29/07/2026
Una ruptura amorosa puede provocar una desorganización temporal del sistema de apego. Por eso, a veces, se vuelve tan costoso recobrar la paz interior ante el mal de amores.
El sistema de apego es un mecanismo evolutivo, biológico y conductual innato que nos impulsa a buscar la proximidad de figuras de cuidado en momentos de amenaza o angustia. Las parejas pueden convertirse en esas figuras de apego que nos ayudan a regularnos frente a la incertidumbre, el miedo y el estrés, que nos dan seguridad y calma, que nos apoyan y acompañan facilitando la autonomía y la adaptación a la vida.
Cuando esta persona desaparece, el sistema de apego entra en una especie de alarma por separación. Así, aunque la relación termina, el sistema no se desactiva instantáneamente ya que requiere un tiempo de adaptación. Esto se manifiesta en la necesidad imperiosa de buscar la cercanía y el contacto, ya sea revisando mensajes, imaginando qué estará haciendo la otra persona, obsesionándonos con llamarle o escribirle un mensaje, necesitando físicamente la cercanía de esa persona.
Para superar esta ruptura, recuerda que sigues pudiendo estar a salvo por ti mismo/a y date un tiempo para que tu sistema de apego se reorganice.