porque los demás son desagradecidos, si surge un conflicto, siempre existe una explicación que les permite salir de la historia sin hacerse una sola pregunta incómoda.

Echar la culpa resulta mucho más sencillo que asumir responsabilidad, porque reconocer que quizá hemos dicho algo que hizo daño, que hemos reaccionado mal, que hemos elegido equivocadamente o que también hemos contribuido a generar un problema obliga a mirarnos de frente. Y esa mirada no siempre resulta agradable, pues asumir nuestra parte no significa cargar con culpas que no nos corresponden ni justificar el comportamiento de los demás, significa tener la madurez suficiente para distinguir entre lo que hicieron los otros y aquello que nosotros podríamos haber hecho de otra manera.

Quizá una de las preguntas más difíciles, pero también más útiles, sea dejar de preguntarnos únicamente “¿quién tiene la culpa?” y empezar a preguntarnos “¿qué parte me corresponde a mí?”. Porque mientras necesitemos que el culpable sea siempre el otro, estaremos renunciando a la única parte de la situación que realmente podemos cambiar, la nuestra. Crecer también consiste en dejar de buscar culpables y empezar a asumir responsabilidades.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

Algunas personas tienen un miedo terrible a admitir que no saben algo, inventándose respuestas que al final les hacen qu...
13/08/2026

Algunas personas tienen un miedo terrible a admitir que no saben algo, inventándose respuestas que al final les hacen quedar peor.

Parece que reconocer un “no lo sé” fuese una derrota, cuando en realidad puede ser una de las respuestas más honestas, inteligentes y humildes que podemos dar. Nadie tiene por qué saberlo todo, y pretender aparentar conocimientos que no tenemos suele decir mucho más de nuestra inseguridad que de nuestra inteligencia.

Lo curioso es que muchas veces no necesitamos que la otra persona tenga todas las respuestas; necesitamos que sea sincera. Es mucho más fácil confiar en alguien que dice “no tengo ni idea, pero puedo informarme” que en quien construye una explicación detrás de otra para evitar reconocer su desconocimiento. Porque cuando intentamos aparentar lo que no somos, no conseguimos parecer más inteligentes, conseguimos que los demás empiecen a dudar de nuestra credibilidad.

Aprender a decir “no lo sé” no nos hace pequeños, al contrario, demuestra que tenemos la suficiente seguridad para reconocer nuestros límites y la suficiente curiosidad para seguir aprendiendo. Quizá la verdadera inteligencia no consista en tener siempre una respuesta, sino en saber cuándo debemos dejar de inventarla.

Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.

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