28/08/2026
Finaliza agosto con el Domingo XXII del Tiempo Ordinario: “Quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará” (Mateo 16, 21-27).
Se nos ha enseñado desde siempre a admirar a los mártires: “Admirable, pero no imitable”, nos decían nuestros mayores. Qué difícil dar la vida, que te la arrebaten con violencia por defender la Fe en Jesús.
Pero, ¿qué es más difícil? ¿Qué te quiten la vida en un minuto o irla dando cada día en el servicio a quienes amamos y también a los que no?
A eso se refiere Jesús con la expresión “negarse a sí mismo” y “tomar la propia cruz”. Poner a los demás por delante, sus necesidades antes que las propias. Aceptar el dolor, la cruz de una vida entregada, perdida en el cuidado a nuestros hijos, a nuestros mayores, en el servicio a los demás, en la fidelidad al Evangelio. Eso también es “perder la vida”, entregarla gratuitamente como Jesús, voluntariamente, en el amor y el servicio de cada día.
Te esperamos este día 30 a las 11h en la capilla del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario. ¡No faltes!