09/10/2026
No hace falta desaparecer para volverse invisible; a veces basta con dejar de sentirse mirada, deseada, escuchada o tenida en cuenta. La película "Invisibles", de Gracia Querejeta, aborda cómo muchas mujeres viven ese cambio en la madurez y su repercusión en la autoestima, las relaciones y la forma de verse a sí mismas.
(Disponible en RTVE Play)
🎥 Julia (Adriana Ozores), Elsa (Emma Suárez) y Amelia (Nathalie Poza), tres amigas que rondan los cincuenta, quedan cada semana para salir a caminar. Durante esos paseos se ponen al día sobre sus vidas y comparten problemas, frustraciones y confidencias.
Para pensar:
🌫️ «Has cumplido 50 años. Bienvenida al batallón de las mujeres invisibles. Ya no te miran, ya no te desean, ya no eres una opción», dice Julia a sus amigas. No es el envejecimiento en sí lo que nos vuelve invisibles a las mujeres, sino una sociedad que sigue asociando buena parte de nuestro valor a la juventud y al atractivo físico.
🪞 Cuando nuestro valor depende de la mirada ajena, un rechazo puede vivirse como una amenaza a la propia identidad. Elsa necesita seguir sintiéndose deseada y eso condiciona cómo interpreta algunas situaciones. Al ver que la realidad no coincide con sus expectativas, construye un relato que protege la imagen que tiene de sí misma.
🕳️ El miedo a la soledad puede hacernos aceptar demasiado. Amelia soporta y justifica situaciones que la dañan porque la alternativa —la ruptura y el vacío— le resulta mucho más aterradora. Tras varios fracasos afectivos, mantener la relación acaba pesando más que su propio bienestar.
🔄 El peso de la culpa. Hay una situación que despierta en Julia un profundo remordimiento y la lleva a dar vueltas una y otra vez a lo que podría haber hecho de otra manera. La culpa es adaptativa si lleva a revisar nuestros actos y reparar cuando aún es posible, pero se vuelve un castigo estéril cuando nos ancla a un pasado que ya no podemos cambiar.
🍂 El duelo por una amistad que termina. La aparición de Mara recuerda que incluso las amistades importantes pueden enfriarse, cambiar o llegar a su fin. Esa pérdida puede traer tristeza, enfado o sensación de abandono, pero que un vínculo termine no borra lo que significó ni convierte esa relación en un fracaso.
🦔 El cinismo como forma de protección. Julia es la más ácida de las tres amigas: ironiza, juzga y parece haber perdido la paciencia con casi todo. Esa actitud es también una forma de protegerse, ya que el sarcasmo y la crítica evitan que conecte de lleno con la tristeza y la frustración que hay debajo.
🌱 Sororidad real y sin edulcorar. La relación entre las amigas está llena de roces, juicios y reproches, pero también de apoyo y honestidad. Se confrontan, se dicen verdades incómodas y se ayudan a reconocer contradicciones. La sororidad también es eso: sostenerse y seguir ahí sin necesidad de estar siempre de acuerdo.