15/07/2026
"Las relaciones a distancia no funcionan."
Lo sueltas con esa calma de quien ya lo tiene resuelto. Conoces a alguien que te gusta, te hace ilusión, y entonces te enteras de que vive lejos y tú ya sabes cómo termina la película. Ni te molestas en empezarla.
Suena a lección aprendida. A madurez, incluso. Pero lo que llamas «aprender de la experiencia» a veces es solo miedo con una buena coartada. Tuviste tres relaciones a distancia que salieron mal, cada una con sus mil motivos, sus personas, sus momentos... Y en lugar de mirarlas una a una, tu cabeza hizo lo que hacemos casi todas para no seguir doliéndonos: sacó una regla: "Esto no funciona." Punto. Así ya no hay que volver a mirar.
Y funciona, sí, pero no como tú crees. No te protege del daño, solo te ahorra la posibilidad.
Lo curioso es que esa frase ni siquiera es tuya del todo. Es de tu yo de hace tres rupturas, el que la escribió con la mano temblando. Le agradeces que te cuidara entonces. Pero a lo mejor ya no necesitas que decida por ti hoy.
¿Cuántas de tus "yo ya sé cómo acaba esto" son verdades, y cuántas son cicatrices que aún hablan por ti?