27/08/2026
Las recientes noticias han puesto la psicosis puerperal en el centro de la conversación.
Es necesario hablar de ella para conocer sus señales de alarma, entender que se trata de una urgencia psiquiátrica y recordar que pedir ayuda cuanto antes puede ser determinante.
Pero también necesitamos ampliar la mirada.
Cuando una mujer atraviesa un embarazo, un posparto o el inicio de la crianza, no lo hace aislada de su contexto. Lo que ocurre a su alrededor también forma parte de su experiencia psicológica.
Las red de apoyo, las condiciones de crianza, el descanso, la carga de cuidados o la posibilidad de recibir ayuda juegan un papel fundamental.
No se trata de encontrar un culpable ni de afirmar que determinadas circunstancias «provocan» un trastorno. Se trata de comprender que la salud mental siempre ocurre dentro de un contexto.
Y aquí aparece una realidad que nos preocupa especialmente: muchas mujeres están criando con muy poca red.
Vivimos una época en la que hemos individualizado enormemente los cuidados. La pareja se ha convertido, en muchos casos, en el principal sostén emocional, práctico y afectivo. Pero una pareja, por presente y comprometida que esté (que no siempre), no puede sustituir a una comunidad.
Cuidar la salud mental perinatal requiere que hablemos de ella, mucho más. Pero también significa crear condiciones para que las mujeres puedan atravesar esta etapa acompañadas.
Más profesionales formados.
Más prevención.
Más acceso a recursos.
Más espacios donde poder hablar sin sentirse juzgadas.
Y, sobre todo, más red.