23/08/2026
Si Dios me preguntara qué quiero para este día,
tal vez me quedaría en silencio un momento.
Porque pedir… puedo pedir mucho.
Una lista larga: salud, calma, trabajo;
que mis hijos, mi familia y mis amigos estén bien.
Que el cuerpo duela menos,
que no falte el pan,
que el corazón aguante.
Pero luego pensaría que muchas de esas cosas
Él ya me las da sin que yo las nombre:
el aire, la mañana,
un sorbo de café caliente,
el simple privilegio de despertar.
Entonces… creo que no pediría nada material.
Creo que le pediría perdón.
Perdón por no saber disfrutar lo que ya tengo.
Perdón por vivir corriendo,
como si la vida fuera una deuda y no un regalo.
Perdón por olvidar, a veces,
el motivo por el que fui creado:
amar, cuidar, dar y agradecer.
Le pediría perdón por fallar como ser humano:
por volverme duro cuando debía ser suave,
por guardar rencores,
por convertir el cansancio en amargura,
por permitir que el miedo me arrebate la ternura.
Le pediría perdón también por nosotros,
como humanidad:
porque nos desviamos del camino,
porque cambiamos la compasión por competencia,
la humildad por apariencia
y el amor por orgullo.
Y tal vez, con voz bajita, le diría:
“Perdón porque se me olvida vivir bonito”.
Porque se me olvida mirar al cielo.
Porque me cuesta agradecer lo pequeño.
Porque a veces espero grandes milagros
cuando ya estoy de pie dentro de uno.
Y después de pedir perdón…
solo agradecería.
Por este día.
Por esta oportunidad.
Por seguir creyendo en mí,
aunque a veces ni yo lo haga.
Porque mientras respire,
todavía puedo aprender:
a vivir más lento,
a amar más suave,
a agradecer más seguido.
Y eso…..
eso es más que suficiente para hoy ♥️🙏🏻