03/06/2026
Solemos pensar que el cerebro tiene una especie de cronómetro interno que mide el tiempo de forma objetiva. Sin embargo, la investigación actual sugiere algo más complejo.
La percepción del tiempo parece surgir de la interacción entre distintos sistemas cerebrales relacionados con la atención, las emociones, la percepción corporal y la predicción de lo que ocurre a nuestro alrededor.
Cuando estamos ansiosos o en alerta, prestamos más atención a los cambios internos y externos. Y eso puede hacer que unos pocos minutos se sientan mucho más largos de lo que marca el reloj.
¿Te ocurre más cuando estás esperando algo importante?