Coaching para mamá

Coaching para mamá Queremos ser acompañantes y colaboradoras del hermoso proceso de crianza de los hijos de forma responsable y amorosa. Somos ante todo madres.

Mujeres con distintas circunstancias de vida que queremos ayudar a otras madres en el duro proceso de educar, formar y criar a los hombres del mañana. Somos una psicologo y una sociologo a su disposición.

¿Cuántas veces hemos resuelto el rompecabezas antes de que se frustren? ¿Cuántas veces les ahorramos la espera, la decep...
03/08/2026

¿Cuántas veces hemos resuelto el rompecabezas antes de que se frustren? ¿Cuántas veces les ahorramos la espera, la decepción, el pequeño fracaso cotidiano, solo para evitarles ese ratito incómodo?

Lo hacemos con todo el amor del mundo. Pero la resiliencia no nace de la nada en el momento en que la vida les presenta un desafío grande. Se entrena, silenciosamente, en cada torre que se cae, en cada "no puedo" frente a algo difícil, en cada intento que no sale a la primera.

Aquí te dejamos 5 herramientas simples para acompañar a tus hijos en esos momentos cotidianos de frustración, sin resolvérselos todo, pero sin dejarlos solos tampoco.

Porque cada caída bien acompañada, es un ladrillo más en su capacidad de levantarse, una y otra vez, durante toda su vida. 🌱

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Hay una mirada que muchos hemos visto estos días y que se nos queda grabada: la de un niño que no llora, que no pregunta...
30/07/2026

Hay una mirada que muchos hemos visto estos días y que se nos queda grabada: la de un niño que no llora, que no pregunta, que simplemente se queda callado, con los ojos fijos en algo que ya no está. Y esa quietud, que a veces confundimos con que "está bien", en realidad puede estar gritando por dentro todo lo que todavía no tiene palabras para decir.

Los niños no procesan el dolor como los adultos. No siempre lloran cuando algo les duele. A veces es una pesadilla que se repite. Otras, un miedo nuevo a quedarse solos, un silencio que antes no estaba ahí. Y como adultos, muchas veces no sabemos qué hacer con eso, porque nadie nos enseñó cómo acompañar el miedo de un niño que vivió algo que ni nosotros mismos terminamos de entender.

Por eso reunimos aquí 5 herramientas simples, respaldadas por la psicología infantil, para ayudarlos a encontrar calma cuando las palabras todavía no alcanzan. Y algo igual de importante: qué NO hacer, porque a veces, con todo el amor del mundo, sin querer podemos hacerles cargar un peso más grande del que ya tienen.

Si hay un niño cerca de ti que está atravesando esto —ya sea porque lo vivió de cerca, o porque siente el peso de la angustia familiar desde la distancia— quiero que sepas algo: su calma también se puede reconstruir. Y no tiene que hacerlo solo.

Artículo completo en el blog (link en bio) 🔗 No están solos en esto. Y su calma también se puede reconstruir.

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Hubo un día, en medio de todo esto, en que alguien te llamó solo para preguntarte cómo estabas. Y tú, sin quererlo, resp...
27/07/2026

Hubo un día, en medio de todo esto, en que alguien te llamó solo para preguntarte cómo estabas. Y tú, sin quererlo, respondiste cortante. Casi con fastidio. Y después vino la culpa: "¿por qué le hablé así, si solo quería ayudarme?"

Nadie te dijo que el duelo también trae rabia. Que a veces esa rabia no tiene nombre ni dueño, y por eso sale hacia quien está más cerca, aunque no se lo merezca. Que enojarte con la vida, con la injusticia, con la impotencia de no haber podido hacer nada, también es parte de sanar, aunque nadie lo hable en voz alta.

Si últimamente sientes que todo te irrita más de lo normal, que respondes distinto a como quisieras, que hay una tensión que no logras nombrar del todo, este artículo es para ti. Porque esa rabia también merece un espacio, y entenderla de dónde viene puede ser el primer paso para dejar de cargarla en soledad.

Hay un peso que no se ve, pero se siente en el pecho todos los días. Ese peso de estar pendiente de que mamá esté bien, ...
22/07/2026

Hay un peso que no se ve, pero se siente en el pecho todos los días. Ese peso de estar pendiente de que mamá esté bien, de que la pareja no se sienta sola, de que los hijos no carguen con nuestras propias preocupaciones, de que en el trabajo nadie note que también tenemos días difíciles.

Es ese peso de sonreír en una reunión familiar aunque por dentro algo duela. De aguantar en un grupo de amigas porque "no es momento de hablar de mí". De asumir una tarea más en el trabajo porque decir que no se siente casi imposible. De estar, siempre, disponibles para todos, menos para nosotras mismas.

No siempre es culpa lo que sentimos cuando hacemos esto. Muchas veces es impotencia, esa sensación de no poder controlar el dolor ajeno, y entonces cargamos nosotras lo que le corresponde a otro, pensando que así lo aliviamos.

Pero ese peso, sostenido en tantos frentes a la vez —la familia, los amigos, el trabajo— tiene un límite. Y llega un momento en que ya no sabemos distinguir cuál es nuestro dolor y cuál es el que decidimos, sin darnos cuenta, cargar por los demás.

Aliviar a quienes amamos no significa desaparecer en el intento. Se puede acompañar sin cargar. Se puede sostener sin absorber. Y a veces, el gesto más amoroso que podemos tener con los demás, es primero tenerlo con nosotras mismas.

Hay algo que casi nadie te explica hasta que lo vives: cómo se siente tener que seguir tu vida —ir a trabajar, sonreír, ...
20/07/2026

Hay algo que casi nadie te explica hasta que lo vives: cómo se siente tener que seguir tu vida —ir a trabajar, sonreír, responder correos— mientras por dentro sientes que el tiempo se detuvo el día que todo se derrumbó. 🇻🇪💔

Ver a otros celebrar. Ver al mundo seguir su curso, como si nada hubiera pasado, como si tu país no estuviera todavía de luto. Y sentir ese miedo tan concreto, tan silencioso, de pensar: "¿y si ya todos se olvidaron?"

Pero seguir adelante no es indiferencia. Es supervivencia. Es la única forma que tenemos de sostener este dolor sin que nos consuma por completo. Y aunque no siempre lo veamos en los titulares, hay manos que en este momento siguen organizando ayuda. Hay corazones que siguen pensando en cómo volver, en cómo sostener a los suyos.

Venezuela ya nos ha enseñado esto antes. En 1967. En 1999. El camino fue lento, dolorosamente lento, pero la reconstrucción llegó. Y hoy tenemos algo que antes no teníamos: fortaleza, unión, y un espíritu de hierro que ninguna tragedia ha logrado romper.

No estamos olvidando. Estamos resistiendo.

Cierra los ojos un segundo y piensa en la casa donde creciste. No en la dirección. No en las paredes. Piensa en el olor ...
15/07/2026

Cierra los ojos un segundo y piensa en la casa donde creciste. No en la dirección. No en las paredes. Piensa en el olor que tenía en Navidad. En el ruido de risas mezclándose en la sala. En ese lugar exacto donde te sentabas a esperar que llegara alguien que amabas.
Eso es un hogar. Y esa es la diferencia con una casa: una casa se puede reconstruir con ladrillos. Un hogar se construye con años, con abrazos repetidos, con la misma torta de cumpleaños haciéndose en la misma cocina, año tras año, hasta que ese olor se vuelve parte de quién eres.
Hoy, muchas familias venezolanas no perdieron solo un techo. Perdieron el lugar donde guardaban, sin saberlo, una parte de su historia. Y muchos de los que estamos afuera perdimos, junto con ellos, la ilusión de volver algún día a ese lugar exacto, con nuestros hijos de la mano, para decirles "aquí fue donde crecí".
Si tú no perdiste tu hogar en esta tragedia, abraza hoy el tuyo un poco más fuerte. Y si lo perdiste, quiero que sepas algo: ese lugar vive en ti de una forma que ningún terremoto puede alcanzar.

Hoy todavía estamos retirando escombros. Contando a los que faltan. Despidiendo a quienes ya no volverán. Y en medio de ...
11/07/2026

Hoy todavía estamos retirando escombros. Contando a los que faltan. Despidiendo a quienes ya no volverán. Y en medio de ese caos, hay una energía extraña que nos mantiene de pie, porque sabemos exactamente qué hacer: buscar, rescatar, sostener.
Pero hay un momento que casi nadie nombra, porque suena casi cruel decirlo en voz alta: lo peor no es el instante del derrumbe. Lo peor es el silencio que viene después. Cuando ya no hay funeral que organizar, ni escombros que remover, solo una casa que ya no existe y un vacío enorme donde antes había una vida entera.
Ahí van a estar los niños sin escuela. Los que quedaron huérfanos. Los que se quedaron completamente solos, con las manos vacías y sin nadie cerca para sostenerlos.
Por eso necesitamos organizarnos en grupos de apoyo: espacios donde nadie atraviese esto en soledad. Porque reconstruir no es solo levantar paredes. Es devolverle a alguien las ganas de volver a empezar.
Lo peor no ha pasado todavía. Pero tampoco están solos para enfrentarlo. Es el momento en el que nosotros la Diáspora debe estar mas unida porque estamos lejos pero no ausentes!!.

Está bien informarse. Está bien querer saber qué está pasando, cómo están los tuyos, qué falta por hacer. Pero hay un pu...
09/07/2026

Está bien informarse. Está bien querer saber qué está pasando, cómo están los tuyos, qué falta por hacer. Pero hay un punto en el que la sobredosis de información deja de informarte y empieza a desgastarte.
Esa impotencia que recorre el cuerpo cuando ves tanto dolor y sientes las manos vacías, sin poder hacer nada más que mirar la pantalla, tiene un costo. La adrenalina te ha mantenido de pie, alerta, funcionando estos días. Pero la adrenalina no dura para siempre, y el cuerpo, tarde o temprano, pasa la factura.
Quizás no has llorado todavía lo que necesitas llorar. Quizás no te has permitido parar ni un segundo a asimilar lo que está pasando. Y eso también hay que hacerlo, porque ahora es que comienza el trabajo de verdad: reconstruir, organizar, sostener la ayuda que todavía debe seguir llegando. Y eso solo se puede sostener con el cuerpo y la mente en pie.
Respira. Llora si lo necesitas. Y luego, con más fuerza, sigamos organizándonos.

Hay frases que escuchamos tantas veces que dejan de tener peso. "Vive el presente" es una de ellas. Hasta que la vida, d...
07/07/2026

Hay frases que escuchamos tantas veces que dejan de tener peso. "Vive el presente" es una de ellas. Hasta que la vida, de la forma más dura, nos demuestra que no era solo una frase bonita.






No podemos evitar que nuestros hijos conozcan que el mundo, a veces, duele.Pero sí podemos decidir cómo viven ese dolor....
05/07/2026

No podemos evitar que nuestros hijos conozcan que el mundo, a veces, duele.

Pero sí podemos decidir cómo viven ese dolor.

Después de una tragedia como la que está viviendo Venezuela, muchos niños han perdido mucho más que una casa. Han perdido rutinas, seguridad, personas que aman... Y otros, aunque estén lejos, también sienten miedo al ver las noticias, escuchar conversaciones o percibir la angustia de los adultos.

Como madres, no necesitamos tener todas las respuestas.

Necesitamos estar presentes.

💗 Explicar con palabras sencillas.
💗 Validar sus emociones sin minimizarlas.
💗 Mantener pequeñas rutinas que les devuelvan seguridad.
💗 Recordarles, con nuestras acciones, que no tienen que atravesar el miedo solos.

Porque los niños no necesitan adultos perfectos.

Necesitan adultos disponibles.

Hoy abrazamos especialmente a todas las familias venezolanas que están viviendo esta tragedia y a quienes la sufren desde la distancia con el corazón dividido.

Que nunca olvidemos que, incluso en medio del caos, nuestra presencia puede convertirse en el lugar más seguro para un niño.

🇻🇪❤️

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