07/08/2026
Nuestra historia entra en el aula antes que nosotros.
Entramos en el aula con una formación, una mirada, unos recursos técnicos.
Pero también entramos con nuestra propia historia.
Con nuestra manera de acercarnos y alejarnos.
Con aquello que nos conmueve, nos inquieta o nos descoloca.
Con nuestra relación con el cuerpo, el contacto, los límites, la espera, el conflicto, el placer, la separación.
Y todo ello participa, muchas veces sin que nos demos cuenta, en el encuentro con el niño y con la niña.
Porque en Práctica Psicomotriz nuestro principal instrumento de trabajo somos nosotros mismos: nuestro cuerpo, nuestro tono, nuestra disponibilidad, nuestra capacidad de resonar con lo que el niño y la niña expresa sin quedar atrapados en ello.
Por eso la formación personal no consiste simplemente en «conocerse mejor».
Consiste en poder reconocer qué se moviliza en nosotros cuando estamos con un niño; diferenciar lo que pertenece a su historia de aquello que encuentra eco en la nuestra; ampliar nuestra capacidad de estar presentes, sostener, esperar, poner límites y acompañar sin adelantarnos a lo que el niño necesita construir.
La práctica psicomotriz se aprende estudiando sus fundamentos y comprendiendo su metodología.
Pero hay una parte que solo puede aprenderse pasando por el cuerpo y por la experiencia.
Quizá por eso formarse como psicomotricista no sea únicamente aprender qué hacer en la sala.
Es también ir construyendo desde dónde estar en ella.
Formación Anual en Práctica Psicomotriz Educativa · CEFOPP
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