06/10/2026
¿Cuántas veces has empezado a pasarlo mal por algo que todavía no ha ocurrido?
Una conversación, una reunión, una cita médica, un viaje… La mente empieza a imaginar escenarios y aparecen los «¿y si…?».
Anticipar no es necesariamente algo negativo. Pensar en el futuro nos permite organizarnos, tomar decisiones y prepararnos.
El problema puede aparecer cuando esa anticipación se convierte en un intento constante de eliminar cualquier posibilidad de que algo salga mal.
Pensamos, repasamos, comprobamos y buscamos respuestas con la esperanza de sentirnos completamente seguros. Pero siempre puede existir otra posibilidad que no habíamos contemplado.
Y volvemos a empezar.
Trabajar la ansiedad anticipatoria no consiste en dejar de pensar en el futuro, sino en aprender a diferenciar qué podemos hacer en el presente y qué pertenece a una incertidumbre que no podemos resolver todavía.
¿Te resulta familiar ese «¿y si…?» que parece no terminar nunca?